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Yanina, la primera mujer trans bahiense operada: "Sueño con casarme"

Valeska Yanina Klaiber, abrió su corazón y habló del dolor, la lucha y las dificultades que debió sortear en la vida. 

Cecilia Corradetti

   Aunque nació hombre, desde que tiene uso de razón Valeska Yanina Klaiber se siente mujer. 

   Tal vez por eso, la cirugía de adecuación de sexo a la que fue sometida en el Hospital Gutiérrez de La Plata, en 2013, fue algo “maravilloso” pero no modificó su esencia.   

   Segura de sí misma, luchadora, firme en sus convicciones... así parece ser esta mujer que llegó de niña a Bahía Blanca en busca de su madre y que supo hacer de todo para ganarse un lugar en la vida. 

   Así y todo, confiesa hoy, siente que el “examen” ante la sociedad debe rendirlo todos los días para recibir el trato que merece.

   A pulmón, y sin otro motor que el propio, logró un trabajo y una casa. 

   Fue cocinera en un restaurante, empleada doméstica, peluquera, maquilladora, cadete. 

   Hoy, a través de un plan, se desempeña en el Tribunal de Faltas y, además, es conductora de un programa de radio que disfruta mucho y que, además, le brinda satisfacciones.

   --¿Siente que su condición implica una lucha diaria frente a la sociedad?

   --Sí. No puedo decir que me siento discrimin ada, pero sí que el examen se rinde siempre. Para mí no  es fácil lograr un sueldo digno, sentirme reconocida, valorada. Siento, aún hoy, la intensa mirada del otro.

   --¿Por qué cree que sucede?    

   --Por desconocimiento, ignorancia. Me apena que a la gente, que en general puede acceder a tanta información, no le interese conocer más acerca del que por qué se llega a ser homosexual o travesti ¡Hay tantos mitos por erradicar! 

   --¿Por ejemplo?

   --No es cierto que los homosexuales tienen la mente enferma; que fueron criados por madres sobreprotectoras, o que fueron violados... Simplemente es genético. Además, quienes critican a la homosexualidad son los más denunciados, está repleto de curas, monjas y profesores sospechados. Pero nunca escuché que homosexuales, lesbianas o travestis hayan sido denunciados por acoso, violaciones o actos parecidos.

   --¿Cómo llegó a Bahía?

   --En 1975, a los 12 años, buscando a mi mamá. Podría escribir un libro acerca de mi historia. Sufrí la discriminación en mi propia familia. Mi madre murió sin aceptarme, como tanta gente que aun no sabe que esto es una cuestión genética. Mi operación se basó en numerosos estudios e informes ginecológicos, pericias psicológicas, etc. Creo que mi madre, si viviera, volvería a morirse. Nunca pudo comprenderme y eso destruye cualquier alma.

   --¿Cayó alguna vez en la droga o en la prostitución?

   --No, pero tuve que ser autodidacta para no caer. Luché mucho. Y la pobreza nunca me llevó por caminos oscuros.

   --¿Vivió situaciones dolorosas?

   --Muchas. Cocinaba en un restaurante y no faltaban clientes que se negaran a comer lo que elaboraba. Fue triste porque uno no elige esto, la vida me lo dio de la misma manera que alguien que, por ejemplo, nace sin un brazo.

   --¿Cómo le va con el amor?

   --Estuve muchos años en pareja, hoy estoy sola. Tengo cinco hijos del corazón a quienes adoro. Me encantaría enamorarme, encontrar a un compañero que me acepte tal cual soy. No quiero explicar nada. Soñé toda la vida con casarme y sigo esperando a la persona indicada.

   --Un informe de Políticas de Género de la municipalidad da cuenta de que en Bahía hay cerca de 200 personas trans y travestis ¿Está de acuerdo con esa cifra?

--Son muchos más. No creo en estas encuestas. Primero porque hay gente que no confiesa su situación, pero, además, no veo el sentido de agrupar, de seleccionar ¿Para qué? ¿Acaso no somos seres humanos?

   --¿Cuál es hoy el principal inconveniente de la comunidad de gays, travestis, trans y lesbianas?

   --La falta de apertura mental de la sociedad. Necesitamos vivir dignamente, no ser observados, tener un techo, un trabajo, un sueldo.

   --¿La sociedad va camino a esa apertura?

   --No lo sé, ojalá. Debemos mirar profundo a los seres humanos más que preocuparnos por su sexualidad. Amar al otro por lo que es y no por su parte sexual, sino por lo sentimental, que eso sí marca a las personas y dura para toda la vida.

   --Después de tanta lucha por lograr ser quien es ¿Se siente una persona feliz?

   --La felicidad son momentos, compartir la vida, tener salud, disfrutar del trabajo... No me quejo. Creo ser una persona con falencias, pero honesta y que puede diferenciar entre quienes se acercan por interés y quienes me quieren de verdad. Tal vez por eso, a mis amigos puedo contarlos con los dedos de una mano. 

"Volver a empezar", su programa radial

   La radio siempre fue una pasión para Yanina. Y así fue que hace 20 años empezó a conducir un micro referido a temas sobre el VIH, con el fin de concientizar y brindar información fehaciente a la audiencia.

   “El tema del Sida recién empezaba a entrar en vigencia y me dieron un espacio en FM Puerto Libre. Después el micro se agrandó, la gente llamaba. Y así tuve mi primer programa”, recuerda.

   Claro que también en ese ámbito soportó insultos y burlas. “Han llegado a decirme que yo no era ejemplo de nada y que no podía estar frente a una audiencia. Pero seguí adelante”, evoca.

   “Volver a empezar” se emite a través de FM de las Américas (89.5) los domingos de 0 a 2 de la mañana.

   También conduce “Secretos”, todos los días en vivo a través de la página web www.volveraempezaraltos.com.

   “Es un programa de interés general que brinda ayuda a la gente a través, por ejemplo, de la psicología o temas similares. También han venido personas trans a dar su testimonio. Me da placer la locución y a la vez representa un relax”, reflexiona.

   Al mismo tiempo, desde los últimos meses se desempeña en el sector administrativo y de atención al público del Tribunal de Faltas.

   “Se me dio a través de un plan y el sueldo es precario. Existe una ley que establece un cupo para personas en esta condición, pero más allá de eso, insisto, soy una mujer como cualquier otra que trabaja en una repartición pública, que se esfuerza y que piensa que siempre hay algo por aprender”, finaliza.

Datos

   La ciudad de Bahía Blanca cuenta con una cifra estimativa de 180 personas trans y travestis, de las cuales apenas 15 llevan a cabo tratamientos hormonales en los consultorios transgénero de los dos hospitales públicos, el Penna y el Municipal.

   Así lo dio a conocer la dirección de Políticas de Género luego de datos recabados a través de una serie de encuestas realizadas durante este año.

   Desde la citada dependencia municipal se informó que la principal problemática de la población trans sigue siendo la discriminación, que incide de manera directa en otros aspectos, como salud, educación y empleo. 

   “Al tratarse de personas que han sufrido discriminación desde temprana edad, principalmente en su familia, quedan excluidas del sistema educativo y muchas veces la prostitución representa la única salida”, expresó Víctor Andenoche, titular de la dirección, para agregar que “lo laboral queda supeditado a la falta de formación educativa creando un círculo de exclusión difícil de superar”. 

   La ley 26.743 de identidad de género legaliza los tratamientos hormonales y quirúrgicos que tengan por objetivo adecuar el cuerpo a la identidad de género. Dispone la cobertura de intervenciones y tratamientos por parte de los tres subsistemas de salud y establece como único requisito la firma de consentimiento informado. Quienes sean menores de edad y soliciten intervenciones quirúrgicas, deben contar con la autorización judicial correspondiente. 

   Asimismo, recordó Andenoche, existe un decreto que expone un listado orientativo de las prácticas quirúgicas contempladas y dispone que el ministerio de Salud nacional, conjuntamente con las autoridades sanitarias jurisdiccionales, sean las responsables de adecuar los centros asistenciales para cumplir con lo dispuesto en la Ley.  

   No obstante, en la actualidad, Bahía Blanca no cuenta con profesionales, insumos e infraestructura para este tipo de prácticas, por lo que suelen permanecer por largo tiempo en lista de espera o bien se derivan al Hospital Gutiérrez de La Plata.