De Alem y Florida a mano derecha de un técnico asistente de Los Pumas
El bahiense Lisandro Flores es uno de los dos referentes provinciales de scrum seleccionados para trabajar junto a Andrés Bordoy (del staff de Felipe Contepomi) en capacitación y desarrollo.
Periodista de La Nueva desde 1995, especializado en rugby y básquetbol; con colaboraciones en casi todas las secciones de la redacción (locales, policiales, regionales, Ritmo Joven, revista Nueva, Espectáculos)
(Nota de la edición impresa)
Una de las noticias del año en el ámbito de la Unión de Rugby del Sur fue la designación de Lisandro Flores como coordinador de referentes provinciales de scrum. Es decir, responde directamente al entrenador asistente de Los Pumas, Andrés Bordoy.
“Licho”, bahiense de 50 años y actual head coach del club Argentino, habló de este importante nombramiento en la estructura de capacitación que UAR articuló para mejorar y fortalecer el scrum, formación emblemática en el rugby argentino.
Flores viene trabajando desde 2020 en el Centro de Desarrollo de la Unión de Rugby del Sur (en Alem y Florida) como preparador físico de los seleccionados juveniles y referente local/regional de scrum. Formación en la que durante su etapa como jugador del “Chancho” y de los seleccionados URS (capitán en ambos) tuvo como referente a Aldo “Lalo” Borromei.
“Yo jugué con el hijo (Luciano Borromei) en Argentino, desde los 9 años, al igual que con Federico Franchini, el hijo de Carlos, el otro entrenador referente que tuve. En el caso del scrum, Lalo siempre estuvo dando vueltas. En juveniles nos empezó a entrenar él, así que fue mi formador cien por cien.
“Yo jugué con el hijo (Luciano Borromei) en Argentino, desde los 9 años, al igual que con Federico Franchini, el hijo de Carlos, el otro entrenador referente que tuve. En el caso del scrum, Lalo siempre estuvo dando vueltas. En juveniles nos empezó a entrenar él, así que fue mi formador cien por cien. Subí a Primera jugando de primera línea. Me desarrollé en el puesto ahí y en el seleccionado. Pero también jugué como ocho durante unos diez años por decisiones tácticas”, recordó Licho.
Hoy, apuntalado por diferentes capacitaciones y por su carrera como profe de Educación Física, aborda el scrum desde otro rol.
“Cada unión de rugby del país tiene su referente provincial de scrum. Yo lo sigo siendo en la URS, sólo que este año me propusieron sumarme como coordinador de referentes provinciales junto con Toto Moreira. Estamos bajo la supervisión de Andrés Bordoy, asistente de Felipe Contepomi en Los Pumas”, dijo.
“El Dogo (Bordoy) está un escalón arriba y está más enfocado en el seleccionado argentino y el alto rendimiento. Alto rendimiento y desarrollo son dos mundos separados. Alto rendimiento es otro planeta por completo, donde existe un nivel de detalle increíble”, sostuvo.
“Este año estamos coordinando y apuntalando todo el trabajo de los referentes provinciales de scrum. El país está dividido en dos. Si bien trabajamos en conjunto, me encargo más que nada de la parte sur. Nuestra tarea es estar en contacto con los referentes y presidentes de uniones ante los cambios que se produzcan”, agregó Flores.
Cuidar a los jugadores
-¿Cómo surgió la necesidad de montar una red de entrenadores a nivel nacional relacionada al scrum?
-Previo a la pandemia hubo tres o cuatro lesiones medulares catastróficas a raíz de scrum. Se empezó a cuestionar la práctica del mismo para tratar de mejorar. Ya estaba funcionando la estructura de scrum. Pero se comenzó a cuestionar y se decidió actuar. Cuando Andrés (Bordoy) desembarcó en Argentina desde Francia, trajo el proyecto de alto rendimiento y el proyecto de desarrollo de referentes provinciales para encarar este problema. A la pata deportiva se le agregó Rugby Seguro, que hoy se llama Bienestar del Jugador. Entonces, antes de pandemia estábamos sin empuje pero luego de un par de episodios de lesiones con pocos meses de diferencia, empezamos a jugar sin disputa (de scrum). Comenzó a desarrollarse el programa de referentes provinciales en todo el país, para capacitar con buenas prácticas por le lado competitivo de alto rendimiento y que estás buenas prácticas contribuyeran también a la seguridad del jugador. Con el correr de las capacitaciones, cada unión fue flexibilizando según los avances y práctica en cancha. De “sin disputa” pasamos a “tensión isométrica” (hacer fuerza pero sin empuje). Después se limitó el empuje a un metro y medio y luego se retomó la normalidad. Fue un proceso de un par de años de evaluaciones y observaciones.
-¿Se alcanzó un ideal en la formación?
-Todavía no estamos en un punto ideal, pero siempre se busca alcanzarlo. Hemos avanzado un montón, hoy la disputa del scrum es mucho más segura. Y se ve en los partidos. Disminuyó el riesgo de colapso y el propio colapso de la formación. Hay entradas más estables. Incidieron varios factores, entre ellos que se desarrolló el referato como para regular esos vicios que existían en el scrum.
-¿El scrum está desvirtuado, frente a la apuesta por un rugby cada vez más dinámico?
-Si bien es una fuente de obtención, de inicio de juego, se redujo un montón la cantidad de scrums en un partido. Como plataforma, hoy es más importante el line. Pero lo que tenemos en Argentina es que el scrum es parte del adn del rugby. Nos identificamos mucho históricamente con el scrum y por ello hubo tanta preocupación por volver a disputarlo cuando se sacó la disputa. Fue como si te sacaran parte del adn. Fue doloroso para muchísima gente. Cuando el scrum no se juega lealmente, o cuando querés meter maña o cuando el referí no lo dirige correctamente, se enturbia mucho esa plataforma. Ahí surgen los que piden sacar el scrum porque el juego se enlentece.
Me gustaba jugar el scrum por lo que significa la disputa. Te encontrás siempre con alguno que juega mejor. Hay mucho trabajo mental, técnico y físico. Un buen pilar tiene que tener muchas características.
-¿En que etapa del rugby disfrutaste más de esa formación, como jugador o ahora como capacitador?
-Ahora lo veo todo desde un punto de vista más analítico. Me gustaba jugar el scrum por lo que significa la disputa. Te encontrás siempre con alguno que juega mejor. Hay mucho trabajo mental, técnico y físico. Un buen pilar tiene que tener muchas características. Al conocer esa tarea desde adentro, me fascina ver los buenos pilares de nivel nacional e internacional. Ahora lo veo en mucho más detalle. Me ayudó muchísimo ser profesor de Educación Física por la observación del movimiento. Fue clave.
Pasado y presente
El próximo sábado 6 de junio el club Argentino, con la visita al campeón marplatense Comercial, concretará su debut y regreso al Regional Pampeano A.
“Estamos preparándonos desde el año pasado, cuando salimos segundos en el Reclasificatorio. Sabemos que será durísimo porque será un gran desafío. Nuestra intención es mejorar. Sabemos del nivel que tienen los rivales, por lo que estamos acomodando el plan de juego y los jugadores para hacerlo de la mejor manera, estar a la altura”, opinó Flores.
Ayer como jugador, hoy como DT. Pasado y presente.
“Hoy la esencia del rugby para mí es la misma. Más allá de las exigencias para un jugador de plantel superior, que son mayores en cuanto a intensidad, competencia y preparación. A pesar de nuestro amateurismo, buscaba jugar al rugby lo más profesional posible”, recordó.
“La etapa de 2006 con campeonato local incluido estuvo muy buena. Me agarró maduro, en plenitud y empezaron a subir chicos que estaban bien preparados. Se cerró un círculo, una etapa muy buena”, concluyó.