El discurso de monseñor García Cuerva
Está muy lejos de “la opción por los pobres”: chau a Mujica y al cura gaseado, apaleado y preso en la marcha de los miércoles.
Usted habló el 25 de Mayo, en el tedeum, de las crueldades que se vierten contra nuestro pueblo.
Un sermón licuado -para mi gusto- sin reto contra este gobierno en el cual “los locos han tomado por asalto la administración del manicomio”.
Muy lejos de “la opción por los pobres”: chau a Mujica y al cura gaseado, apaleado y preso en la marcha de los miércoles.
Dos largos años de “sadismo estatal” (obispo de Córdoba) con más muertos ancianos por falta de medicamentos y suicidios que en toda la pandemia.
Gobierno cruel que no tiene remedio. Los jubilados tampoco: “genocidio a cuentagotas” de “viejos meados”.
Vuestra Excelencia olvidó la Rerum Novarum par. 25 de León XIII para una reprimenda pública, como la de monseñor Astelarra de Bahía Blanca, a los bastonazos corriéndolo por toda la plaza a don Enrique Julio.
San Ambrosio, obispo de Milán, en el año 390, le prohibió entrar al templo al emperador de Roma “porque traía las manos manchadas de sangre inocente”. Un obispo con adminículos orgánicos con forma de huevos.
Le recuerdo a Vuestra Excelencia que ya Santo Tomás de Aquino decía que “toda política es la realización práctica de una teología”.
Vuestra Excelencia ha pasado de militar con los curas villeros al abrazo repulsivo con los negacionistas del Cristo que sacó a latigazos a todos los mercaderes del templo porque “prostituían la Casa de Su Padre”. Para los curas y obispos amnésicos, ese gesto ya no tiene actualidad.
Sumo a los arriba citados el episodio que le tocó vivir a Teodosio I el Grande. No se puede abrazar la pareja presidencial sin exigir antes que se arrepientan de la crueldad para con los mas vulnerables. Una pareja presidencial para la cual la “justicia social es un robo", porque, como bien se decía en la España del 36: “Si la clerecía anda a peces, cómo andarán los feligreses”.
Lo saludo respetuosamente, sin “nihil obstat”.
Miguel Angel Asad es abogado. Vive en Bahía Blanca.