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Un Ingeniero en Sistemas de Información, el mejor en una maratónica Colación de Grados

Leonardo Dreizzen obtuvo 9,88 puntos de promedio y se destacó entre los 284 graduados que recibieron su diploma en el Aula Magna de avenida Colón 80.

Leonardo Dreizzen, sonriente a la hora de recibir su diploma. Fotos: Prensa UNS

En una maratónica jornada en la que 284 flamantes egresados recibieron su diploma, un Ingeniero en Sistemas de Información se destacó al conseguir el mejor promedio de la 416ª Colación de Grados de la Universidad Nacional del Sur.

El mayor galardón en una jornada llena de emociones recayó en Leonardo Dreizzen, quien obtuvo 9,88 puntos de promedio a lo largo de su paso por la casa de Altos Estudios de nuestra ciudad.

Los respectivos actos (5 en total) en al Aula Magna de avenida Colón 80 fueron presididos por la vicerrectora de la institución, doctora Andrea Castellano.

El listado completo de recientes profesionales es el siguiente:

Enfermero: Mirta Silvina Alarcón, Mercedes Arnaude, Paula Alejandra Benvenuto, María del Rosario Besler, Brenda Tamara Domínguez Leites, María Victoria Lesca, Emmanuel Lopes, Selene Micaela Luque, Paula Daniela López Jara, Claudio David Medina, Florencia Daiana Melgarejo, Florencia Antonella Meloni, Micaela Soledad Merlo Calmels, Numa Mordeglia, Valentina Peyrot, Milagros Soledad Ramos, Melanie Antonella Reyes, Lara Beatriz Roldán, Yanella Rosana Schwemler y Camila Magalí Turra Garrido.

Licenciado en Enfermería: Florencia Balbuena, Brenda Natalí Contreras, Yesica Paola Desch, Antonela Soledad Frías, María Fernanda Galeano, María Fernanda Haag, Issa Amira Himud, José Luis Quiroga, Josefina Ríos, Romina Yamila Steinbauer, Adriana Micaela Turiel, Luciana Soledad Camila Ugarte y Agostina Zappa.

Técnico Universitario en Acompañamiento Terapéutico: Gilda Vanesa Abrego, Melanie Abigail Arancibia Mondillo, Camila Belén Aravena Espíndola, Florencia Agostina Bacaicoa, Candela Barría, Patricia Lilian Blanco, Marianela Cristina Penelope Burgos, Mora Constanza Butassi, Florencia Ailén Capurro, Giuliana Carvallo, Flavia Lorena Cisterna, Giuliana Abril Cornejo, Patricia Noemí Cuevas, Mora Díaz Guevara, Jeremías Miguel Estevanacio, Florencia Gisele Etchegaray, Diego Nahuel Félix, María José Fogliazza, Ailín Fredes, Natalia Analía Gass, María Herminia Gelós y Cintia Dahiana Gómez.

Licenciado en Ciencias Ambientales: Julieta González Martínez y Lola Ríos.

Profesor en Química: Laura Gimena Chaves y Jésica Lourdes Guaymás.

Profesor en Química de la Enseñanza Media: Romina Gabriela Díaz y Aylén Macarena Reque.

Técnico Universitario en Acompañamiento Terapéutico: Martina Edith Gordillo, Jaqueline Desire Ipuche, Esteban Jesús Lagarrigue, Julieta Manieri, Camila Nahir Martínez, María Sol Martínez, Mara Ostacchini, Camila Parodi Sein, Micaela Yanina Peralta Nostrala, Brisa Agostina Peralta, Sonia María Plaza, Julia Agostina Quintero, Florencia Anahí Reiss, Luzmila Riffo, Cristian Javier Schwab, Laureano Ezequiel Sevald, Sonia María Daniela Tomassini, Marcela Raquel Valentini, Ana Elizabeth Vidal, Candela Villarreal, Daniela Villarruel, Mónica Vanesa Yáñez y Sandra Alcira Yuca.

Abogado: Juliana Belén Gutiérrez, Romina Gisela Larrosa y Matías Eduardo Siro.

Licenciado en Seguridad Pública: Silvana Lorena Bertotto, Analía Verónica Charra, Valeria Elena Coppari Moyano, Carlos Sebastián Costa, Nayla Magalí Cánepa, Juan José De Rosso, Franco Leonardo Di Gregorio, Carlos Ezequiel Donini, Iván Esteban Durand, Marcio Agustín Díaz, Bárbara Yamila Elorriaga, Emir Lionel Fisch, Ricardo Alberto Franssen, Rubén Eduardo Gianti, María Isabel Hernández, Néstor Gabriel Kriger, Estefanía Luna Pinciaroli, Pablo Andrés Martínez, Omar Manuel Mondaca, Adrián Alberto Palacín, Rodrigo Nicolás Pérez, Román Alfredo Rekovski, David Adrián Riera, Franco Rubén Riera, Silvana Alejandra Sanhueza, Daiana Roxana Solar, Francisco René Suárez Olivera y Mónica Marisol Vega.

Licenciado en Matemática Aplicada: Carla Fiorella Cáceres.

Profesor en Matemática: María Celeste Castro.

Ingeniero Agrónomo: Juan Bautista Antorena Aramburu, Melisa Belén Careddu, Ramiro Kiefl, Jenifer Elizabeth Llanquileo, Triana Ivana López del Río, Ignacio Percaz, Martino Romano y Martín Schiebelbein.

Licenciado en Física: Rafael Horacio Márquez.

Profesor en Física: Verónica Lilén Córdoba.

Técnico Universitario en Óptica: Sofía Toledo.

Arquitecto: Florencia Hilén Báez, Ana Paula Cardozo Hernández, Mariana Guerrero, Nicolás Ezequiel Herrero, Tomás Gabriel Montenegro, Juan José Robles Migliorini, Lucía Salvatico y Clara Torres.

Licenciado en Turismo: Juan Manuel Baudis Christiansen, Manuela Bussanich, Stefano Marconi, Rocío Belén Martínez, Álvaro Martínez y Lucelia Magalí Vicentin.

Licenciado en Ciencias Geológicas: Tomás Edgardo Vázquez Sesma.

Profesor en Geociencias: Nilda Paola Chávez, Mikaela Prada y Carla Tardon.

Técnico Universitario en Medio Ambiente: Guadalupe Eberwein, Valentín Lucanera, Elías Salvador Molina, Paloma Muñoz Estauro, Romina Pin, Julieta Catalina Pistarini Pérez, Guadalupe Quintana, Mailén Valente Greco y Magalí Wurch.

Licenciado en Historia: Virginia Analía Troncoso.

Profesor en Filosofía: Adrián Jesús Pellegrino.

Profesor en Historia: Francisco Martínez Llamas y Daniela Mendiondo.

Profesor en Letras: Aylén Chaparro y Gabriela Ariadna Toledo Lamique.

Ingeniero Químico: Ariana Micaela Arregui, Valentina Benito, Braian Gizzi, Julieta Soledad Montesinos y Anabela Ayelén Piaser.

Ingeniero en Alimentos: Sofía Alonso, Julieta Natalia Carlino y Agustín Zbrun.

Técnico Universitario en Operaciones Industriales: Lucas Ignacio Bellando, Gino Marzialetti y Aldana Eileen Quiroga Palmieri.

Bioquímico: Camila Belén Acosta, Atalía Jezabel Arias Salazar, Valentina Bartolini Ederra, Micaela Carolina Dehumará, Matías Nicolás Dell'Elce, Marta Zoe Derbis, María Sol Hernando, Giuliana Zoé Jaime, Candela Yanet Kroll, María Sol Leineker, Luisina Ailén Magnin, Rocío Belén Martos, Penélope Novo, Sofía Pallavicini, Facundo Germán Parada Vitulich, Agustina Belén Quiroz, Ana Julia Recofsky y Alina Karen Sobieraj.

Farmacéutico: Santiago Jorge Gundin, María Belén Leonhardt, Giselle Antonela Obreque, Camila Parjometz, Mauro Iván Ricardi y Karen Macarena del Río.

Licenciado en Ciencias Biológicas: Karen Lighuen Aguaison y Cristóbal Gorosito.

Profesor en Ciencias Biológicas: Néstor Sebastian Dop.

Ingeniero Agrimensor: Vanessa Beatriz Alonso.

Ingeniero Civil: Manuel Ramón Ayala Torales, Jazmín María Baraglia, Agostina Cabrera Fritz, Elías José Luis Flores, Jorge Alberto Flores, Carolina Andrea Girgenti, Nicolás Andrés Iguacel, Silvana Lauquen, Agustín Nahuel Schavinsky.

Ingeniero Industrial: Francisco Amadio Oribe, María Agustina Espósito, Héctor Javier Ferreyra, Franco Bautista Heine, Pedro Molinari, Juan Armando Riat y Francisco Stamati.

Ingeniero Electricista: Tomás Bonivardo y Nicolás Ariel Merlo.

Ingeniero Electrónico: Francisco Concetti y Alan Luis Valdivia.

Técnico Universitario en Sistemas Electrónicos Industriales Inteligentes: Ana Belén Callejo, Sofía Jennifer Cartirio, Mateo Esmoli y Bautista Mazzeo.

Contador Público: Lautaro Amado, Micaela Bellone, Micaela Cicconi, José Francisco Del Valle Uranga, María Sol Díaz, Elizabeth Carolina Gonzalez Lillo, María Emilia Griffiths Ostertag, Tobías Daniel Guette, Morena Guimaraenz, Ariadna Sofía Herrou, Candela Luciani, Francisco Nicolás Martínez, María Sol Méndez, Aylén María Elena Miguel, María Paula Paijé, Valentino Palmisano, Eros Alexis Riavitz, Evangelina Mariel Ribote, Viviana Segré y Maximiliano Wagner.

Licenciado en Administración: Mateo Boccatonda, Selena Calvo, Manuela Lindner y Matías Paredes.

Licenciado en Ciencias de la Educación: Trinidad Rivas Pompei.

Profesor de Educación Inicial: Andrea Catalina Alvarez, Victoria Escudero, Rocío Denisse Larraude, Mercedes Marconi, Violeta Ayelén Smith y Julieta Agustina Urban.

Profesor de Educación Primaria: Natalia Elizabeth Caldez, Joana Belén Duhalde, Débora Elizabet Escobar, Stella Maris Fernández, Ludmila Nerea Paris, Catalina Peluffo, Luca Petrelli, Rocío Gabriela Rodríguez y Belén Estefanía Zapata.

Ingeniero en Sistemas de Información: Valentina Barrera, Leonardo Dreizzen, Giuliana Cecilia Guidi, Jano Axel Lockhart, Juan Bautista Ocaranza, Juan Ignacio Rodriguez Mariani y Tadeo Villafaña.

Licenciado en Ciencias de la Computación: Lourdes María Panzone.

Licenciado en Economía: Patricio Bianculli, Celeste Inés Canova Núñez, Tobías Franco Caraballo, Ignacio Gregorio, Rodrigo Nahuel Gutt, Lucía Elena Neman Reppucci, Tomás Pacheco, Valentina Magalí Paguegui, Keila Melina Pichipillan Quiroga, Anaclara Quincoces y Luana Reichert Cariac.

Profesor en Economía: Macarena Santín.

Reconocimiento de tgs

Un grupo de representantes de tgs, que son egresados de la Universidad Nacional del Sur, hicieron entrega de una plaqueta recordatoria a la casa de Altos Estudios en reconocimiento por los 70 años de vida.

Los integrantes de tgs son Fernando Oyola (Gerente de Procesamiento y Almacenaje Cerri), Rafael Maison (Gerente de Transporte de Gas), Fabricio López (Gerente de Mantenimiento) y Fernando Bono (Responsable de Partes Interesadas), quienes entregaron el reconocimiento a Andrea Castellano, vicerrectora de la UNS.

"Cada uno de nosotros sabe perfectamente lo que hay detrás de este momento"

Julieta González Martínez, licenciada en Ciencias Ambientales

Es un verdadero honor para mí poder tomar la palabra en un día tan importante para la vida de cualquier estudiante. Muchas gracias por esta oportunidad.

Ahora bien, intuyo que, para varios de los que estamos acá, incluyéndome, elegir qué carrera estudiar fue una de las primeras grandes decisiones de nuestra vida. Una decisión que tomamos, en muchos casos, siendo muy jóvenes, con algunas dudas, y de la que hoy podemos sentirnos orgullosos.

Hoy es un día especial, de esos que uno recordará por siempre, porque recibimos nuestro tan anhelado diploma. Y si miramos hacia atrás, me gustaría que prestemos atención a todo lo que hemos crecido.

Esta instancia no representa solo un éxito académico: encarna años de esfuerzo, compromiso y decisiones que no siempre fueron fáciles de tomar. Para gran parte, implicó estar lejos de casa, en una ciudad nueva, quizás aprendiendo a vivir solos por primera vez. Para otros, el desafío fue distinto, pero igual de grande: adaptarse a nuevas rutinas, equilibrar estudio, trabajo y familia, o atravesar situaciones complejas mientras seguíamos adelante.

Cada uno de nosotros sabe perfectamente lo que hay detrás de este momento. Las largas horas dedicadas al estudio, los finales que parecían imposibles y los días en que la duda nos ganaba y pensábamos que tal vez esto no era para nosotros. Pero si bien algunas veces no obtuvimos los resultados que esperábamos, siempre volvimos a intentarlo. Y estar hoy acá demuestra justamente eso.

Creo que esa es una lección muy valiosa que nos deja este trayecto, no solo para la vida académica, sino para todo lo que viene después: si de verdad queremos algo, hay que ir a buscarlo. Aunque cueste más de lo esperado. Aunque tengamos que adaptarnos, cambiar el rumbo o incluso empezar de nuevo. La constancia y la dedicación fueron esenciales para llegar hasta acá.

Y quiero subrayar algo: más allá de los promedios, de los años que nos haya llevado recibirnos o de los senderos que recorrió cada uno, hoy todos lo logramos. La vida de cada persona es distinta, y nunca sabemos del todo qué carga lleva quien está a nuestro lado. Por eso, este hito merece ser celebrado por todos por igual.

Esta universidad nos brindó una educación pública de excelente calidad, pero también dejó muchísimo más en cada uno de nosotros. Nos formó como profesionales, con capacidad de análisis, ética y responsabilidad, pero, sobre todo, nos transformó como seres humanos. Aprendimos a resolver problemas, a trabajar en equipo y a vincularnos con la comunidad a través de proyectos de extensión y voluntariados.

Además, para muchos, nos abrió puertas al deporte, los idiomas, al arte y la cultura. Nos permitió construir amistades, generar experiencias y encontrar espacios de contención que hicieron que este recorrido fuera más cercano. Porque son las personas con las que compartimos el camino las que hacen tan especial esta etapa.

Por todo esto y más, quiero agradecer profundamente a la Universidad Nacional del Sur y a todas las personas que la sostienen día a día. A los docentes, por su dedicación y por las oportunidades que nos brindaron; también al personal no docente, que acompaña de manera fundamental la vida universitaria. Y permítanme una mención especial y personal para el Departamento de Química, que estuvo siempre a disposición para guiarme frente a cada duda o gestión.

Este título también les pertenece a quienes estuvieron presentes a lo largo de todo este tiempo. A las familias, de sangre o de corazón, que sostuvieron todo aquello de lo que nosotros no podíamos ocuparnos mientras estudiábamos, con una generosidad que muchas veces dimos por sentada; y a esos amigos que no faltaron en las situaciones más complicadas, sin necesidad de explicaciones. 

Y así, hoy cerramos un ciclo para comenzar otro. Y aunque la incertidumbre a veces asuste, también sabemos que podemos con ella, porque ya lo demostramos. Como dije, esta institución no solo nos dejó conocimientos: nos llevamos con nosotros herramientas, valores indelebles y experiencias que nos transformaron profundamente. Ya no somos los mismos que el día en que entramos, y eso también merece ser reconocido.

Honremos nuestra profesión con lealtad, seamos agentes de cambio y busquemos transformar positivamente el lugar que nos toque ocupar. Ojalá podamos devolverle a la sociedad, aunque sea una parte, de todo lo que la universidad pública nos brindó.

Recordemos que lo que vale la pena no siempre es fácil de conseguir, así que sigamos adelante con la misma perseverancia que nos trajo hasta este escenario.
 
Disfrutemos este día y reconozcamos todo el empeño que hubo detrás. Nos lo ganamos.

Felicitaciones a todos. ¡Vamos por más!

"Detrás de cada logro hay esfuerzo, dedicación y perseverancia"

Carla Cáceres, licenciada en Matemática Aplicada

Hoy, cada uno de los egresados aquí reunidos va a retirarse con un diploma en sus manos. Un diploma que simboliza el aprendizaje y el recorrido realizado en la Universidad Nacional del Sur. Pero me atrevo a decir que, para todos nosotros, representa también algo mucho más profundo: un sueño cumplido.

Esta institución no solo nos brindó una formación académica de calidad, sino que también nos enseñó a soñar, a abrazar esos sueños y a hacerlos realidad. A lo largo de este camino hemos crecido mucho. Atravesamos desafíos, pusimos a prueba nuestros límites y aprendimos a no perder de vista aquello por lo que empezamos.

Descubrimos que detrás de cada logro hay esfuerzo, dedicación y perseverancia. Y quizás esa sea una de las enseñanzas más valiosas que nos llevamos: entender que, con constancia y convicción, somos capaces de alcanzar todo lo que nos proponemos.

Ojalá podamos afrontar todo lo que venga a partir de hoy con el mismo impulso con el que llegamos hasta acá, confiando en nuestras capacidades y en todo lo que esta experiencia nos enseñó sobre nosotros mismos, entendiendo que este logro no es un destino final, sino el comienzo de todo lo que aún nos queda por vivir. 

No dejemos de agradecer. A la Universidad Nacional del Sur, por habernos formado no solo académicamente, sino también desde los valores y el compromiso. A nuestros docentes, por la dedicación y la paciencia con las que compartieron sus conocimientos y nos guiaron durante este trayecto. Y especialmente a nuestras familias, amigos y seres queridos, por caminar a nuestro lado en cada paso de este recorrido, por sostenernos en los momentos difíciles y por celebrar cada logro junto a nosotros. Porque, sin dudas, esta alegría también les pertenece.

Disfrutemos y celebremos este momento que tanto soñamos. Muchas gracias y felicitaciones para todos.

"Somos profesionales formados en una universidad pública de excelencia"

Melisa Belén Careddu, Ingeniera Agrónoma

En unos momentos, nos van a estar dando un papel (bueno, no es cualquier papel). Un papel que, si lo mirás así nomás, es solo eso, papel. Pero quienes estamos acá sabemos perfectamente  lo  que  ese  papel  representa.

Representa años de trabajo, de estudio, de decisiones. Representa parciales, finales, trabajos en grupo, madrugadas y también muchas mañanas difíciles. Ese diploma es la prueba concreta de que lo logramos; y carga, con todo lo que nos llevó conseguirlo.

Me gustaría empezar por algo que a veces damos por sentado y que hoy, quiero darle la importancia que merece: la Universidad Nacional del Sur nos abrió las puertas. A todos. Sin preguntarnos de dónde veníamos ni adónde íbamos. Nos recibió, nos formó, nos exigió, y nos dio algo que nadie nos puede quitar: una profesión y la capacidad de pensar críticamente el mundo que habitamos.

Recibimos una educación excepcional, gratuita, que se para de igual a igual frente a las mejores del mundo, con una formación rigurosa que nos preparó para enfrentar los desafíos más complejos. Una universidad pública como la nuestra, no es solo un lugar donde se aprende. Es la herramienta más poderosa de movilidad social que tiene este país.  

Quiero agradecer a quienes hicieron posible que este momento llegara. El título que recibimos hoy lleva nuestro nombre, pero nadie llega hasta acá solo. Detrás de cada uno de nosotros, hay una red de personas que acompañó el proceso, que estuvo en los momentos complicados y que celebró los logros. Este diploma también les pertenece a ellos. A nuestros docentes: gracias por la dedicación, por compartir conocimientos, pero también experiencias y valores.

Por poner pasión genuina en lo que enseñan, incluso cuando las condiciones no acompañan. Hoy se cierra una etapa y empieza otra. Una etapa con nuevos desafíos, nuevas preguntas y también muchas oportunidades.

Pero hay algo que ya tenemos claro: somos profesionales formados en una universidad pública de excelencia, y eso trae una responsabilidad. La responsabilidad de devolver a la sociedad lo que invirtió en nosotros. Porque una sociedad que apuesta a la educación pública se está apostando a sí misma, a su desarrollo y a su futuro.

Y defender eso, en el trabajo cotidiano y en la vida, es también parte de nuestra tarea como profesionales. Y por último, decirnos a nosotros lo logramos. Con perseverancia, con esfuerzo y convicción. Que este título sea el comienzo de todo lo que viene.

"Que nunca perdamos la curiosidad, el compromiso y la responsabilidad"

Ana Julia Recofsky, Bioquímica

Hoy nos encontramos celebrando mucho más que la finalización de una carrera. Hoy estamos viviendo uno de esos momentos que quedan para siempre en la memoria. Durante años imaginamos este día, y aun así cuesta creer que finalmente llegó. Celebramos años de esfuerzo, de constancia, de prácticas, laboratorios, exámenes y desafíos que pusieron a prueba nuestra vocación.

Elegir Bioquímica fue elegir una profesión muchas veces silenciosa, pero fundamental. Detrás de cada análisis, cada resultado y cada diagnóstico, hay trabajo, responsabilidad y compromiso con la salud de las personas. 

En este camino aprendimos ciencia, técnica y conocimiento, pero también aprendimos paciencia, trabajo en equipo y humanidad. Porque detrás de cada muestra hay  una persona, una historia y alguien esperando respuestas. 

Pero este logro no es solamente nuestro.

Por eso hoy queremos agradecer profundamente a nuestras familias y seres queridos. Gracias por sostenernos incluso cuando nosotros mismos no sabíamos si podíamos seguir. Gracias por la paciencia, por el apoyo incondicional y por celebrar cada pequeño avance junto a nosotros. Este título también les pertenece. 

Gracias también a los docentes y a la Universidad Nacional del Sur, que nos acompañaron en este camino y dejaron una huella en nuestra formación, no solo como profesionales, sino también como personas.

En lo personal, quiero agradecer especialmente a la Universidad Nacional del Sur por haberme brindado no solo la formación académica, sino también la oportunidad de crecer en el ámbito de la investigación y del trabajo profesional. Haber encontrado espacios donde aprender, participar y desarrollarme fue una parte muy valiosa de este camino y algo que voy a llevar siempre conmigo.

Hoy termina una etapa muy importante, pero comienza otra llena de nuevos desafíos. Nos llevamos mucho más que un título: nos llevamos aprendizajes, amistades y la certeza de que fuimos capaces de llegar hasta acá.

Que nunca perdamos la curiosidad, el compromiso y la responsabilidad con la que elegimos esta profesión.

Felicitaciones a todos los graduados y gracias de corazón.

"Este título que lleva nuestro nombre y es fruto de nuestro esfuerzo y sacrificio"

María Emilia Griffiths Ostertag, Contadora Pública

Es un gran honor para mí poder compartir con ustedes estas palabras en un día tan importante. 

Hoy es el cierre de una etapa que estuvo llena de esfuerzo, aprendizaje y desafíos. Solamente nosotros sabemos lo que nos costó llegar hasta acá, todos los sacrificios que hicimos sin que nadie lo viera, hasta llegar a este momento donde recibimos el tan ansiado título con todos nuestros seres queridos presentes y quienes desde el cielo nos miran con orgullo. 

Pero este es solo un instante de un largo recorrido. Por eso quiero invitarlos a mirar por un segundo hacia atrás y recordar sus historias, todo lo que tuvieron que atravesar para llegar hasta acá, todos esos momentos y personas que dejaron una huella en sus caminos. 

Si miramos en retrospectiva todavía podemos recordar que todo empezó cuando dijimos por primera vez lo que queríamos estudiar, y ahí estuvieron quienes nos impulsaron a seguir nuestro sueño, aunque pareciera lejano e inaccesible, porque detrás de cada uno de nosotros hubo una familia que sacrificó hasta lo que no tenía para que hoy pudiéramos estar acá, para en muchos casos ver a sus hijos convertirse en la primera generación de graduados. 

Podemos pensar también en ese primer día de universidad, volver a sentir los nervios, el miedo y, al mismo tiempo, la emoción de empezar una nueva etapa.

En mi caso se me viene a la memoria el curso de ingreso, cuando me sentía completamente perdida entre fórmulas y ejercicios de matemática, y me acerqué a una profesora para pedirle ayuda. Ella me dijo que no me preocupara, que podía preguntarle todo lo que necesitara y que, si aún así seguía teniendo dudas, podíamos quedarnos después de clase, pienso también cuando años después otra docente me dio la oportunidad de trabajar junto a ella y me animo a confiar en mí y en lo que había aprendido. 

Por eso los invito a pensar en esos profesores que los miraron a los ojos y los animaron a seguir intentando, a quienes tomaron como referentes soñando algun dia poder ser sus colegas, a los que con paciencia y dedicación no solo nos formaron académicamente sino que nos enseñaron a pensar, a cuestionar y a mirar el mundo de otra manera, nos ayudaron a convertirnos en los profesionales y personas que somos hoy. 

Para quienes no somos de Bahía, piensen también en esa primera vez que se enfermaron estando lejos de su casa, sin saber muy bien donde estaba el hospital, la sensación de estar desorientados y solos en una nueva ciudad, yo recuerdo que sin saber muy bien cómo, llegué a sanidad , donde un médico me atendió, se preocupó por lo que me pasaba y me dio los medicamentos que necesitaba porque sabía que mi obra social no iba a cubrirlos.

Porque la universidad pública no es solo un lugar donde venimos a estudiar, sino también un espacio donde hay personas dispuestas a tender una mano, que hacen la diferencia desde la empatía y la humanidad, para quienes nunca fuimos solo un número más.  

Podemos recordar también esa primera vez que conocimos a nuestros amigos en la universidad, las miradas de complicidad en la cursada, los días eternos de estudio entre mates, risas, nervios y mucha veces lágrimas, ese instante en el que salís de rendir y están ahí esperándote para preguntarte como te fue, para festejar o consolar. Porque si hay algo que nos enseñó este camino, es que nadie llega solo. 

Es imposible terminar de analizar el recorrido sin pensar en ese momento en el que creímos que no íbamos a poder y quisimos bajar los brazos. Pero son todas esas veces en las que elegimos seguir a pesar de las dificultades, las que nos trajeron hoy hasta acá. Porque luchar es parte de la vida. 

Hoy este título lleva nuestro nombre y es fruto de nuestro esfuerzo y sacrificio. Pero detrás de él están nuestras familias, amigos, el personal docente y no docente, las autoridades y todo un país que aporta, sostiene y defiende una universidad pública, gratuita y de calidad porque sabe que la educación es el único camino posible hacia la libertad. Por todos ellos es que tenemos la responsabilidad de ejercer nuestras profesiones con ética, responsabilidad e integridad, defendiendo aquello que creemos correcto.

Gracias a la Universidad del Sur por no solo brindarnos una educación de excelencia sino también acompañarnos en cada momento, acercándonos al arte, los deportes, la cultura y la comunidad. 

Ahora si, felicitaciones a los flamantes graduados de la Universidad Nacional del Sur, deseo que en esta nueva etapa que hoy empezamos a transitar, cuando la vida nos ponga a prueba y dudemos de nosotros mismos, podamos recordar a esos jóvenes que empezaron la carrera sin saber lo que el futuro les deparaba, y que a pesar de las adversidades, lograron recibirse, que la perseverancia y la humildad que aprendimos en estas aulas nos acompañen siempre, mis mejores deseos para todos ustedes. 

"A las familias, nuestro más sincero agradecimiento por haber confiado en nuestra institución"

Ing. Agr. Mag. Rodrigo D. Bravo, Director Decano - Departamento de Agronomía

Este acto, que nuestra institución celebra con regularidad, representa sin dudas uno de los momentos más trascendentes de la vida universitaria: la entrega de títulos que habilitan el ejercicio profesional. No se trata de un mero trámite administrativo, sino de la culminación de un pacto social y académico que considero importante poner en valor hoy aquí.

El camino hacia el título universitario exige un profundo esfuerzo individual. Demanda asimilar volúmenes de conocimiento, forjar la templanza, la paciencia y la confianza en ustedes mismos, desafíos inherentes a cualquier proceso de aprendizaje genuino.

Por otro parte, nadie transita este camino en soledad. Este logro es también colectivo. Requirió de amistades forjadas al calor del estudio que llevarán en sus corazones para siempre. Y también, el sostén fundamental de sus familias.

El diploma que hoy reciben brinda a nuestro país la certeza de un futuro mejor, constituyéndose en el eslabón necesario del desarrollo productivo de la nación. Es sin dudas también, el pilar del desarrollo social y la herramienta más potente para romper círculos de pobreza estructural en una sola generación.

El momento actual nos interpela y nos obliga a reflexionar sobre nuestra realidad. Mucho se debate sobre la universidad pública, gratuita y de calidad. Hace  exactamente siete décadas, la ciudadanía de Bahía Blanca y la región celebraba un hito histórico.

Luego de una ardua y larga lucha para convencer al poder político de la Nación, sobre la necesidad de instalar una institución que permita ser el instrumento de  desarrollo de la región: se funda la Universidad Nacional del Sur. De allí nace nuestro firme e inquebrantable compromiso con la comunidad. No solo volcando profesionales idóneos al medio, sino a través de la transferencia tecnológica y un marcado compromiso social. Solo por dar un ejemplo reciente, esta Universidad dijo presente ante cada catástrofe climática reciente, abriendo sus puertas y desplegando toda su capacidad instalada de infraestructura, equipamiento y recursos humanos. Muchos de ustedes, hoy graduados, fueron protagonistas y vivenciaron ese lazo solidario.

Nuestra institución trabaja firmemente en mejorar sus indicadores de eficiencia. Permanentemente, pensamos y desarrollamos nuevas ofertas académicas, reconfiguramos nuestros planes de estudio para ajustarnos a las exigencias globales y tecnológicas vigentes, entendiendo que el aprendizaje debe ser continuo en esta era de vertiginoso cambio tecnológico. Los procesos de auditoría y acreditación periódicos ante organismos como la CONEAU, si bien se aplican sobre carreras específicas, elevan los estándares mínimos y terminan impactando positivamente en la matriz académica de toda la Universidad.

Somos guardianes de un modelo de generación de conocimiento que no puede ser emulado por la gestión privada. Las universidades nacionales concentran la mayor densidad de investigadores de organismos de ciencia y tecnología como CONICET, CIC, INTA e INTI, incluso profesionales que desarrollan su actividad privada. Nuestra Universidad no es la excepción. Es en esa pluralidad de visiones y capacidades científicas, donde ustedes construyeron su pensamiento crítico: aprendieron de quienes crean el conocimiento, no de quienes solo replican los libros. Sin la barrera del arancel, el único filtro aquí ha sido el mérito académico y la capacidad intelectual.

Estas métricas posicionan a la UNS como un faro de prestigio, ubicándola consistentemente dentro de las 10 mejores instituciones de la Argentina en los rankings internacionales.

Sin embargo, este sistema se encuentra en un nivel de vulnerabilidad delicado. Existe una falta marcada de financiamiento para sostener la estructura necesaria para
cumplir con la excelencia que pregonamos. A esto se suma la situación salarial, que si bien, históricamente ha sido rezada frente a responsabilidades equivalentes en el sector privado, hoy han caído a niveles de asfixia que comprometen la sostenibilidad del sistema. Sostener la calidad académica y la reputación de la UNS requiere, hoy más que nunca, del apoyo activo de toda la sociedad.

Ahora, permítanme hablar de los verdaderos protagonistas de esta celebración: de ustedes, graduadas y graduados, y de sus familias. Les propongo realizar un breve viaje imaginario en el tiempo hacia sus propios pasados. Seguramente, en sus mentes surjan fragmentos de aquellos primeros días en la Universidad. Tal vez, algo desorientados, descubriendo distintos espacios: aulas, pasillos, laboratorios y edificios; intentando descifrar, en el mejor de los casos, la mitad de los conceptos que sus docentes escribían en el pizarrón. Recordarán también la repentina madurez doméstica: descubrir con asombro que la comida no se preparaba sola, que las compras requerían planificación y que el departamento no se ordenaba por arte de magia.

Si analizan esa línea de tiempo, notarán una evolución formidable. No han cambiado únicamente sus rostros por el paso del tiempo; han adquirido habilidades, capacidades resolutivas, pensamiento crítico y resiliencia. ¡Vaya si han tenido que ser resilientes!, con las catástrofes climáticas vividas.

Quienes venimos de otras regiones sabemos perfectamente que el desarraigo es una herida profunda que curte el carácter. En ese proceso, los jóvenes sufren, pero las familias también. A las familias, nuestro más sincero agradecimiento por haber confiado en nuestra institución y empeñado su propio esfuerzo en sostener estas  trayectorias. Mientras hilvanaba estas líneas pensando en el rol de los padres, me vino a la mente un recuerdo personal que atesoro con profunda gratitud y que considero retrata con fidelidad el sentir de muchos de ustedes.

Cuando me vine a estudiar Agronomía, desde la zona rural de Viedma, un día cualquiera, un vecino visitó la chacra de mi padre. Al notar mi ausencia, preguntó por mí. Mi padre, con esa lógica angustia de no saber cómo me encontraba en el día a día en una época donde los teléfonos celulares eran un bien escaso y preciado, le comentó que me había marchado a Bahía Blanca a estudiar Agronomía.

Aquel paisano miró a mi viejo y le dijo: "Cipriano, hiciste lo que tenías que hacer... y recordá que un buen pialador piala con una soga".

Al principio, les confieso, pensé que esa frase hablaba de mí. Cuando uno es joven, suele mirarse un poco el ombligo. Pero con los años entendí que aquel vecino, en realidad, le estaba haciendo un regalo enorme a mi viejo: un mimo al alma disfrazado de sabiduría campera.

¿Qué significa esto en el idioma campero? El buen pialador es el que tiene la destreza de revolear el lazo y agarrar al animal al vuelo, en pleno movimiento. Pero el secreto de la frase está en que piala con una soga. Es decir, usa la maña, la precisión y el oficio; jamás la fuerza bruta.

A mi entender, ese hombre le dejó a mi papá al menos tres mensajes: 

• El lazo de la confianza: Aunque el hijo esté lejos, los valores del hogar son como una soga larga. No hace falta estar encima para seguir guiándolo.

• Saber dar soga: Para pialar bien, hay que dejar correr el lazo y dar espacio. Si se tironea antes de tiempo, el tiro falla. Mi papá estaba haciendo las cosas bien al "darme soga", dándome la libertad para crecer y aprender de mis errores.

• El control invisible: El verdadero pialador no necesita tironear con violencia. Sabe que la soga sostiene el vínculo y que, cuando llegue el momento, ese lazo invisible va a traer al hijo de vuelta a sus raíces.

Aquello fue, en el fondo, el elogio más lindo que mi papá pudo recibir:

El reconocimiento a un padre noble que supo darme la soltura necesaria para dejarme volar, pero con un lazo de valores lo bastante firme para que nunca perdiera el rumbo.

Queridos graduados: honren a esta Universidad siempre. Es indudable que han pasado por momentos difíciles y de mucha incertidumbre, pero si miran el camino con madurez, van a ver que cada obstáculo fue parte del aprendizaje. No hay templanza que se construya en la comodidad. Aprendan a buscar siempre la oportunidad  que se esconde detrás de cada dificultad. Busquen encender la pasión por lo que más aman.

A donde el destino o la profesión los lleve, siéntanse embajadores de esta institución que los cobijó y los formó. Recuerden siempre, que las puertas de la UNS van a estar abiertas para ustedes. Y nunca se olviden de ese control invisible que el pialador mantiene con su lazo; ese lazo que, a la distancia, los mantiene unidos para siempre con sus familias, con sus orígenes y con esta universidad. 

"Un título lleva un nombre, pero rara vez se construye en soledad"

Dr. Martín D. Safe, Director Decano-Departamento de Matemática

Hoy corresponde empezar por lo esencial: felicitaciones.

Felicitaciones por este logro, por el camino recorrido y por haber llegado a este acto. Aunque un diploma se recibe en unos minutos, no se construye en unos minutos. Detrás hay años de estudio, de dudas, de exámenes, de cansancio, de decisiones sostenidas y de la entereza para volver a empezar cada vez que algo no salía como se esperaba.

Ustedes son las y los protagonistas de esta ceremonia. Un título lleva un nombre, pero rara vez se construye en soledad. Por eso este reconocimiento alcanza también a las familias, amistades y afectos que acompañaron, sostuvieron con paciencia o simplemente estuvieron cerca. Alcanza a docentes que enseñaron y orientaron. Y alcanza a no docentes que hacen posible la vida universitaria en aulas, laboratorios, bibliotecas, salas de lectura, dependencias y espacios comunes.

La Universidad se muestra hoy en una ceremonia. Pero se sostiene todos los días con ese trabajo muchas veces silencioso.

Bernardo Houssay, al pensar la universidad, hablaba de la investigación como “búsqueda permanente de la verdad”. También vinculaba la formación universitaria con la capacidad de “hallar, plantear y resolver los problemas”.

Traigo sus palabras porque todavía nos obligan a pensar qué significa formarse en una universidad.

La verdad, en la vida universitaria, no se posee ni se declama: se busca. Se contrasta con evidencia, con argumentos, con métodos, con reflexión crítica. A veces se corrige. A veces nos obliga a cambiar nuestras ideas previas. Y los problemas, en cualquier disciplina, no se nos presentan ya ordenados. Hay que reconocerlos, delimitarlos, revisar supuestos, medir consecuencias y aceptar que una buena respuesta muchas veces empieza por una formulación más precisa.

Esa es la enseñanza universitaria: buscar con rigor, plantear con precisión, argumentar con honestidad y responder con responsabilidad.

Mi mundo es el de la Matemática, donde una afirmación se acepta cuando se la demuestra, y donde equivocarse, revisar y volver a intentar es parte del oficio. Pero ninguna disciplina tiene el monopolio del rigor. Cada una lo practica en su propio lenguaje. Y una universidad es valiosa, entre otras razones, porque permite que esos lenguajes convivan, se escuchen y aprendan a responder mejor a problemas que ninguna disciplina puede agotar por sí sola.

En cualquier práctica profesional seria, buscar con rigor supone, en lo esencial, lo mismo: trabajar con evidencia y aceptar también cuando no alcanza para llegar a una conclusión cerrada, atender a los hechos y a las personas, precisar lo que se afirma, ofrecer razones, cuidar las palabras y los procedimientos cuando las decisiones tienen consecuencias sobre la vida de otros.

Ustedes egresan, además, de una universidad pública. Es una decisión concreta de la sociedad sostener un lugar donde el conocimiento no se reduzca a privilegio, donde las vocaciones puedan encontrar formación de excelencia, donde la enseñanza, la investigación y la extensión estén vinculadas con la vida de la comunidad.

Por eso, defender la universidad pública en una colación no es apartarse de la celebración. Es mirar con claridad lo que hoy estamos celebrando. Celebramos trayectorias personales, desde ya. Pero también celebramos una institución que hizo posible esas trayectorias, y una comunidad que entiende que formar profesionales no es solo entregar títulos.

Esta colación ocurre en un año singular para la UNS: el año de su 70º aniversario. Setenta años no son solamente una fecha institucional. Son generaciones que encontraron aquí una oportunidad de estudiar, de enseñar, de investigar, de trabajar y de proyectarse desde Bahía Blanca hacia la región, el país y el mundo. Una universidad pública no trabaja solo para quienes hoy están en sus aulas: trabaja también para quienes todavía no llegaron.

Graduadas y graduados: celebren este día. Lo merecen ustedes y lo merecen quienes los acompañaron. Pero cuando pase la ceremonia, cuando el diploma encuentre su lugar y empiece una nueva etapa, ojalá puedan llevarse algo más que la alegría de este momento. Lleven una forma de buscar.

Busquen con humildad, porque nadie sabe solo. Argumenten con atención a las palabras, porque importan. Decidan con responsabilidad, porque lo que decidimos afecta a otros. Y no se cansen de volver sobre una pregunta, de revisar una respuesta, de escuchar una objeción, de trabajar con otros.

En una sociedad que muchas veces se conforma con respuestas rápidas, formarse en una universidad pública es haber aprendido a exigir respuestas que estén a la altura de las preguntas.

Y, sobre todo, no pierdan la curiosidad. Es lo que los trajo hasta acá, y es lo que los va a llevar más lejos.

Felicitaciones a todas y a todos.