Al rescate de la historia: recuperó una locomotora de 1935 en el patio de su casa

15/1/2022 | 06:30 |

El ferroaficionado Carmelo Haag, quien en 2003 junto a su amigo Néstor Varese unió Bahía Blanca con Bariloche a bordo de una zorra restauró ad honorem la máquina que perteneció a una salina de Villarino. Se emplazará en el ferrocarril de Médanos como parte de un Monumento al Obrero Salinero.

   Anahí González Pau
   agonzalez@lanueva.com

   El próximo 8 de marzo, Día del Obrero Salinero, es la fecha en que el vecino y ferroaficionado Carmelo Haag estima que podrá compartir con la gente un homenaje que es el resultado de largas horas de trabajo junto a su familia en el patio de su casa en Médanos: la restauración y puesta en valor de una locomotora del año 1935 que se usó en las salinas Las Barrancas, de Nicolás Levalle, en el partido de Villarino.

   En esta tarea lo acompañaron su esposa Daniela y sus hijos, Flor y Héctor, siempre presentes a la hora de apoyar su amor por la historia ferroviaria de la región y el país.

   La idea es exponer la locomotora en una muestra estática en el predio del ferrocarril de Médanos, que es donde se lleva a cabo, en noviembre, cada Fiesta Nacional Del Ajo.

   ¿Qué representa esta pieza antigua para los lugareños y qué relevancia tiene su recuperación y posterior exhibición permanente?

   Las salinas son muy importantes para la población de este distrito por ser el motor productivo más antiguo del mismo y una de las principales fuentes de empleo hasta la actualidad.


Luego de un arduo trabajo artesanal, la restauración de la locomotora es notoria.

   "La primera empresa inició cuando Bernardo Graciarena empezó a producir sal en 1902. Sin embargo, hasta el momento, no existe en todo el distrito una placa que rinda homenaje  ni a los trabajadores salineros ni a semejante emprendimiento", comentó Haag.   

   “Hoy Médanos vive gracias a las dos salinas, La Aurora y Las Barrancas, al Municipio y al Frigorífico Mitilli. Las salinas emplean a más de 350 personas. Para un pueblo de 6 mil habitantes es mucho”, señaló.

   Los dueños de las salinas expresaron su apoyo a esta muestra estática cuyo emplazamiento va a requerir de la realización de un tinglado que proteja a la locomotora para que no se vuelva a estropear.  


La locomotora, en uso, a fines de los años 30.

   “La locomotora estaba abandonada desde hacía más de 35 años y desde hace unos 7 u 8 años estaba a la intemperie en el ambiente salino, que es sumamente corrosivo”, dijo este vecino, quien en su actividad privada se desempeña como pintor.

   La máquina es diminuta pero pesada: pesa 10 mil kilos.

   Debió hidrolavarla varias veces, neutralizar la sal con vinagre blanco, remover costras adheridas y aplicar varias manos de antióxido antes de pintarla varias veces. Luego, se abocó a filetear las letras de la marca.    

   La única condición que puso para dejar esta locomotora impecable fue que la trasladaran hasta el patio de su casa, lo que se concretó haciendo uso de un semi y dos grúas.


Este era el estado de la maquinaria antes de ser reparada.

   Este cuidador de nuestro patrimonio y ferviente defensor de las vías como medio de transporte y comunicación expresó su agradecimiento hacia la Municipalidad de Villarino y al área de Turismo, con especial hincapié en los funcionarios Marcos Kunich y Laura Córdoba, quienes se interesaron en reflotar este proyecto que él había presentado hacía 6 años, sin que le prestaran atención.

   Su trabajo va de la mano con otro tipo de iniciativas, como la que desarrolla actualmente en Hucal, pequeño pueblo de La Pampa. Allí, colabora con u proyecto de la Asociación Hucal Despierta, la cual lleva adelante la puesta en valor de sus instalaciones ferroviarias.

   En unos pocos meses, junto a su familia, despejó unos 3km de vía para que la gente pueda pasear en una zorrita los fines de semana y conocer más sobre este terruño rico en historia.

   “Uno en la vida tiene que dejar algo, dejar huella, no todo es dinero, más allá de que lo necesitamos para vivir. La única condición fue que me la trajeran a casa (la locomotora) y contar con los materiales para restaurarla”, contó.

   Antes de su intervención la máquina se encontraba en condiciones de deterioro y, por supuesto, sin uso. Para Carmelo, era algo inconcebible por el alto valor histórico de una pieza de semejantes características y, sobre todo, por lo que representa a nivel regional.
   Por ello, encabezó el rescate de una pieza clave de nuestro patrimonio que pronto lucirá su renovada estampa, llamando a no olvidar a quienes forjaron nuestras tierras con sacrificada entrega.

   “Hay fotografías del año 38 en las cuales los obreros pasan con la locomotora justamente por la Barranca que le da el nombre a una parte de la Salinas”, comentó.

   “La locomotora la utilizaban para el traslado de la laguna hasta la estación Nicolás Levalle. Tiene una particularidad, en la salida el desnivel es de -27 msnm, y en Levalle está  +42 msnm, es decir, que tenían una depresión topográfica muy difícil de sortear”, dijo.


La pieza ferroviaria da testimonio del trabajo del obrero salinero.

   Carmelo Haag se crió en la Colonia Monte La Plata, al lado de Teniente Origone. Su abuelo materno vivía justo al lado de la Estación de trenes, que frecuentaba seguido.

   “De adolescente me acerqué a la Estación Sud de Bahía Blanca y empecé a full con el ferromodelismo”, contó.

   En los 90, en la época de las privatizaciones, el ferrocarril y sus maquinarias pasaron a ser “tierra de nadie”. El desguace de las vías dejó como legado la desidia respecto al patrimonio.

   La situación lo indignaba y empezó a recibir estas piezas, por parte de obreros ferroviarios, para rescatarlas del olvido, preservarlas y evitar que las históricas zorras o triciclos de vía, entre otras piezas, tuvieran destino de chatarra.

   Vivió hasta 2003 en Bahía Blanca, trabajando como empleado de comercio, y luego se mudó a la localidad de Médanos.


Carmelo, hace algunos años, junto a su hijo Héctor, en las máquinas que él mismo repara.

   “Si no preservamos nuestra historia no tenemos rumbo. No se trata de quedarnos en el pasado, si no de homenajear  a los abuelos que vinieron desde Europa con lo puesto y una valija”, señaló.

   “El ferrocarril es una muestra de que nuestros abuelos hicieron grande a la Argentina que tuvimos, a fuerza de brazos y cintura. Hoy, con la tecnología que tenemos, ni siquiera la podemos mantener”, destacó.

Bahía Blanca-Bariloche en zorra

   En enero de 2003, Carmelo Rodolfo Haag viajó con su amigo Néstor Omar Varese -quien era supervisor en los talleres de Ferrobaires, mecánico y tripulante de las zorras- de Bahía Blanca a Bariloche, en zorra.

   “Hicimos semejante viaje en pos de que vuelva el servicio de pasajeros. Unos tres meses después de esta travesía empezó a funcionar Ferrobaires con servicio a Patagones”, comentó.

   “Tuvimos un apoyo muy grande de SEFEPA, del tren Patagónico. Su presidente se puso a disposición y también Ferroexpreso Pampeano. Tuvimos repercusión nacional y fue un nexo muy importante “Tato” Rolando, desde LU2, para la difusión, y también el diario La Nueva Provincia”, recordó.

    Salinas Chicas en Nicolás Levalle

   Estas salinas constituyen la mayor depresión de la provincia de Buenos Aires, es una fosa cuya cota mínima es de 48 metros debajo del nivel del mar. Se cosechan anualmente alrededor de 300.000 toneladas de sal. Dicho producto es comercializado fundamentalmente en el mercado interno como sal de mesa o utilizado por otras industrias en el polo petroquímico de Bahía Blanca. Se encuentran a 20 Km de Médanos, por ruta nacional N°22, Km 737 y 751, nacen ambos caminos de acceso a este particular atractivo, que también conduce al balneario Chapalcó.

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