La inclusión laboral todavía no despega en Argentina
Un estudio privado revela que el 49% de los profesionales de Recursos Humanos tuvo conflictos vinculados con la inclusión de personas diversas.
Recibido en 1993, acumula 28 años de trayectoria en el periodismo local. Ex jefe de la sección Deportes y La Ciudad y actual secretario de Redacción de La Nueva. Ex profesor de los dos institutos de Periodismo de la ciudad. Especialista en temas deportivos, sociales y gremiales.
Aunque la diversidad y la inclusión ocupan cada vez más espacio en los discursos empresariales, la realidad de los lugares de trabajo en Argentina muestra que todavía existe una importante brecha entre las políticas declaradas y las prácticas cotidianas.
Un estudio realizado por Bumeran entre trabajadores y especialistas en Recursos Humanos de cinco países de América Latina expone un escenario preocupante: el 49% de los profesionales de RR.HH. asegura haber enfrentado situaciones relacionadas con la falta de inclusión de personas diversas dentro de sus organizaciones, mientras que la mayoría reconoce no haber contado con herramientas para resolver esos conflictos.
Los episodios más frecuentes tienen que ver con prácticas discriminatorias naturalizadas. El 61% de los especialistas menciona haber detectado chistes, bromas o comentarios inapropiados hacia personas diversas; el 57% observó discriminación en la distribución de tareas; el 54% registró falta de integración por parte de los superiores y el 43% reportó situaciones de violencia o acoso laboral.
El problema no termina allí. El 68% admite que finalmente no tomó ninguna medida para revertir esas situaciones, mientras que solo un 21% conversó con los equipos para evitar nuevas conductas discriminatorias y apenas un 4% revisó las políticas o protocolos internos de inclusión.
Sin herramientas
El relevamiento también deja al descubierto una debilidad estructural: la falta de preparación de quienes deben gestionar estos conflictos.
El 57% de los especialistas reconoce que no disponía de herramientas para intervenir cuando surgían problemas vinculados con la diversidad, mientras que apenas el 14% considera que su organización contaba con los recursos necesarios para abordarlos adecuadamente.
Para Federico Barni, CEO de Bumeran.com en Jobint, los resultados muestran que "la inclusión laboral sigue siendo un desafío concreto para las organizaciones" y advierten que las políticas formales no alcanzan si no se transforman las prácticas diarias y la cultura organizacional.
Sin políticas
El estudio también refleja que las acciones concretas siguen siendo una excepción.
El 66% de los especialistas en Recursos Humanos afirma que en su empresa no existen medidas destinadas a promover la diversidad y la inclusión.
Entre las organizaciones que sí avanzaron con iniciativas, predominan las capacitaciones obligatorias sobre diversidad (45%), las políticas de contratación inclusiva (45%) y la elaboración de manuales de buenas prácticas (42%).
En menor medida aparecen espacios de contención para personas discriminadas (35%) y protocolos específicos para abordar desigualdades o malos tratos (26%).
La principal deuda
Cuando se consulta cuáles son las mayores barreras para construir ambientes laborales inclusivos, casi la mitad de los especialistas (49%) apunta directamente a la falta de compromiso de los niveles directivos.
A ello se suman la escasa flexibilidad para atender las necesidades de personas diversas (33%), la falta de recursos económicos para desarrollar programas específicos (21%) y las dificultades para incorporar y retener talento diverso (21%).
La mirada de los empleados resulta todavía más crítica.
El 78% de los trabajadores asegura haber sufrido algún episodio de discriminación en su empleo, una cifra que representa un aumento de siete puntos porcentuales respecto de la edición anterior del estudio.
La edad aparece como el principal motivo de discriminación (53%), seguida por cuestiones de género (18%), discapacidad (12%), color de piel (11%) y orientación sexual (6%).
Además, el 65% afirma haber presenciado situaciones discriminatorias dentro de su ámbito laboral, lo que evidencia que se trata de una problemática extendida y visible para gran parte de los equipos de trabajo.
El miedo sigue presente
Las consecuencias de estos ambientes laborales también impactan sobre la posibilidad de expresar libremente la propia identidad.
El 17% de los trabajadores reconoce haber ocultado alguna vez su orientación sexoafectiva. Más de la mitad lo hizo por miedo a perder su empleo y cuatro de cada diez por temor a sufrir discriminación.
En tanto, el 11% afirma haber ocultado su identidad de género, principalmente por las mismas razones: el temor a quedarse sin trabajo o ser discriminado.
Los resultados muestran que, más allá de los avances en materia de diversidad que muchas compañías exhiben en sus comunicaciones institucionales, la inclusión efectiva continúa siendo una asignatura pendiente.
La persistencia de conductas discriminatorias, la falta de políticas internas y la escasa preparación para gestionar estos conflictos reflejan un desafío que atraviesa hoy al mercado laboral argentino y que exige un compromiso mucho mayor por parte de las organizaciones.