Ir de campamento: la cita perfecta con tu familia en un entorno natural

Ir de campamento: la cita perfecta con tu familia en un entorno natural

4/2/2019 | 13:44 |

Compartís la mesa, las charlas y salís de la rutina. ¿Lo mejor? Los desafíos se resuelven en equipo.

   Cuando de hacer camping hablamos, los aspectos positivos son muchos y variados: el principal, genera unión en la familia y nos permite pasar tiempo de calidad con las personas que más queremos.

   En el campamento, siempre hay algo para resolver en equipo, desde el armado de la carpa hasta juntar las ramitas para una fogata o buscar cómplices a la redonda para armar un picadito de fútbol o jugar a las cartas.

   También hay actividades complementarias, como armar el equipo para ir de pesca o planificar una comida especial.

   En estos espacios, que no solemos sostener en el día a día de la gran ciudad, surgen charlas cómplices, risas, salimos de la rutina y le ponemos freno de mano a la locura cotidiana y al estrés.

   En el camping tenemos permiso para dejar tirado el celular en algún bolsillo y salir a pasear un rato.

   Si el día está lindo, una buena caminata puede ser la mejor opción para disfrutar en familia, en contacto con la naturaleza.

   El safari fotográfico no falla: pájaros, bichitos, árboles y distintos cielos con sus humores de verano suelen ofrecer la pintura ideal para entretenernos un largo rato. Y así, grandes y chicos, nos convertimos en “cazadores de momentos” que se convertirán en postales familiares de buenos recuerdos.

   Ya el hecho de hacer lago distinto, como dormir en carpa, suele ser super motivador y entretenido para los más chicos, y lo viven como una aventura y una experiencia inolvidable.

   Generalmente no se aburren, al contrario, suelen desarrollar su creatividad y hacer cosas que jamás imaginaron como improvisar prendas y juegos nocturnos con linternas.

   Esto permite a los adultos conocerlos más, aprovechar al máximo el tiempo compartido, saber qué les gusta y hasta enseñarles rituales que van de generación en generación: por ejemplo, como se hace un buen asado argento.

   Así, en un marco natural que invita al descanso, van surgiendo momentos de conversación y mesas compartidas en las que volvemos a mirarnos a los ojos y a escucharnos de verdad, lejos del ruido, la vorágine y el estrés cotidiano.

   Sin dudas, ir de campamento sigue siendo recomendable para estrechar lazos, limar asperezas y “parar la bola”.

   Es el momento óptimo para reflexionar sobre la vida que llevamos y analizar, con la cabeza fresca y despejada, si queremos hacer cambios.

 

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