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Matute iba a Sportivo y en pleno "viaje" fue para San Lorenzo, el cambio de DT y el "falta un montón"

Con toda su experiencia, Matías Martínez resultó clave en el quinto y último partido del primer tramo de la LBB Plata. 

La sonrisa de Matías Martínez al término del último juego. Fotos: Emmanuel Briane-La Nueva.

La experiencia y juventud que combinó San Lorenzo quedó demostrado en los últimos minutos del quinto partido correspondiente a la final de la Liga Bahiense de Básquetbol Plata, venciendo a Sportivo, 73 a 71, y adjudicándose el primer puesto.

"Gracias a Dios tenemos un equipo muy largo y Toto Mariezcurrena entró bien. Nico (Becchina, el DT) me iba a poner faltando tres minutos para que termine el segundo cuarto y le dije que Toto estaba bien, que lo dejara", contó Matías Martínez.

Y sobre el final apareció él en escena (metió 5 de los 7 puntos) junto al propio Mariezcurrena, que anotó el doble de la victoria a falta de 3 segundos.

"Me tocó entrar (restando 7 minutos) y lo primero que pensé fue tomar decisiones", contó en "El Diario Deportivo", que se emite de lunes a viernes, de 15 a 16, por La Nueva Play.

"El que esté bien tiene que seguir en cancha; a principios de torneo algunos chicos estaban enojados porque no jugaban, y yo les decía que estuvieran tranquilos porque el año es largo y va a llegar la oportunidad", recordó.

El naranja tiene un plantel equilibrado entre los mayores -grandes- y los jóvenes que empujan de abajo.

"Es el mix ideal, entre la juventud y los 'veteranos de guerra' para poder llevar adelante al equipo. Necesitamos de la energía de los chicos y hay que administratarla, porque muchas veces nos pasamos de rosca", opinó Matute.

Sanlo se armó para luchar por lo que consiguió.

"Sentíamos que teníamos la presión, más que nada, por el armado del plantel", reconoció.

Después de la séptima fecha el entrenador Sebastián Aleksoski renunció y asumió su asistente, Nicolás Becchina.

"La verdad que lo que pasó con Seba nos chocó bastante, no sabíamos qué pasaba; yo lo conozco de años y tengo un gran aprecio, pero los chicos se encontraron en una situación de no saber para dónde salir y qué pensar. Fue un golpe duro, aunque no se vio reflejado tanto en la cancha", señaló.

"Son diferentes entrenadores, otra forma de pensar y filosofías, entonces costó adaptarnos", admitió.

"De hecho -agregó- a mí me cuesta, porque si bien se necesita el equipo largo, a veces es difícil asumir que tiene que jugar el que está bien, como ayer Toto. Ahí estamos, adaptándonos".

Este Matute que no se guarda nada como jugador, ¿podría ser entrenador?

"Muchas veces -contó- me dicen que tengo que ser entrenador y respondo que 'no, aunque sí sería ayudante'".

-¿A quién pondrías adelante?

-Y, Emi (Menéndez, su amigo, DT de Villa Mitre) muchas veces me dijo, pero la verdad que tengo que hacer el Eneba (curso de entrenador) y como no le dedico, no sirve.

-¿Para qué serías bueno como asistente?

-Para la parte mental. Porque ahora pienso, antes no, jeje. En los momentos importantes hay chicos que se nublan y no toman decisiones para no mandarse una cagada, pero muchas veces es conveniente mandársela para aprender del error. Una vez le dije a Nico Herbick, "que te saquen por no meterla, no porque no tirás, sino perdemos un jugador en la cancha". 

En los últimos cinco torneos Matute jugó en Napostá, Barracas, Villa Mitre, Estudiantes y ahora San Lorenzo.

"Los desafíos son el condimento de cada año y capaz que los cambios de clubes los hago por eso", analizó.

En tres de los cuatro equipos anteriores fue campeón. Y ahora, con San Lorenzo, tienen medio título en el bolsillo, considerando que se aseguraron una final extra en caso de no ganar el segundo tramo.

De todos modos, es muy consciente de lo que resta: "No ganamos nada, más que una final extra. Falta un montón, hay que estar tranquilos y disfrutar".

Lo bueno es que, según interpreta, aún puede dar más de este equipo.

"Creo que todavía no alcanzamos nuestro techo. Hay que seguir creciendo y demostrar por qué llegamos a la final y la ganamos", aseguró.

También sabe que hay varios rivales con posibilidades similares.

"Creo que 9 de Julio se había armado muy bien, Ateneo, Comercial estuvo ahí, Sportivo... Somos un pelotón de cinco o seis muy parejos. Podés perder con cualquiera. Fijate que Ateneo quedó octavo y eliminó a 9 de Julio. Al ser series al mejor de tres, no creo que gana el mejor, sino quien mejor está", definió.

Y sobre el final contó la curiosa historia de por qué el martes, en el último partido, pudo haber jugado con la camiseta de Sportivo.

"Nos juntamos (a fin de año) a comer en la casa de Santi Tomassini, el abogado que firmó el papelito, je (cuando terminó en Barracas). Seba (Aleksoski) estaba armando el equipo y yo estaba medio indeciso entre seguir en Estudiantes o bajar a Segunda", contó, en el relato de cómo había llegado a San Lorenzo.

"Mi idea era ir a Sportivo, porque había hablado con el Colo (Loffredo), y Seba me preguntó, '¿querés venir a Sanlo? La idea es que se queden todos y buscar ascender'. Y ahí arrancó, de hecho, al día siguiente me iba para Madryn a pasar año nuevo con Emi (Menéndez) y un par de chicos más y arreglé viajando, en el auto, je", confesó.

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