El peor de los escenarios para el teatro Municipal

Presenta muchas deficiencias

El peor de los escenarios para el teatro Municipal

21/4/2019 | 07:00 |

Un informe de la UTN sugirió numerosas obras para evitar accidentes.

Por Mario Minervino / mminervino@lanueva.com

   Si en los últimos veinte años en el teatro Municipal no ha ocurrido una desgracia es por obra y gracia del espíritu santo o de alguno de los fantasmas que, aseguran, habitan el lugar.

   Porque tanto su instalación eléctrica como sus redes de incendio, sus salidas de emergencia, sus matafuegos, sus tableros, sus calderas y sus telones están en tan mal estado que es difícil asumir que nada grave ha ocurrido, que el edificio no se ha incendiado o que nadie ha recibido una descarga eléctrica.

   Así al menos surge, de manera clara y contundente, del informe elaborado por profesionales de la Facultad Regional Bahía Blanca de la Universidad Tecnológica Nacional, quienes realizaron un estudio-diagnóstico a partir de "inspecciones visuales" realizadas en el centenario edificio.

   El estudio justifica la decisión del municipio de cerrar el teatro, pero además deja en claro que esa medida se debería haber tomado "hace muchos años", considerando que tanto los usuarios ocasionales como el personal que desarrolla sus labores en el lugar ha estado expuesto a situaciones de riesgo desde hace demasiado tiempo.

La situación

   Si la comuna hubiese enviado sus inspectores, el teatro hubiese sido clausurado de inmediato. Es acaso el edificio público que mayor cantidad de infracciones verifica.

   No respeta exigencias básicas como disponer de salidas de emergencia adecuadas, instalaciones eléctricas sin riesgo de electrocución y hasta cuenta con una caldera mal ubicada y que puede explotar en cualquier momento. Ni siquiera cuenta con la habilitación de bomberos, suficiente para prohibir su operatividad.

   Ni siquiera la tragedia ocurrida en el boliche Cromagnon en 2004, que generó un nuevas normativas en materia de seguridad, logró que el Municipal adecuara sus instalaciones.

   Sólo hubo algunas reacciones espasmódicas, se quitaron algunas butacas, se cambió un telón y no mucho más. El lugar era una bomba de tiempo y mantuvo intacta esa condición. Hasta hoy.

Los riesgos, los tiempos

   No hay fecha para una posible reapertura del teatro. Desde la secretaría de infraestructura detallaron los pasos a seguir luego de conocer al diagnóstico elaborado por la UTN.

   Primero, contratar al mismo grupo de trabajo para que realicen un estudio, sector por sector, de las obras necesarias y las prioridades para revertir la actual situación.

   Esto supone un tiempo de trabajo, mínimo, de seis meses. Es decir que este año estará destinado a contar con la documentación técnica necesaria para poder evaluar cada trabajo a ejecutar.

   Sigue luego el proceso de licitaciones, adjudicación y de puesta en marcha de los trabajos. Labor que puede insumir todo el 2020 y quizá un poco más. No se tiene además conocimiento de los recursos presupuestarios que exigirá la obra.

   "Esperamos este año iniciar algún trabajo", se esperanzó Alejandro Meneses, titular de Infraestructura del municipio, aunque sabe que hay tiempos burocráticos que exceden cualquier optimismo.

   Hay un par de situaciones que sin embargo son indiscutibles: lo acertado del cierre del teatro (caminar por sus dependencias es un riesgo de vida) y que la falta de mantenimiento ha generado esta situación. De haber actuado con responsabilidad, el cierre debiera haber ocurrido hace 15 años, si no antes.

Los detalles, el riesgo

   Los siguientes son algunas de las observaciones del informe de la UTN, el cual se basa en un trabajo "visual y sin profundizar", centrado en las condiciones de seguridad general del edificio.

1) No existe ningún tablero eléctrico que cumpla con las normas.

2) Las instalaciones eléctricas pueden generar incendios o electrocución.

3) La instalación eléctrica es altamente insegura y riesgosa.

4) En caso de incendio se carece de iluminación mínima e inequívoca que permita una rápida evacuación.

5) La caldera y otros aparatos sometidos a presión constituyen un potencial riesgo de incendio y explosión.

6) No se poseen estudio de carga de fuego para distribuir de manera adecuada los recursos contra incendios.

7) No existen cálculos sobre el número de personas que pueden pasar por una salida, ni para las salas ni para las instalaciones auxiliares.

8) No hubo entrenamiento en quienes se desempeñan en el lugar sobre como actuar en caso de un incendio. No hay un plan de evacuación.

9) Las cortinas y revestimientos carecen de protección retardante de llamas.

10) No se dispone de un estudio que permita conocer la cantidad de matafuegos que cada espacio necesita.

11) La mayoría de los matafuegos se encuentran en el suelo.

12) No cuenta con detectores de incendios, ni central de alarma.

13) No existe planos de red de incendios, ni bomba de presurización que comunique con la red pública de agua.

14) No existe habilitación de Bomberos.

 

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