Nuestro álbum de figuritas
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Periodista, conductor y realizador televisivo, columnista en medios de difusión nacional. Nativo de Coronel Dorrego, alterna residencia entre Sauce Grande y Capital Federal. Conduce el ciclo ESAS PEQUEÑAS COSAS en BVC Bahía Blanca.
Messi, San Martín, Favaloro y Maradona, figuritas entrañables que llevamos pegadas en el álbum del corazón. Que bueno sería ver a los pibes en el recreo cambiando la de Belgrano por la de Fangio o la difícil del Papa Francisco por Milstein.
Las señoritas de la escuela primaria nos enseñaron las hazañas de San Martín. Desde entonces aprendimos a quererlo y venerarlo. A Lionel lo estamos disfrutando.
A René y a Diego los extrañamos.
Historias de novela que no se opacan por la letra chica de algunas incomprensiones.
De los 72 años que vivió con los pies en la tierra, solo una década San Martín habitó en suelo patrio. Con eso le alcanzó para lograr el título de Padre de la Patria. Disputas internas y las grietas de entonces lo llevaron al autoexilio. La mayor parte de su vida transcurrió en Francia; Intentó regresar, fue imposible. Desde Boulogne-sur-Mer emprendió el viaje a la inmortalidad.
Vidas paralelas de Messi con el santo de la espada: de los 39 años recién cumplidos, el rosarino solo vivió un tercio en la Argentina. Se fue con la familia al comenzar el siglo XXI y llegó a la cima mundial en Barcelona, sin jugar un solo partido de domingo en un club local. Durante años de selección Lionel sufrió críticas despiadadas. La más dura: es español, no siente nuestra camiseta. Le dolió en el alma, anunció que no jugaría más con la 10 en la espalda. Menos mal que se arrepintió a tiempo. Quatar no hubiera sido posible sin él. Ganamos el mundial, ahora vamos por la cuarta estrella. Lionel está feliz, nosotros también.
Y Diego, esa ráfaga de fútbol que hizo que lloremos por ti, Argentina, con el gol de todos los tiempos a los ingleses, en aquel invierno que sangrábamos por la herida de Malvinas.
Pobre Diego: a cuatro décadas del barrilete cósmico, aun no logra descansar en paz. Mientras el mundo se rinde ante la magia de Lionel, en los tribunales debaten si lo dejaron morir sin asistencia médica. Triste y solitario final para un ídolo que nos hizo felices y jamás olvidaremos.
Queda la figurita de René, el médico rural de Arauz que se ganó el corazón de los argentinos.
Rara ironía del destino: dedicó su vida a reparar corazones ajenos y, por culpa de la incomprensión y la corrupción, dijo basta y frente al espejo se disparó al corazón.
Estas figuritas se ganaron el corazón de la mayoría de los argentinos. Son nuestro común denominador. Unos nos alegraron la vida; otras fueron ejemplo de amor y patriotismo.
Poco importa la letra chica, están en el álbum común, son parte de nuestro ADN. Y no las cambiamos por nada en el mundo.