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Omar Moreno Palacios, de estirpe bonaerense

Apasionado de su origen y su hábitat, Omar Moreno Palacios (nacido el 5 de septiembre de 1938) divide su actividad criando caballos criollos y actuando donde sus narraciones y canciones reivindican a la llanura y sus figuras relevantes. "Pancho" (como lo llaman en Chascomús) ha grabado innumerables temas que le pertenecen, y en algunas oportunidades lo ha hecho en forma conjunta con Argentino Luna, Alfredo Abalos y en su cifra Provincia de Buenos Aires, con la también bonaerense Tamara Castro.
Omar Moreno Palacios, de estirpe bonaerense . Deportes. La Nueva. Bahía Blanca


 Apasionado de su origen y su hábitat, Omar Moreno Palacios (nacido el 5 de septiembre de 1938) divide su actividad criando caballos criollos y actuando donde sus narraciones y canciones reivindican a la llanura y sus figuras relevantes.


 "Pancho" (como lo llaman en Chascomús) ha grabado innumerables temas que le pertenecen, y en algunas oportunidades lo ha hecho en forma conjunta con Argentino Luna, Alfredo Abalos y en su cifra Provincia de Buenos Aires, con la también bonaerense Tamara Castro.


 Para dialogar con él, basta el simple léxico cotidiano, incluso apelando a gestos faciales que por momentos lo reemplazan, no exentos de graciosas ocurrencias.


 -- "Aquerenciado" significa algo así como aferrado a la tierra de uno. Ese es su caso, ¿verdad?


 -- Totalmente. Tengo mucho que agradecer a la vida: haber nacido en este país, dentro de él en la provincia de Buenos Aires y dentro de ella en Chascomús. También, haber tenido una madre como la que tuve, y un padre cantor urbano, no obstante haber andado en gran parte de su vida, entre chatas y caballos.

Como el patio de su casa




 -- ¿Se magnifica la provincianía en su producción artística?


 -- Es un poco pretensioso lo que digo, pero yo a la provincia de Buenos Aires la conozco como el patio de mi casa. Yo la amo. Como dijera Ñusta de Piorno, "es bella esta comarca bonaerense, tan bella como pocas".


 -- La narrativa suele ser frecuente en sus recitales.


 --Siempre cuando subo al escenario estoy contando cosas. Por ejemplo, siempre cuento que mi bisabuela (Barbarita De los Santos) con mi bisabuelo, se vinieron desde Chascomús a caballo y con la guitarra cruzada en la espalda, para visitar unos parientes en Sierra de la Ventana, y contaba también que ella les desmaneaba los caballos a mi tío abuelo Juan De Dios Palacios (en ese tiempo con ocho años), para que el chico los montara.


 -- Esa es otra faceta que a usted lo identifica. El apego a los caballos, "símbolos" del paisaje de la llanura.


 --A través del tiempo me he definido como un tipo "de potros en la sangre" y efectivamente lo soy. A veces llego a pensar que en alguna época debo haber sido caballo, de relinchos, de trotes. Siento profundo afecto por los caballos, especialmente por el caballo criollo, pues hace más de treinta años que me dedico a criarlos.


 -- ¿Cuál considera el o los pelajes más ligados a su gusto?


 -- Para mí son el overo negro y el picaso overo. El caballo fue la segunda alianza del hombre en el mundo; la primera resultó el fuego que lo aquietó, lo reunió, lo familiarizó, de allí viene lo de hogar. El caballo lo desenraizó, le puso alas, le acortó las distancias. El caballo es cultura.

Los horizontes de la llanura




 -- ¿Es el hombre, el eje del paisaje bonaerense como lo señalaba Yupanqui?


 -- Claro, aunque algunos le cuelguen el cartelito de aburrido. No es así. El hombre de Buenos Aires tiene un sentido del humor como la agudeza de un pájaro. Esta pampa húmeda no es aburrida, como suponen quienes no aprecian los horizontes de la llanura. Bien lo señala Atahualpa en su milonga Para el que mira sin ver: la tierra es tierra nomás. Pero para el que mira con ganas de ver no es así la cosa. La milonga pampeana puede aparecer algo cansina, pero escúchela bien, aprecie su letra, distinga su melodía y seguro tendrá otra opinión.


 -- ¿Su familia se identifica con su obra?


 -- Sin dudas. Mis hijas Florencia (27), Rosario (26), Milagros (25) y la bebé de "21" tienen un grupo que se llama Tierra Morena (4 voces y 2 guitarras) y le cantan todo a la América Morena. Mi esposa (Flor Amalia) está en algunos discos como Caballos y pilchajes. Es la que dice un poema que se llama La cita de mi niñez en un trabajo que hice hace muchos años (Cantos niños para gente grande).

Roberto Oña/Especial para "La Nueva Provincia"