Baja sensible en Liniers: “No es que no quiero, no puedo seguir jugando, sufro en vez de disfrutar”
Una lesión en su rodilla derecha obligó al “Ingeniero” Manuel Cutrín a tener que abandonar la práctica activa del fútbol. “Me costó, pero no me quedó otra”, señaló con voz apocada pero tranquilo.
Egresado del Instituto Superior en Ciencias de la Comunicación Social. Cronista de la sección Deportes de La Nueva. desde el 9 de octubre de 1995, especializado en fútbol. Entre 2002 y 2018 cubrió a Olimpo en Primera división. Trabaja en televisión y radio. Además, integró el equipo periodístico de "El Diario del Mundial", que se emitió en La Nueva Play.
“Por una cuestión de salud y mi tranquilidad mental, decidí dejar de jugar al fútbol de manera oficial”.
Con un dolor inaguantable en su alma, Manuel Cutrín se despidió de sus compañeros del club Liniers y le bajó definitivamente la persiana a su ciclo como jugador, el que cumplió etapa por etapa en el “Chivo” de su vida.
“A los 26 años tener que dejar la pasión que tanto amás es un golpe al corazón, pero bueno, vengo sufriendo con una osteocondritis en la rodilla derecha que en los últimos años no me dejó de pasar factura”, declaró el central o lateral bahiense que con la mayor del albinegro consiguió los títulos locales de 2019 y 2021 y el ascenso al Federal A en 2022.
“En 2021 me operé, pero nunca pude volver a mi plenitud; con el tiempo todo empeoró y las horas posteriores a un entrenamiento o partido eran un suplicio, por el dolor y las molestias”, relató “Manu”, que en 2018 había sufrido la rotura del ligamento cruzado anterior en la misma rodilla.
“En los dos primeros años pos intervención, 2021 y 2022, más o menos la llevé bien, pero de 2023 en adelante me costó, sobre todo después de los tres edemas óseos que se me formaron a causa del agravamiento de la osteocondritis”, fue la cronología del ex capitán chivense.
“En 2024 no fui parte del plantel por estar en recuperación, porque había llegado un momento en que la rodilla me chillaba (sic) hasta cuando iba al gimnasio. Ya en 2025 me sentí un poco mejor, aunque me costó entrar en ritmo de competencia. Llegó la pretemporada de 2026 y ahí prometí: `Sí me vuelve a pasar largo todo`. Ya no aguantaba más”, reconoció.
“No podía entrenar cuatro días seguidos al nivel que exigía Liniers y la Liga del Sur, no llegaba, el dolor me limitaba un montón, incluso me molestaba hasta para caminar. Y ni te cuento los días de humedad... Igual fui paso a paso, hasta que en mayo apareció otro edema óseo y ahí tuve que tomar la decisión, que fue difícil pero no imposible”, sentenció quien debutó en Primera el 11 de noviembre de 2017, por el torneo Federal B (derrota de Liniers 0-2 con Racing de Olavarría en la ciudad del cemento).
--¿Y ahora?
--Hace tres meses me recibí de Ingeniero Agrónomo y me voy a dedicar de lleno a mi profesión. Hice la carrera paralela al fútbol, fue un sacrificio enorme, pero todo esfuerzo tiene su recompensa, porque conseguí trabajo en una empresa agrícola de Tres Arroyos.
--¿Qué hablaste con la dupla técnica (Ribes-Romero)?
--Ellos estuvieron siempre al tanto de mi situación, incluso “Piki” , en su época de defensor, se rompió tres veces la rodilla, así que me entendió desde el primer momento. Con Yoni Romero me acompañaron y me ayudaron en el proceso que desencajó en esta determinación de dejar el fútbol.
Apoyo incondicional
Palabras de agredecimiento y buenos augurios, así lo despidió el club Liniers en sus redes sociales:
“¡GRACIAS MANU!, por tu excelente carrera, por tu profesionalismo, por tu compañerismo y por defender durante años nuestra camiseta albinegra”.
“Nacido en nuestras formativas, ganador de títulos, con más de 100 partidos y llegando hasta lo más alto logrando el Ascenso al Federal A con el Chivo”.
“Te deseamos todos los éxitos en lo que emprendas y sabés que Liniers siempre será tu casa”.
La carta de “Somos Liniers”
La página web partidaria le escribió:
“Te vimos llegar de chico, con sueños enormes y una camiseta que, para vos, nunca fue una más. Creciste en el Zibecchi, recorriste cada rincón de este club y entendiste desde muy temprano lo que significa defender estos colores.
Liniers no es solamente el lugar donde jugaste al fútbol. Es tu segunda casa. Acá te formaste y construiste un vínculo que va mucho más allá de una camiseta. Sos parte de la identidad de este club.
Porque el ADN albinegro no se explica: se siente. Se lleva en la piel, en el corazón y en la manera en que representaste esta camiseta cada vez que entraste a una cancha.
Fue un viaje hermoso. De esos que dejan recuerdos imborrables. Compartimos alegrías, desafíos, títulos, abrazos y también momentos difíciles. Pero nunca cambió
lo más importante: tu compromiso, tu sentido de pertenencia y tu orgullo con el que defendiste este escudo.
El último fin de semana bajaste el telón de una etapa. Pero hay historias que no terminan con un retiro. Hay historias que quedan para siempre escritas en la memoria y en el corazón de un club.
Gracias por cada entrenamiento, por cada partido, por cada esfuerzo, por cada vez que elegiste a Liniers y, por sobre todo, por tu calidad humana.
Porque los partidos pasan. Los títulos quedan. Pero lo que realmente perdura son las personas que dejan una huella.
Y vos, querido Manu, dejaste una de las más lindas.
El último abrazo con esta camiseta tuvo una sola voz: la de la tribuna.
“Olé, olé, olé, Manu, Manu...”
Ese canto no fue solo una despedida.
Fue el abrazo de todo Liniers para uno de los suyos.
Porque esta será seimpre tu casa?
Gracias por todo 3”