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José Meolans, de visita en Bahía Blanca: "No me veo en otro lugar, alejado de la natación"

A los 48 años, el máximo referente nacional de la disciplina inauguró la segunda edición del evento solidario "Siete días de nado" en el club Villa Mitre.

Fotos: Rodrigo García-La Nueva.

Hay apellidos cuya ligazón con una actividad es indeleble. Apellidos que, de tanto repetirse asociados a una disciplina, terminan desbordando a la persona y convirtiéndose casi en una definición.

Uno dice Messi y habla de fútbol. Ginóbili y aparece el básquet. Aymar remite al hockey; De Cecco, al vóleibol; Pareto, al judo; Chiaravilgio, a la garrocha. Hay nombres que quedaron pegados para siempre a una pelota, una cancha, un elemento, un deporte.

Entonces, para muchos de mi generación, decir Meolans es decir natación. Es pensar en una pileta, en esa brazada potente y precisa que durante años convirtió al cordobés en la cara argentina de un deporte que, como pocos, exige medir el tiempo en centésimas.

Semejante investidura tuvo el privilegio de abrir este lunes una causa deportiva y noble: la segunda edición del evento denominado "Siete días de nado", organizado por el club Villa Mitre en conjunto con el Colegio Victoria Ocampo y a beneficio de Ayuda-Le, la asociación civil sin fines de lucro de ayuda al leucémico.

La propuesta, que en estos momentos se desarrolla en el natatorio del Centro Deportivo que el tricolor edificó en Garibaldi 149, consiste en mantener el nado de manera ininterrumpida desde las 10 de la mañana de ayer hasta el próximo lunes a la misma hora, sumándose los nadadores voluntarios como postas a lo largo de las 168 horas.

—¿Cuándo te llamaron para sumarte a esta iniciativa, sabías de qué se trataba o te generó curiosidad?

—No me veía nadando siete días seguidos ja, ja, ja. Cuando hablé con Agustín (Cabaleiro, del Centro Deportivo) obviamente me puso al tanto de todo; nosotros nos conocemos hace varios años y ya el año pasado habíamos tenido un contacto cuando arrancó con esta iniciativa. Ahora ya está todo mucho más armado, con una espalda, y también apuntan a seguir creciendo. La finalidad de la causa me parece fantástica, con lo cual estar presente y contribuir a que todo esto suceda y que vaya mejor, está bueno. La idea es ayudar.

—Al margen de lo benéfico, ¿habías participado de alguna propuesta similar?

—Es la primera vez y celebro que se haya armado esta idea; ojalá prospere, que es lo más importante. Poder sostenerlo en el tiempo, con todas las dificultades que atraviesa nuestro país, sería maravilloso.

Su rostro se iluminó ante cada pregunta y, si bien no dejó de pispear la pileta, se concentró para encontrar la palabra justa a cada respuesta como cuando competía, hasta aquel recordado 20 de diciembre de 2008 cuando le puso fin a su carrera y, a la vez, estableció el récord argentino de los 50 metros libres (22.18), que permaneció vigente hasta 2023 (lo rompió Guido Buscaglia, con 22.17).

—Sé que estás metido en el mundo del ciclismo, pero tu vínculo con la natación es para siempre. ¿O me equivoco?

—Hoy me encuentro en otro rol, más desde la parte privada, en la organización de eventos o en algún momento ligado a las clínicas de natación, a los campus. Estoy disfrutando, me gusta estar en contacto con los chicos, me gusta conocer la realidad de diferentes lugares y creo que a partir de eso también es que me hallo. Es un deporte que me fue abriendo puertas y todavía tengo el gran privilegio de seguir conectado y de ir haciendo un seguimiento de nuestra natación argentina, que me gusta y me interesa. La verdad es que no me veo en otro lugar, alejado de la natación.

—¿Cómo tomás ese rol de ser un sinónimo de la natación?

—Soy un agradecido. Llegar a diferentes lugares y sentir el reconocimiento y tanto afecto... son cosas que se guardan, que me llevo, porque la verdad es que no imaginé que la natación me iba a dar tal recompensa, pero decirlo de alguna manera. Este deporte es muy generoso para conmigo, más allá de que le destiné mucho esfuerzo, mucha dedicación, fueron muchos años de perseverancia, de estar, estar y estar. Pero como dije antes, creo que la natación también me fue dando un rumbo.

Unos minutos antes de este mano a mano con La Nueva., Meolans hizo de las suyas.

El campeón del mundo en Moscú 2002 (50 m. libres) se dirigió a los vestuarios para cambiarse y aguardar el momento indicado: las 10 de la mañana del lunes 3 de agosto de 2026.

El anuncio y los aplausos de la buena cantidad de gente que se acercó a la pileta le dieron un cálido marco al inicio del evento y a la salida a escena del cordobés, de 48 años.

El cuatro veces olímpico (Atlanta 1996, Sídney 2000, Atenas 2004 y Beijing 2008) aguardó la señal oficial y se lanzó por el carril 2, hasta completar 100 metros y darle lugar a su relevo, que continuó con la premisa.

—Cuando ves infraestructura como esta o llegás a cualquier punto del interior y te encontrás con una pileta nueva, ¿qué te produce?

—Es gratificante porque el desarrollo de la natación tiene que ver con esto, con tener espacios físicos, acordes. Es ese eslabón que el deportista necesita para seguir creciendo, para seguir desarrollándose, para formarse. En este caso con Villa Mitre, un club que conocía solo de nombre, quedé asombrado de lo que han hecho y, también por lo que me han contado, de las ideas que tienen y los proyectos por delante, con lo cual eso habla muy bien de que hay gente que gestiona, que administra y que, por sobre todo, busca generar recursos constantes para la natación o para el deporte.

—Es un deporte difícil desde el punto de vista de la infraestructura...

—Sí, para crecer necesitás sí o sí de un lugar como este. Y después el resto. Yo creo que están las otras patas de la mesa como son los entrenadores, los dirigentes, que los tenemos y que son muy capaces, y después están los padres, que cumplen un rol y que son una especie de motor para que los chicos estén en el día a día, entrenando, viajando, costeando viajes, que son cosas que padece todo el deporte amateur en Argentina. Este es un país en el que siempre se trata de buscar alternativas para estar un poco mejor.

—Y en ese marco, ¿qué se necesita para que volvamos a tener un Meolans?

—Yo creo que hay chicos que pueden dar el salto, sin duda. Siempre he prestado mucha atención, sobre todo cuando era chico, en tener referentes, espejos que me hicieron pensar que podía llegar, porque ellos lo lograron. Entonces, es como decir, "bueno, ¿por qué ellos sí y yo no? Si yo entreno en el mismo lugar, estoy bajo las mismas condiciones...". Eso me dio deseo y convencimiento, obviamente respaldado por todas estas partes que nombraba antes, un gran entrenador, una familia y de todos los que están con vos, porque nadie logra nada solo.

—¿Cómo ves el nivel actual de la natación argentina?

—Yo creo que está muy bien. Agostina Hein, que es hoy nuestra máxima referente, apunta a Los Ángeles 2028; ojalá ahí pueda tener su pico máximo de rendimiento porque es una esperanza. Y sin generar demasiadas expectativas, podemos ver que nuestra natación, nuestro presente, hoy está bien ubicado, con nadadores jóvenes que están pisando fuerte y que a su vez todavía les queda un camino largo por recorrer.

—Antes de LA28, e incluso de los Juegos Panamericanos, están los Odesur. Va a participar Hein. Pero al margen, Rosario va a estrenar una pileta olímpica. ¿Qué te genera todo eso y qué significa que en nuestro país vuelva a organizarce un evento semejante?

—Me parece que es un evento imperdible para todo el deporte argentino, valorado y que también creo que, no solo por el evento, sino por la infraestructura que después nos queda. Ese aporte es determinante. Rosario puntualmente tiene clubes que están muy bien conformados, pero me parece que este lugar nuevo le va a dar un salto de calidad que la ciudad necesitaba y enhorabuena que así sea. Así que voy a estar, porque me gusta y porque es una decisión propia que va más allá de una invitación.

Después de compartir la jornada con nadadores, entrenadores y dirigentes, Meolans dejó Bahía Blanca con elogios para el crecimiento de la institución y la convicción de que, con infraestructura, trabajo y referentes, la natación argentina tiene motivos para mirar el futuro con optimismo.