Nadie se explica los casos de vacas mutiladas
"Basta. Estoy cansado de escuchar que esto es producto de una invasión extraterrestre", afirmó Roberto.
La escena se desarrolla en un rancho iluminado por una tenue luz que llegaba desde un farol en medio de la inmensidad de la meseta patagónica.
Roberto, regido por un criterio cientificista, trataba de convencer a sus interlocutores de que las vacas mutiladas tenían necesariamente que tener una explicación lógica, aunque él no pudiera darla.
En su discurso era evidente que quería explicar con palabras hechos que carecían de definiciones, de signos que representasen lo que había sucedido a media legua de donde ahora se disponía a comer.
El misterio, como lo definía aquel hombre robusto, familiarizado con el ambiente rural, acrecentaba las ansiedades de los lugareños que, como suele ocurrir en los casos que no tienen una explicación lógica, buscaban excusas en seres de otro mundo, en sectas satánicas y hasta en los servicios de inteligencia de los Estados Unidos de América.
El fenómeno nació en Estados Unidos, el 9 de septiembre de 1967. Aquel día, en el estado de Colorado, apareció una yegua de tres años llamada "Lady", muerta y extrañamente mutilada. Su cuerpo se halló en partes, desprovisto de carne y de tejidos desde el pecho a la cabeza. Los huesos del animal se veían tan blancos y limpios que parecían haber estado expuestos al sol durante días.
Pero el propietario del lugar juraba haber visto a la yegua dos días antes, en buenas condiciones de sanidad. El resto del cuerpo de "Lady", no había sido tocado.
El dueño del rancho, Harry, observó que los cortes realizados en el cuero del equino tenían una perfección tal, que no era siquiera posible que hubieran sido realizados con un cuchillo extremadamente filoso.
Luego, la necropsia reveló que el cerebro había sido extirpado totalmente, y que el lugar del estómago era ocupado por un residuo polvoriento. En lo que se refería a las causas: ningún rastro, ninguna explicación.
A partir de este caso, hubo reportes de hechos con características similares en todos los estados norteamericanos. También se registraron animales mutilados en México, Panamá, Puerto Rico, Brasil, Inglaterra, Francia, Alemania, Suecia, Australia, Japón, Islas Canarias y Canadá.
Según el veterinario norteamericano George Onet, del Nacional Institute for Discovery Science (NIDS es un organismo privado que investiga fenómenos paranormales con métodos científicos), la mayoría de sus colegas no quieren meterse en el tema por temor a ser ridiculizados por sus pares.
Silencio y ansiedad.
En nuestro país, el fenómeno de las vacas mutiladas es relativamente nuevo.
Hace ya unos años que los animales comenzaron a aparecer en la provincia de Buenos Aires, La Pampa y, más recientemente, en Río Negro. Es significativo remarcar que, a pesar de darse en tres provincias distintas, la zona es bastante concentrada.
La mayoría de los casos se visualizaron en la frontera de La Pampa con Buenos Aires y el norte rionegrino, que limita con aquellas.
Las vacas mutiladas generaron una movida mediática impresionante en los periódicos locales y regionales, y hasta la prensa capitalina explotó el fenómeno al máximo, con programas en vivo y en directo desde universidades veterinarias del interior del país, y entrevistas a testigos y "expertos" en el tema.
En las calles no se hablaba de otra cosa. Todos buscaban explicaciones donde había un vacío de palabras. Los trabajadores rurales se armaron temerosos sin saber contra qué debían disparar. En tanto, el fenómeno de las mutilaciones, seguía adelante.
Los hombres de campo fueron los primeros sorprendidos al encontrar los restos de los animales. El aspecto principal era que no se encontraba un signo visible que dictaminara el cómo, cuándo y quién había causado la muerte de los animales. Los cuerpos aparecían con la mandíbula pelada hasta el hueso, que quedaba blanco como si hubiese sido limpiado con ácido. Les faltaba la lengua, los genitales y, en el caso de las vacas, las ubres.
Lo que más llamaba la atención, tanto a baquianos como a científicos, era la falta de rastros de sangre y la perfección de los cortes que parecían cauterizados.
Pero ¿qué es lo realmente misterioso de todo esto?
¿Por qué estas mutilaciones han revuelto tanto las aguas, al punto de que las autoridades gubernamentales no quieren seguir hablando del tema, y dan explicaciones poco creíbles, como la del "ratón hocicudo"?
El documento.
Una vaca muerta en medio del campo, a la que le faltan partes y órganos. Inexistencia de indicios o rastros alrededor del animal que provean información de lo acontecido. Ausencia de rigor mortis (rigidez del cuerpo por la acción del ácido láctico en los músculos). Animales carroñeros que no se acercan al cuerpo. Presencia de marcas extrañas en el suelo. Cortes inexplicables. Heridas cauterizadas. Tanques australianos secos. Y...el silencio de los trabajadores de la ciencia.
Por qué, más allá de lo estrictamente biológico, se sumaban a los diferentes casos, testimonios de luces extrañas visualizadas en medio de la noche, perros que ladraban y se volvían locos cuando se acercaban al animal muerto, y huían despavoridos sin razón aparente.
En la Universidad Nacional de la Plata, se llevó a cabo un estudio de caso sobre ocho de estos animales mutilados recogidos en Casbas, Salliqueló y Tres Lomas, todos de la provincia de Buenos Aires.
El examen fue realizado en el subsuelo del Museo de Ciencias Naturales, lejos de los medios de prensa, y arrojó un informe elaborado por los propios investigadores de circulación interna.
El escrito dictamina la ausencia de componente químico alguno en las muestras analizadas. Pero lo más destacable es que, como lo afirman, los cortes fueron producidos por un objeto completamente desconocido para la totalidad de los profesionales que presenciaron la necropsia.
Los expertos consideraron que, en apariencia, las heridas habían sido cauterizadas en el momento mismo de realizada la operación y que posiblemente se haya utilizado calor (probables quemaduras), encontrándose en uno de los casos (un ejemplar macho analizado) los genitales completamente quemados.
Los especialistas, entre los que se encontraban veterinarios, químicos y zoólogos, detectaron la presencia de un patógeno (actualmente en análisis) de color verdoso, y una sustancia transparente cristalina que se deshace al contacto con la mano.
No pudieron explicar la escasez de sangre dentro del animal. Este rasgo que parece ser común en todos los casos analizados, y sumado a esto los reportes que han realizados los veterinarios locales (en los que se comenta la falta de manchas hemáticas fuera de los animales), resulta sumamente incomprensible, concluyendo que estos signos les dan la pauta para pensar que ningún hecho humano pudo haber ejecutado estas muertes sin dejar rastros de sangrado.
Por otro lado, no lograron entender cómo fue extraída la lengua en los animales, pues no existe corte donde normalmente se practica una operación de dicho órgano.
A la hora de esgrimir una opinión, los profesionales descartan el uso de nuevas tecnologías (láser, por ejemplo) en la realización de los cortes, ya que el equipamiento requerido para dicha intervención hace que esto sea imposible de llevar a cabo en las zonas donde fueron hallados los animales, por lo que parece completamente inviable que el fenómeno sea un hecho producido por seres humanos.
Por otro lado, también desestiman que los cortes puedan haber sido efectuados por animal alguno, anulando totalmente la versión oficial del Servicio Nacional de Sanidad Animal (SENASA), en cuanto a la participación del conocido vulgarmente como "ratón hocicudo".
Además, en caso de que fuese ese animal, el hacedor (hecho descartado por el sector académico) ¿por qué ataca con interrupción de lapsos tan prolongados? Es evidente que si su medio de subsistencia es comer carne vacuna, habría infinitamente más mutilaciones, sin irrupciones en la aparición de animales flagelados.
Dentro del ambiente veterinario, los profesionales más atinados dicen que el fenómeno de las vacas mutiladas no tiene explicación científica alguna. Pero acaso ¿no es parte de una explicación descartar "científicamente" que las mutilaciones fueron realizadas por humanos o animales? No existen certezas, sólo preguntas.
Roberto, en su interior, duda. Después de tantas historias escuchadas en medio de la noche: duda. Piensa que, quizás, sea cierto nomás, y que no estemos tan solos en este mundo después de todo.