Pasión, curiosidad y números: un bahiense en la etapa internacional de las Olimpíadas de matemática
El camino de Lucas Aiello comenzó en un taller escolar y hoy lo encuentra entre los alumnos con mejor desempeño en una competencia que reúne a jóvenes de toda Hispanoamérica.
Periodista y comunicadora digital. Forma parte del equipo de redacción de La Nueva desde 2022, donde cubre eventos locales, nacionales e internacionales, generando contenido para las ediciones impresa y digital, además de sus redes sociales.
"La matemática me habla". La frase surgió de manera espontánea durante una charla del taller, pero quienes la escucharon todavía la recuerdan. No es habitual que un chico describa así su relación con los números. Sin embargo, para Lucas Aiello, estudiante de 1° año del Nivel Secundario del Colegio Rosario Vera Peñaloza, nunca fue una materia más.
"Siempre me gustó, desde que era chiquito. Más con esto. Me gusta porque es otro tipo de matemática: siempre hay otra solución y eso está bastante bueno", contó.
Esa pasión lo llevó a alcanzar un logro destacado: clasificó a una instancia internacional de las Olimpíadas Matemáticas, una competencia que reúne a estudiantes de todo el país y exige mucho más que conocimientos numéricos.
Actualmente, además de Lucas, otros cinco alumnos de la institución —Juliana, Victoria, Pedro, Bautista y Bautista— continúan en carrera y se preparan para la instancia zonal tras superar la etapa local.
El esfuerzo de los estudiantes recibió además un reconocimiento especial. La semana pasada, el intendente Federico Susbielles distinguió a los seis por su desempeño académico y por el compromiso que implica participar en una competencia de estas características.
El recorrido comienza con una evaluación escolar elaborada por la organización de las Olimpíadas Matemáticas. Quienes la superan avanzan a instancias zonales, provinciales, regionales y nacionales. Los mejores desempeños acumulan puntajes que les permiten acceder a las llamadas Olimpíadas de Mayo, una competencia internacional de habla hispana en la que participan estudiantes de alrededor de veinte países.
Para Lucas, el atractivo de la matemática no está únicamente en encontrar el resultado correcto. Lo que más disfruta es el recorrido que hace para llegar a él.
"Lo que más me gusta cuando voy a rendir es el momento en que llego al resultado y puedo darme cuenta de cómo fui paso a paso y cómo logré resolverlo", explicó en su visita a La Nueva.
Ese interés por los desafíos y por comprender qué hay detrás de cada respuesta no apareció de un día para el otro. Según la directora del Nivel Secundario, Gabriela Noceda, se trata de una capacidad que los docentes identificaron y acompañaron desde sus primeros años en la institución.
"Lucas tiene talento para la matemática desde muy chiquito. Siempre mostró interés y eso se fue potenciando con el paso de los años. Sus maestras detectaron esa inquietud, él comenzó a participar y fue avanzando", señaló.
Para la directora, el recorrido de Lucas representa un motivo de orgullo para toda la comunidad educativa. "Es un orgullo acompañarlo. Hasta el año pasado estaba en el nivel primario. Recibirlo ahora en secundaria también es un desafío porque pensamos permanentemente cómo potenciarlo y acompañarlo en esta nueva etapa", sostuvo.
Una de las personas que más de cerca siguió ese crecimiento fue Karina González, docente y coordinadora de los Talleres Extraprogramáticos de la institución educativa. Cuando habla de Lucas no destaca la rapidez para resolver ejercicios ni la facilidad para hacer cuentas. Habla, sobre todo, de una curiosidad constante.
"La curiosidad, el pensar: 'Dio cinco, ¿pero por qué dio cinco?'. Ese camino que enciende señales de que querés saber más", explicó.
Y recordó una frase que todavía la sorprende. "El otro día definió la matemática de una forma que me encantó. Me dijo: 'La matemática me habla'. Es increíble eso".
Las Olimpíadas Matemáticas proponen desafíos que van mucho más allá de las cuentas tradicionales. Los estudiantes deben resolver problemas de combinatoria, geometría y ecuaciones, pero también argumentar sus procedimientos, redactar sus razonamientos y defender sus ideas frente a evaluadores y auditorios. Todo un desafío.
"Las Olimpíadas tienen que ver con completar al alumno. No alcanza con que te guste la matemática: también tenés que poder expresarte de manera oral y escrita, y pararte frente a un auditorio", señaló González.
Lucas lo vivió en primera persona el año pasado. Tras obtener un destacado tercer puesto en la instancia provincial disputada en Necochea, avanzó al certamen nacional realizado en La Falda, Córdoba.
Entre todos los recuerdos que conserva, hay uno que permanece intacto. "Cuando me llamaron al escenario, nunca pensé que me había ido tan bien como para eso", recordó.
Frente a cientos de estudiantes debía explicar un ejercicio especialmente complejo: "Era tan complicado que nadie de los que estaba ahí, creo que unos 300 chicos, lo había podido resolver completo. Yo había sido el que más se acercó, pero como tampoco lo había terminado estaba muy nervioso porque iba a tener que decirlo delante de todos".
Sin embargo, decidió subir al escenario. "Era una ecuación y me sorprendió porque en ese momento yo no sabía hacer ecuaciones. Durante el examen se me ocurrió cómo resolverla y avancé bastante. Después tuve que decir que no la había terminado, pero fue muy importante para mí darme cuenta de que había sido el que más cerca estuvo de resolverla", relató.
Karina todavía recuerda aquella exposición. "Salió muy bien porque dijo: 'No lo pude terminar, pero hay que hacer esto'. Él visualmente sabía cuál era el camino, aunque todavía no hubiera llegado al resultado", señaló.
Esa capacidad para insistir cuando las respuestas no aparecen de inmediato es una de las habilidades que más se trabaja dentro del taller. "Siempre les damos palabras de aliento y tratamos de acompañarlos. Cuando sienten que algo no sale, trabajamos sobre esas dificultades y también sobre aquello que ellos mismos identifican como un desafío", explicó la docente.
Aunque las evaluaciones son individuales, el compañerismo ocupa un lugar central en la experiencia. "En el taller se escuchan todas las voces. Cuando alguien no puede resolver una situación, los compañeros intervienen enseguida para ayudar. Entre ellos se apoyan de una manera espectacular y siempre aportan buenas ideas", destacó.
Quizás por eso, cuando Lucas habla de las Olimpíadas, no se queda únicamente con los problemas matemáticos.
"Al principio me ponía muy nervioso, pero ahora me fui acostumbrando y lo disfruto muchísimo más", contó.
Y agregó: "Cada vez que voy a rendir la paso bien porque además de competir estoy con mis amigos. Compartimos muchas cosas y los viajes también están muy buenos".
De hecho, cuando le preguntan qué es lo que más le gusta de la matemática, vuelve a combinar desafíos y vínculos: "Lo que más me gusta es estar con amigos, resolver problemas juntos y participar del taller".
Mientras se prepara para las próximas instancias, Lucas también empieza a imaginar el camino que seguirá cuando termine la escuela. "Me gustaría ir por esta rama. Cuando termine el secundario quiero estudiar algo como ingeniería o arquitectura, algo relacionado con la construcción", contó.
Por ahora, su atención está puesta en los desafíos que vienen. Quedan nuevas instancias por delante, más problemas por resolver y nuevas experiencias por vivir.
Pero si algo dejó en claro este joven estudiante es que su vínculo con la matemática va mucho más allá de los números. Es una pasión que lo acompaña desde chico, que lo impulsa a seguir buscando respuestas y que, como él mismo dice, parece hablarle cada vez que enfrenta un nuevo desafío.