Parque Campaña al Desierto: un espacio excepcional para mejorar la ciudad
Un sitio privilegiado llamado a convertirse en un paseo excepcional a escala regional.
Es periodista, ingeniero civil y docente de la Universidad Nacional del Sud en materias relacionadas con el Patrimonio arquitectónico y el planeamiento urbano. Ha publicado notas en revistas Vivienda, Todo es Historia, Obras & Protagonistas y Summa +. Participa en varios micros radiales referidos a la historia de Bahía Blanca. En dos ocasiones recibió primera mención por parte de ADEPA en el rubro Cultura e Historia.
Ubicado en una de las zonas más atractivas de la ciudad, el bautizado en 1978 como Parque Campaña al Desierto lleva 75 años esperando convertirse en un paseo acorde a su potencial y a sus ventajas paisajísticas.
Las 115 hectáreas de tierras fueron expropiadas en 1951 por el estado provincial a instancias de Miguel López Francés, nativo de nuestra ciudad, por entonces Ministro de Economía y hacienda del gobernador Domingo Mercante.
López Francés era un apasionado por los parques y paseos locales. Puso el énfasis de su gestión en poner en valor el parque de Mayo y el parque Independencia, a los que dedicó recursos, ornamentos y equipó con elementos artísticos.
Fue el responsable de trazar la actual calle Fuerte Argentino y mejorar el borde del Napostá, creando un recorrido que incluyó la construcción de un puente vehicular en calle Casanova, con la idea de generar un paseo lineal que llegue al parque Independencia.
Su propuesta era que El parque Campaña al Desierto se uniera con la zona de El Pinar, dando continuidad al parque Independencia, formando un único gran bloque.
La espera
Lo cierto es que el parque nunca terminó de tomar forma. En los 60 la provincia elaboró un proyecto con forestación, canteros, caminos y fuentes, más la construcción de una avenida –la actual Fortaleza Protectora Argentina— con puentes peatonales.
Para esa época, el paseo ya había resignado parte de su superficie. Ocupado en parte por Villa Miramar, afectado por la extracción de tosca. Luego se sumaron las cesiones hechas a la empresa de electricidad y a entidades gremiales y deportivas.
Hubo en el tiempo algunas plantaciones e iniciativas, pero ninguna alcanzó para modificar la escenografía del lugar.
Desde hace un par de años la ONG Forestar Bahía, con el apoyo de empresas del Polo y el acompañamiento municipal, desarrolla un nuevo intento de forestación. Se eligieron especies nativas, se hizo un tendido de riego y un esquema de cuidado y mantenimiento.
El lugar sigue siendo de excepción, distinto a cualquier otro, ubicado en la parte alta de la ciudad, lo cual permite visuales únicas, las cuales se extienden hasta el mar.
La IA dice lo suyo
Con el bicentenario está a la vuelta de la esquina, en los próximo dos años se puede esperar que se haya consolidado el arbolado y se empiece a reconocer un espacio que hará de Bahía Blanca un mejor lugar para vivir. Quizá sea incluso la oportunidad para rebautizar al lugar como el parque del Bicentenario, sin recurrir a encuestas engañosas.
Parques de estas características son clave para mejorar la calidad de vida, funcionando como espacios de encuentro, descanso y recreación. Ayudan a la salud física y mental, embellecen el entorno y reducen la contaminación y el calor.
Hasta que ese espacio sea realidad, la Inteligencia Artificial permite recrear un futuro posible, un parque alcanzable, un lugar que, por mucho, merece el esfuerzo de todos para lograr su consolidación.