Voto castigo de “bolsillo” y el desdoblamiento que no fue

12/8/2019 | 06:50 |

La columna de Ricardo Salas, corresponsal de La Nueva. en La Plata.

Reuters

Por
Ricardo Salas

   Si bien el resultado de las Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) para elegir a los candidatos a gobernador en la provincia de Buenos Aires no es decisivo, sí se puede afirmar que tendrá una enorme influencia en los próximos días, tanto a nivel político como económico, así como en el resultado de las elecciones generales del próximo 27 de octubre.

   El escenario de derrota en el mayor distrito electoral el país, tanto a nivel presidencial como de gobernación, será muy difícil de digerir para las intenciones reeleccionistas de Juntos por el Cambio.

   La fortaleza política de la gobernadora María Eugenia Vidal puede resultar dañada como figura con mejor imagen positiva y, en medio del contexto de derrota generalizada, no habría que descartar que se produzcan algunos pases de factura en La Plata por la negativa del macrismo puro en la Casa Rosada a permitir el desdoblamiento de las elecciones en la PBA, como se insinuó a comienzos de año.

   En un primer análisis, queda por establecer hasta donde el electorado “plebiscitó” la gestión de Vidal o sí realmente fue determinante el contexto económico social a la hora de emitir el voto, producto del desencanto con el gobierno de Mauricio Macri.

   Cualquiera sea el motivo del resultado de anoche, queda claro que a la mandataria provincial ahora le queda una sola bala de plata: en octubre se jugará su suerte a todo o nada, ya que en la Provincia se gana o se pierde por un solo voto. 

   El Gobierno nacional le pidió al electorado protagonismo y asistencia para votar en las PASO. Y según datos de la Justicia Electoral, unos 12 millones y medio de votantes estaban habilitados para sufragar en la víspera en la PBA. “Si votó un 80 ´% promedio del padrón no va a haber más votos para ir a buscar en octubre”, lamentaban interlocutores del oficialismo anoche en ámbitos platenses.

   Las primeras sensaciones del macrismo apuntaron a relativizar el resultado de las internas, en un claro intento por instalar que puede modificarse el compartimiento del electorado de acá a los casi 80 días que restan para los comicios generales. 

   La propia Vidal días atrás recurrió a una cábala política cuando calculó que “sería una sorpresa” quedar primera en el podio de las PASO, porque eso no sucedió ni en los comicios de 2015 ni en los de 2017.

   Es que si bien en estas PASO no se definió quién gobernará el principal distrito del país a partir del 10 de diciembre venidero, el resultado del escrutinio provisorio de la Junta Electoral bonaerense claramente condiciona la puja, de cara a los cruciales comicios de octubre.

   De acuerdo a los cómputos oficiales que se conocían antes del cierre, Axel Kicillof se imponía claramente sobre Vidal por una diferencia que sorprendió a propios y ajenos. Fue un “domingo peronista”, se escuchó por ahí, como una de las expresiones populares que es pronunciada los días soleados.

   Anoche, cuatro horas después del cierre del horario de votación, el Gobierno nacional admitió la derrota. Allí, una Vidal visiblemente afligida escuchó otra vez la recomendación de “no se la pierdan” con la que Macri procuró seducir al electorado bonaerense en las últimas semanas.

   En reiteradas ocasiones, ël jefe de Estado afirmó que tuvo que atravesar "seis tormentas consecutivas", al hacer referencia a la situación económica. Ahora, deberá sumar la séptima: la “tormenta” electoral que acaba de padecer sobre el escenario político tras caer ampliamente con Alberto Fernández.

    El objetivo inicial del Frente de Todos a nivel bonaerense era que el exministro de Economía superase por “6 puntos o más” a la gobernadora y recién ahí podría pensar en ratificar la victoria en octubre.

   El oficialismo de Juntos por el Cambio planteaba a su vez que, una diferencia más acotada, le daría esperanzas a Vidal de revertir la ecuación y renovar su pasaporte a la reelección en la Provincia.

   No se cumplió ninguno de ambos cálculos.

   Los bonaerenses hicieron oír su voluntad electoral a través de las urnas. De confirmarse la proyección del recuento provisional; laamplia ventaja para Kicillof podría acaso sentenciar dicho proceso.

   El exministro de Economía de Cristina tuvo la ventaja de ir pegado a la boleta presidencial de la fórmula Fernández- Fernández en la PBA. Además, el candidato opositor logró retener el volumen de votos que aporta la exmandataria en la canasta del peronismo -sobre todo en el Conurbano- y sumar la adhesión del massismo el armado renovador que aportó el tigrense Sergio Massa, hoy dentro del Frente de Todos.

   En las diagonales, ciudad capital bonaerense, los primeros datos oficiales arrojaban que la suma de los cinco precandidatos peronistas a intendentes por el Frente de Todos le ganan al alcalde oficialista Julio Garro por “puntos”. 

   Básicamente, las postulantes Victoria Tolosa Paz y la décana de la Facultad de Periodismo y Comunicación Social platense, Florencia Saintout, protagonizaban una pelea voto a voto por la candidatura a la intendencia municipal por el armado opositor.

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