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Dos grandes buques avanzan para convertir a la Argentina en un exportador mundial de GNL

Mientras el Hilli Episeyo ya dejó Camerún y navega rumbo a Asia para su adaptación final, el Golar Fuji acelera su transformación en China. Ambos serán claves para el país.

Mientras el Hilli Episeyo navega desde Camerún rumbo a Asia y el Golar Fuji continúa su transformación en un astillero chino, el proyecto que busca convertir a la Argentina en un nuevo exportador mundial de gas natural licuado (GNL) avanza sobre bases cada vez más concretas. 

Las dos embarcaciones, protagonistas de procesos diferentes pero complementarios, representan hoy el mayor símbolo de una iniciativa que promete cambiar el destino del gas de Vaca Muerta y posicionar al país en uno de los mercados energéticos de mayor crecimiento del mundo.

Aunque ambos buques fueron concebidos para funciones distintas y hoy se encuentran separados por miles de kilómetros, terminarán trabajando en conjunto frente a la costa de Río Negro. Allí recibirán el gas proveniente de Vaca Muerta, lo procesarán mediante tecnología de licuefacción y lo cargarán en metaneros que lo transportarán hacia los principales mercados internacionales.

El primero en incorporarse será el Hilli Episeyo, una unidad que durante casi siete años operó frente a las costas de Camerún como planta flotante de licuefacción. 

Tras finalizar esa etapa, el buque inició un largo viaje hacia Asia, donde ingresará a un astillero para atravesar una profunda modernización antes de arribar a la Argentina.

Los trabajos previstos incluyen la actualización de equipos, adecuaciones técnicas y mejoras destinadas a adaptar la unidad a las características del gas de Vaca Muerta y a las condiciones operativas que encontrará en el Golfo San Matías. 

Una vez finalizadas esas tareas, el Hilli Episeyo será remolcado hacia aguas argentinas para convertirse en la primera planta flotante encargada de producir GNL destinado a la exportación.

Su llegada marcará un hito para la industria energética nacional. Hasta ahora, la Argentina nunca exportó gas natural licuado de manera continua mediante una unidad flotante. 

El proyecto apunta precisamente a abrir esa puerta y generar una nueva fuente de divisas aprovechando el crecimiento sostenido de la producción no convencional de Vaca Muerta.

Mientras tanto, a más de 17.000 kilómetros de distancia, otra pieza clave del mismo rompecabezas avanza en China. 

En el astillero de CIMC Raffles, el Golar Fuji atraviesa una de las reconversiones navales más complejas de la actualidad. 

El antiguo buque metanero está dejando atrás su configuración original para convertirse en una moderna unidad flotante de licuefacción, equipada con grandes módulos industriales capaces de transformar gas natural en GNL.

Las imágenes difundidas recientemente muestran la magnitud de los trabajos. La incorporación del enorme bloque central y de nuevas estructuras metálicas permite dimensionar la escala del proyecto, que demanda miles de horas de ingeniería y la participación de centenares de especialistas. 

Cada módulo que se instala acerca un poco más al buque a su nueva función.A diferencia del Hilli Episeyo, que será la primera unidad en entrar en operaciones, el Golar Fuji representa la segunda etapa del desarrollo. 

Su incorporación permitirá incrementar la capacidad de producción y consolidar un esquema exportador de mayor escala, pensado para abastecer mercados de Europa, Asia y otras regiones con creciente demanda de gas.

Detrás de ambos buques se encuentra Southern Energy, el consorcio integrado por YPF, Pan American Energy, Pampa Energía, Harbour Energy, Golar LNG y Equinor. La iniciativa busca aprovechar la abundancia de gas de Vaca Muerta mediante un modelo diferente al de las grandes plantas terrestres: utilizar unidades flotantes capaces de licuar el gas directamente frente a la costa y transferirlo a buques metaneros para su exportación.

El esquema ofrece una ventaja decisiva. Al reutilizar y reconvertir embarcaciones existentes, los plazos de ejecución se reducen significativamente respecto de un proyecto convencional en tierra. 

Eso permite acelerar el ingreso del país al mercado internacional de GNL y comenzar a generar exportaciones en un horizonte mucho más cercano.

El desarrollo contempla una puesta en marcha escalonada. El Hilli Episeyo será el encargado de iniciar las exportaciones argentinas de GNL, mientras que la incorporación posterior del Golar Fuji permitirá ampliar la capacidad de producción y responder a una demanda internacional que se mantiene en crecimiento. Esa combinación de unidades flotantes constituye el corazón del proyecto y una de las principales apuestas para monetizar el gas de Vaca Muerta durante la próxima década.

Más allá de los desafíos técnicos y de la magnitud de la inversión, las imágenes del Hilli Episeyo dejando África y del Golar Fuji transformándose en China reflejan que el proyecto dejó atrás la etapa de las presentaciones y comenzó a materializarse. 

Lo que hasta hace poco era una planificación sobre planos y cronogramas hoy se expresa en acero, navegación y obras concretas.

Uno ya navega hacia su próxima misión. El otro cambia su fisonomía en un astillero asiático. 

Cuando ambos se encuentren frente a las costas de Río Negro, la Argentina habrá dado un paso histórico: convertir el potencial de Vaca Muerta en exportaciones sostenidas de gas natural licuado.