El traslado del monumento a San Martín
En de 1943 fue uno de los varios intentos de mover el monumento al Libertador que se encuentra en el Parque de Mayo
Es periodista, ingeniero civil y docente de la Universidad Nacional del Sud en materias relacionadas con el Patrimonio arquitectónico y el planeamiento urbano. Ha publicado notas en revistas Vivienda, Todo es Historia, Obras & Protagonistas y Summa +. Participa en varios micros radiales referidos a la historia de Bahía Blanca. En dos ocasiones recibió primera mención por parte de ADEPA en el rubro Cultura e Historia.
Hace 83 años, en mayo de 1943, la municipalidad anunció el traslado del monumento al general José de San Martín ubicado en el parque de Mayo, a la intersección de la avenida Alem con calle Paraguay.
Inaugurada en mayo de 1910, no era la primera vez que se planteaba el traslado de la obra, por considerar que en el paseo estaba “escondida”, un lugar inapropiado para ubicar al llamado “Padre de la Patria”. De allí la decisión del jefe comunal, ingeniero Jorge Aguilar, de llevarlo a un lugar más visible y emblemático.
En mayo del 43 el proyecto estaba adelantado y se anticipó la idea era inaugurar su nuevo emplazamiento en agosto de ese año, en coincidencia con el aniversario del fallecimiento del “glorioso militar”.
El monumento tendría un nuevo pedestal, una sólida estructura de piedras de Tandil, ubicado en una rotonda de 12 metros de diámetro en medio de la avenida.
La ubicación exigía además diseñar una ampliación de la avenida, de modo de disponer de al menos 8 metros a cada lado del pedestal. Para ensanchar la calle se señaló que varios propietarios del lugar habían manifestado su voluntad de ceder gratuitamente los metros necesarios para la realización de esa tarea.
Por último se anticipó que, una vez concretado el traslado, la avenida Alem pasaría a llamarse avenida San Martín.
Ese mes de mayo comenzaron las tareas con el acopio de las piedras que se utilizarían para el basamento y un replanteo general de la construcción. No se pasó de eso. Al poco tiempo Aguilar dejó el cargo y la propuesta quedó en el olvido. Volvió a mencionarse tiempo después, por las quejas de los vecinos que durante casi dos años tuvieron sus veredas ocupadas con las piedras jamás utilizadas.