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El venezolano Ríos fue figura en Alem; su recuperación, estar rodeado de chicos y lo que pasó en su país

Uno de los extranjeros protagonistas en la LBB Oro.

El venezolano Eduardo Ríos fue figura en el triunfo de Leandro N. Alem sobre Napostá, en suplementario, 97-92 (86-86), lo cual le permitió extender a un tercer juego la semifinal de la LBB Oro.

El tercero irá el jueves en el Antonio Palma, mientras espera Bahiense del Norte para la definición.

Se trató de un partido con un colorido marco y clima de playoffs.

"Estuvo muy bueno, ya cuando llegamos al camarino los chicos nos transmitían mucha energía positiva y cuando salimos al campo había mucha gente gritando, banderas, un bonito ambiente para salir a jugar y dar lo mejor de cada uno", destacó Ríos, en "El Diario Deportivo", que se emite de lunes a viernes, de 15 a 16, por La Nueva Play.

El interno tuvo que batallar con rivales de talla, así y todo se mostró firme atrás y adelante, completando 26 puntos, más 10 rebotes.

"Napostá tiene jugadores internos un poco más grandes que otros equipos que hemos enfrentado y con experiencia. Nosotros cambiamos la actitud respecto del primer partido, salimos enfocados", reconoció.

Los de la Avenida desde un primer momento fueron los principales candidatos, aunque ahora están 1-1 y Ríos habló del tema presión: "No sé si la tienen ellos, pero nosotros no la tenemos. Venimos prácticamente de dos finales contra Pacífico y Estrella, y ahora se presenta el mismo escenario, vamos de visitante nuevamente (las anteriores cerraron 2-1 en esa condición)".

La realidad es que el verdirrojo se potenció con su mejoría física y la llegada de Emilio Giménez.

"Emilio (Giménez) le dio un plus al equipo, es muy inteligente tanto en defensa como en ataque, siempre está leyendo el juego", destacó.

El venezolano se incorporó en pleno proceso de recuperación de una operación de rodilla.

"Siempre estoy trabajando duro, aquí me dieron una mano, el club Alem abrió sus puertas, confió en mi juego. Todo el trabajo que se vino haciendo desde que llegué está dando sus frutos y gracias a Dios en estos momentos, cuando más lo necesitamos", admitió.

"Cuando estás afuera de las cuatro líneas el juego se puede ver diferente. Pero adentro, cuando empiezan los choques se ve de otra manera, más dinámico. Con Pacífico fue el juego más físico y todavía no me he acoplado con los árbitros", reconoció.

A pesar de la diferencia de edad con los chicos (tiene 37 años), Eduardo dice que lleva bastante bien la relación.

"Siempre les digo alguna cosita, pero los chicos están bien preparados gracias a Pancho (Jasen, el DT) y están dando la cara para la edad que tienen", resaltó.

"Tenemos que mantenernos físicamente y mentalmente. Prácticamente en la banca tenemos todos niños. Nos ha ayudado mucho Pancho, tanto en lo psicológico como en lo anímico", destacó.

Respecto de su llegada, aseguró que aceptó inmediatamente que conoció el interés: "Quería jugar en cualquier Liga de Argentina, porque hay buen básquet. Cuando salió la oferta lo decidí sin pensarlo. Acá estoy y con ganas de jugar la final", aseguró.

Eduardo vive en la misma casa con Jean-Luc Wilson y Lucas Desbat.

"Hay que poner una cámara escondida y te mueres de risa. La convivencia es muy buena. Jean-Luc cocina y yo también, pero el cocinero es Lucas", contó entre risas.

Y cambió el tono cuando volvió por un momento a la realidad que está viviendo su su país.

"Fue una noticia muy dura. Sentí mucho susto al principio, porque ese día no hubo comunicación. No sabía nada de mis papás, mi hermano y mis hijos. Por lo familiar está todo bien, gracias a Dios, pero el país...", contó.

Antes de despedirse, que jugará el segundo tramo y durante el receso tiene pensado conocer un poco más de nuestro país.

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