Malas noticias desde Córdoba

7/5/2019 | 17:00 |

La columna semanal de Eugenio Paillet, corresponsal de La Nueva. en Casa Rosada.

Archivo La Nueva.

Por
Eugenio Paillet

   Malas noticias llegaron en las últimas horas a la Casa Rosada desde Córdoba. Algunas de ellas, para peor, podrían tener una incidencia nefasta en las elecciones presidenciales de octubre, según se verá. Por ejemplo, si la "complicidad" entre Mauricio Macri y Juan Schiaretti mutará en rutpura lisa y llana.

   Los datos que obran en poder del presidente y de la mesa chica de Olivos empiezan con una obviedad: todas las encuestas y hasta los mensajes por WhatsApp de los referentes del macrismo en la provincia auguran una victoria aplastante de Schiaretti, que se encamina a conseguir su tercer período al frente de la gobernación cordobesa en las elecciones del próximo domingo.

   El "Gringo" vencerá por amplio margen a Mario Negri, el candidato de la Casa Rosada, y a Ramón Mestre, el intendente de la capital que tras negarse a aceptar una fórmula impuesta "por los porteños", va por su propia candidatura a gobernador con el histórico sello de la Unión Cívica Radical.

   Cristina Kirchner, antes de avanzar en el desglose y posterior impacto de las malas nuevas que llegan desde la Docta, la vio venir con bastante anticipación y decidió bajarse de esa pelea que claramente sabía que tenía perdida de antemano. El kirchnerismo nunca fue bien visto en la provincia y por eso ella usó todo el pragmatismo posible y bajó a su candidato, el diputado Pablo Garro. Ordenó, sin una pizca de inocencia, que su tropa vote a Schiaretti. Las mediciones le auguraban un 3-4 % de los votos, que ahora irán a la cosecha de Hacemos por Córdoba, el sello del PJ cordobés.

   Las novedades que más que encender alamas casi invitan a la resignación en los despachos políticos del gobierno sostienen que la caída en picada de Macri en las encuestas de imagen también se harán sentir en Córdoba. Tanto, que esta semana se dudaba seriamente de si Negri logrará al menos ser segundo en el resultado detrás del actual gobernador. Por el contrario, últimos datos advierten que Mestre superaría a su correligionario, que quedaría tercero y le sumaría una perlita más a la serie de derrotas que los candidatos de Macri han sufrido en las siete elecciones entre generales e internas que se jugaron hasta ahora en el resto del país.

   En una suerte de manotazo de ahogado, Macri le rogó a María Eugenia Vidal que vaya a Córdoba a apuntalar a Negri, que viene de sufrir en dos ocasiones el impacto del fuego amigo de boca de la siempre impredecible Elisa Carrió. Vidal cumplió, estuvo ayer en la provincia y dijo que con Negri son "un equipo que se la está jugando por sus valores". Sonó a poco, a compromiso, pero a estas alturas es lo que hay.

   Tal vez de entre todas las malas noticias, la peor de todas sea la que reconoce que Cambiemos, y su versión local del ahora díscolo radicalismo, pueden perder la intendencia cordobesa a manos del candidato de Schiaretti. El gobernador postula a su exvice, Martín Llaryora, mientras que Luis Juez va con la camiseta de Negri-Macri y Mestre nominó al yerno de Oscar Aguad, Rodrigo de Loredo. Las últimas encuestas vaticinan un triunfo de Llaryora, pero lo peor para la Casa Rosada es que Juez quedaría tercero detrás de De Loredo. "Perder con el Gringo estaba en los planes, pero perder la intendencia ya es un sapo duro de tragar", dicen quienes conocen aquellos números que llegaron al despacho presidencial.

   Lo peor, como cierre cantado de los desaguisados que Macri permitió en la coalición cordobesa al emperrarse con la candidatura de Negri, lo que terminó por destrozar a Cambiemos para beneplácito de Schiaretti, y por qué no de Cristina, estaría por venir. Nadie olvida que Macri ganó las presidenciales de 2015 gracias al voto del peronismo cordobés, que rechazó la candidatura de Daniel Scioli y Carlos Zannini. La pregunta, que ahora nadie se anima a responder, aunque no es difícil imaginar la respuesta, es si en octubre los cordobeses volverán a ofrecerle su voto a Macri, o regresaran a las fuentes y votarán por el candidato de Alternativa Federal, cuyo proceso y con el rotundo aval que recogerá el domingo, Schiaretti se propone conducir.

   Una infidencia en pasillos gubernamentales permite descubrir parte de la trama de malas nuevas que se empieza a asumir respecto del escenario cordobés. Negri clamó por una visita de Macri esta semana, en la recta final de la campaña. El presidente, por toda concesión, se preservó y mandó a Vidal.

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