El origen de los “chivos”
Hace 107 años, en octubre de 1908, fue fundado el Club Atlético Liniers, una de las instituciones tradicionales de Bahía Blanca.
De origen eminentemente futbolero, Liniers nació campeón. En la que fue su primera campaña oficial, militando en segunda división (1909), ganó la Copa Campeonato. Siete años después (1916), obtuvo su primer título en la categoría superior. Otro hecho que históricamente caracterizó a la entidad fue su dedicación a las divisiones menores, de donde surge la mayoría de los jugadores que militan en sus equipos principales.
El origen del club se remonta a un grupo de aficionados al football que se juntaban cada día, desafiando tierra y viento, en terrenos ubicados detrás del Mercado Victoria. Allí se preocupaban por marcar la cancha y armar y desarmar -cada día- los arcos reglamentarios.
Habilitada la institución, el primer campo de juego lo tuvieron en la esquina de Donado y Chile, aprovechando el terreno que dejó libre la desaparecida institución Victoria. En ese lugar llegó a contar con una casilla “que presumía de tribuna de rancia alcurnia”, según crónicas de la época. Finalmente, se trasladó a los terrenos que hoy ocupa en la avenida Alem al 1000.
Una curiosidad de Liniers es su mote de “chivos”.
Este proviene de un hecho tan sencillo como llamativo. Todo nació cuando, a principios de siglo, “el piberío” intentaba “colarse” en la cancha y se encontraban con la figura “autoritaria” de Santiago Medina, primer presidente y fundador del club, que lucía entonces una discreta “mosca” como complemento del bigote. Cuando los chicos lograban entrar, burlando al vigilador, gritaban eufóricos “¡chivo!”, expresión que, con el tiempo, se generalizó para identificar a los hinchas del club.
Cada vez que Liniers cumple años, es un buen motivo para festejar.