Bahía Blanca |

Bahía Blanca |

Bahía Blanca |

“Huracán es mi vida, son los colores de mi piel y es un honor quedar en la historia del club”

Sentido de pertenencia y amor incondicional, en eso se basó la nota con Antonio Andragnez, que a los 26 años le toca vivir uno de los momentos más emocionantes de la vida institucional del “Globito” whitense.

Fotos: Andrea Castaño y Emilia Maineri-La Nueva y Prensa Huracán

El año pasado estuvo a punto de irse a Rosario Puerto Belgrano, varios de sus compañeros le aconsejaron “hacé lo que diga tu corazón”, sin tener en cuenta de que ese iba a ser el detonante para que él considere, una vez más, que los sentimientos no se negocian ni tienen valor en los mercados de pases cuando en tu club formás parte de un proceso, te demuestran que te necesitan y te piden que te quedes.

Más o menos así es la historia de Antonio Andragnez, de Huarcán hasta la médula y con la piel curtida en el bulevar pese a que con su familia creció y vivió en Villa Rosas.

“Soy ´Cangrejo´ de pe a pa”, abre la nota “Tuto”, que en 2025 decidió continuar en su “casa” y no se equivocó: ganó el Clausura y fue campeón anual en el último semestre del año.

Y este 2026 lo arrancó con la “banda” a pleno, porque el Globito obtuvo el Apertura y se aseguró un lugar en la final por el título de la temporada.

“Siendo del riñón del club, porque acá juego desde chiquito, es especial vivir todo esto que me toca. Los festejos se vienen haciendo costumbre y soy un privilegiado de ser parte de esta etapa gloriosa de Huracán, porque en la era 2000 muchos de estos chicos ya escribieron una parte grande de la historia de la institución”, señaló el pelilargo volante o defensor de un equipo de “hombres” bien conformado y con una mentalidad ganadora impresionante.

“Nací en el bule y todos los días voy a visitar a mis abuelas (Titi y Negrita), quienes siempre vivieron a metros del estadio (Bruno Lentini). Mi familia es del Globito y el amor por los colores es incondicional, por más que me haya criado y que mi trabajo paralelo al fútbol se encuentre en Villa Rosas”, remitió el “todoterrreno” de 25 años recién cumplidos y que la única vez que se alejó de Huracán fue para jugar dos temporadas en las menores de Olimpo en AFA.

“Este momento hay que disfrutarlo, es un presente alentador para la entidad y el barrio, aunque no conseguimos nada sin haber sufrido antes. Estuvimos en las malas, ¡cómo no vamos a estar en las buenas! Huracán es mi vida y me voy a retirar con esta camiseta”, amplió el hijo de Leandro, destacado arquero del Globo en la década del 90 y hoy licenciado en nutrición.

--Me comentaron que después de cada logro de Huracán no podés conciliar el sueño. ¿Es una noche o son varios días?

--Es una semana entera, mucha adrenalina y sensaciones que no se sienten muy seguidas. Además de los festejos, compartir la alegría de un abrazo con la gente del bule te llena el alma, porque mucho de ellos son felices con el fútbol y se emocionan con su querido Huracán. No hay nada más lindo que ser y pertenecer a una pasión que es tuya y que la vas a llevar de por vida.

Antonio es peluquero y comparte el rubro con su mamá Mariana en un salón de corte ubicado en calle avenida Arias (“Mariana Melcón, peluquería unisex), que se hizo famoso por la concurrencia masiva de futbolistas.

“El fútbol y mi profesión son compatibles, pero vamos a aflojar con los barberos...”, admitió entre risas.

---Tu papá fue uno de los arqueros más relevante en la vida huracanense, ¿por qué vos no seguiste sus pasos?

--Es un puesto muy ingrato, que además no me llamó nunca la atención por todo lo que me fue contando mi viejo. Desde chico tenía muy en claro que al arco no iba a ir, aunque mi hermano (Fausto, tercer golero de la plantilla que orienta Mauro Brunelli) si cumplió con el legado.

--Leandro atajaba en canchas de tierra con vidrios y piedras.

--Era un monstruo, integró equipos muy competitivos y permaneció muchos años en el puesto. Ahora, se va a morir de envidia cuando vea como quedó el sintético y las reformas que le hicieron al estadio. Ahí se va a animar a tirarse, y con 53 años, te juro que le daría la posibilidad de atajar un partido.

--Físicamente, ¿cómo está?

--Flama, solo le faltaría entrar en ritmo, je.

--¿Mejor que el “Eze” Alonso?

--Uhhh, lo liquidaste, pero sabés que sí...(risas). Ezequiel es del bule y para muchos chicos que están dando sus primeros pasos en la mayor lo toman como referente, y está bien. Alonso es Huracán en su máxima expresión.

--Falta poco para la inauguración del “nuevo” Bruno Lentini.

--No veo la hora de volver al bule, de pisar el césped sintético y de ver en vivo y en directo el crecimiento del club. Seguramente me voy a emocionar, pero serán lágrimas de felicidad.

“Ganamos el Apertura jugando siempre de visitantes, es hora de regresar a nuestra casa. ¡Jugar de noche!, un sueño hecho realidad; que el Lentini brille, ¿te imaginás?, le voy a pedir a “Pancho” Urban (fotógrafo del club) que saque una foto con un dron y me la pase para hacer un cuadro.

--¿Te ilusionás con sumar minutos en el Regional que se viene?

--Sí, estoy preparado, vengo entrenando desde principio de año con las ganas y la motivación de cumplir al máximo nivel si me toca entrar. Conseguimos el primer objetivo, el Apertura, vamos por todo, aunque falta mucho todavía.