La experiencia de un nadador de rescate de la Armada que descubrió su vocación en aguas abiertas

28/10/2020 | 11:05 |

“Acá, encuentro motivación y profesionalismo”, dice el cabo Damián Andrada.

Fotos: Gaceta Marinera

   El puntaltense Damián Andrada (34) ingresó a la Armada en 2005, se especializó en aeronáutica como mecánico electricista y desde 2014 es nadador de rescate, capacitación que lo habilita a realizar salvataje en el mar. Todos los años, debe recalificar su capacitación y este año lo logró con éxito una vez más.

   El fuerte golpeteo de palas del helicóptero que participa en el ejercicio final del Curso de Recalificación Anual de Nadadores de Rescate, envuelve el escenario de operaciones en la ría, frente al helipuerto de la Base Naval Puerto Belgrano.

   El frío y el viento también entran en escena. El grupo de nadadores se distingue por su equipo de neopreno naranja, están listos para subir de a pares al helicóptero Fennec, hacer un salto al mar desde varios metros de altura y, con maniobras de izado, rescatar un náufrago simulado.

   Entre el nutrido grupo de rescatistas se encuentra el Cabo Principal Damián Andrada, esperando su turno. No siente las bajas temperaturas del agua, no teme el oleaje del mar, no tiene miedo; es parte de su entrenamiento: “Lo importante es mantener siempre la calma”.

   Mientras espera, cuenta sobre su vida dedicada al mar. Al terminar sus estudios secundarios en el Instituto Centenarios, sus amigos lo alentaron a comenzar la carrera, en especial uno con quien hoy es compadre. También la trayectoria de su padre, ahora Suboficial Mayor retirado, lo motivó a seguir un camino en la Armada Argentina.

   De esta manera ingresó a la Escuela de Suboficiales de la Armada hace 15 años y abrazó el escalafón Aeronáutico, transitando destinos en la Base Aeronaval Comandante Espora. “La mayor parte de mi carrera la hice en la Segunda Escuadrilla Aeronaval de Caza y Ataque, de Super Etendard”, apuntó.

   Confesó que al principio buscaba una salida laboral, pero al tiempo se convirtió en una verdadera vocación profesional. “La carrera me encanta, los primeros años sentí el amor por la Institución y luego un fuerte sentido de pertenencia”.

   A eso se sumaron las ganas de ser nadador de rescate, que también estuvieron inspiradas por compañeros y amigos, en esta oportunidad de la Segunda Escuadrilla Aeronaval de Caza y Ataque, “ellos me alentaron a realizar la capacitación. Desde ese momento, no dejé de recalificar. Es todo un desafío. Aquí encuentro motivación y profesionalismo y me insta a esforzarme año tras año para mantener las condiciones físicas como nadador”.

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   Damián detalló que los nadadores de rescate sortean pruebas físicas acuáticas y terrestres muy exigentes. “Entrenamos en pileta cubierta y en la dársena, y las prácticas van desde salvamento con aleta hasta pruebas subacuas; el entrenamiento físico me fascina y llena mis expectativas”, detalló.

   De chico nadaba y sabía hacerlo, pero empezó a querer la natación luego de este curso; ahora es parte del Equipo de Natación de un club local: “Antes me dedicaba más a correr, ahora entreno más en natación, dedicándole mucho tiempo y hasta me animé a participar en el 2018 en una carrera de Aguas Abiertas en Necochea que comprendía 10 kilómetros de nado. Se la llama competencia Río-Mar, porque son 7K de río y 3K de mar”.

Experiencia, destino actual y próximo desafío

   Hoy, el cabo aeronáutico se encuentra destinado en el buque logístico ARA “Patagonia”, con asiento en la Base Naval Puerto Belgrano, donde descubre otros aspectos de la vida naval, como las maniobras en unidades de superficie y las navegaciones, ya que antes nunca había embarcado por largos períodos.

    Destaca como una anécdota rica en experiencia y aprendizaje, su navegación a bordo del aviso ARA “Estrecho de San Carlos” a fines del año pasado. Se alistó y desempeñó como nadador de rescate cuando la embarcación realizó tareas de buque estación en Tierra del Fuego: “Me sumé a la tripulación del aviso como nadador para salvaguardar la vida en el mar. El aviso hizo reabastecimiento y recambio de personal en Puestos de Vigilancia y Control de Tránsito Marítimo en Puerto Parry, Isla de los Estados y Bahía Buen Suceso”.

   La finalidad del nadador de rescate es auxiliar al personal accidentado, prestar las primeras atenciones y solicitar ayuda médica. Para ello, la Armada los capacita y recalifica anualmente para cubrir puestos de guardia en buques de la Flota de Mar, en maniobras en cubierta y durante el desarrollo de operaciones en ejercicios específicos y combinados. El nadador que rescata entiende el valor de su formación, aplica técnicas, pone en riesgo su propia vida y, en la real valoración del prójimo, se convierte en un verdadero “ángel de la guarda en el mar”.

   El próximo mes, Damián Andrada se irá de comisión a la Antártida por primera vez y está muy entusiasmado con el trabajo que le espera y en conocer el continente blanco. Embarcará en el aviso ARA “Puerto Argentino” y hará la Patrulla Antártica Naval Combinada (PANC) con personal y unidades de la Armada de Chile.

   Sus padres están orgullosos de todo lo que ha logrado y la dedicación que le pone a lo que emprende. Ahora Damián formó su propia familia, está casado con una Cabo Meteoróloga de la Armada y tienen un hijo de 6 años, Thiago. “Sin su apoyo sería imposible todo lo que hago; como, por ejemplo, finalizar esta capacitación, que implica utilizar tiempo personal para entrenar”, concluyó agradecido.

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