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De Bahía Blanca al mundo: se prolonga el auge de formación de pilotos en el Aero Club

“La licencia de piloto se considera, en la práctica, un título de carrera terciaria de alto valor profesional”, dijo Samuel Volpin, dirigente del Aero Club local, donde este año se han inscripto más de 35 alumnos.

Samuel Volpin, de la CD del Aero Club local. / Fotos: Rodrigo García-La Nueva.

Con más de 100 años de historia (desde 1924), el Aero Club Bahía Blanca registra un incremento inusual en la matrícula de alumnos que pretenden convertirse en pilotos.

“El interés por obtener la licencia ha crecido de manera significativa debido a la globalización, ya que permite que los egresados busquen oportunidades laborales en aerolíneas de todo el mundo”, sostuvo Samuel Volpin, dirigente de la institución ubicada en el kilómetro 11,5 de la ruta nacional 35.

Agregó que la profesionalización de la carrera está impulsando a una nueva generación de aviadores bahienses hacia mercados internacionales, tales como China y Dubái. “La razón detrás de este interés tiene un nombre claro: globalización. El mundo se ha hecho mucho más chico, ya que los jóvenes de hoy ya no ven fronteras para su futuro profesional”, añadió.

“Ante un mercado de líneas aéreas locales que es cerrado, los egresados del Aero Club apuntan directamente al exterior. Si hay una vacante en Dubái, se van a Dubái; si es en Panamá, se van a Panamá. Tenemos gente que salió de aquí que actualmente vuela en China", destacó Volpin, en diálogo con La Nueva.

“Esta perspectiva internacional ha transformado, en la práctica, a la licencia de piloto privado de avión en un título de carrera terciaria de alto valor profesional”, aseguró.

Lejos de ser solo un espacio de recreación para socios, la escuela de vuelo del Aero Club se ha consolidado como un polo educativo estratégico que, hoy, cuenta con más de 35 alumnos, una cifra que supera ampliamente los promedios históricos de entre 5 y 12 aspirantes, aunque en 2024 ya eran unos 25.

La fisonomía de la escuela de vuelo es diversa. Actualmente, el 60 % de los alumnos son jóvenes en edad universitaria que buscan una salida laboral profesional. “Sin embargo, el 40 % restante está compuesto por personas mayores que decidieron saldar una asignatura pendiente en sus vidas tras haber criado a sus hijos”, comentó.

La aviación en el club no conoce de techos de edad estrictos: mientras se cumplan las condiciones psicofísicas y los reflejos evaluados por la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC), cualquier persona puede volar.

“Tenemos un piloto volando que tiene 83 años”, ejemplificó Volpin, sin dejar de recordar que la edad mínima para iniciar es de 16 años y 7 meses. Debido a las estrictas exigencias de la ANAC, muchos aeroclubes de localidades más pequeñas han tenido que cerrar sus escuelas, lo que ha convertido al Aero Club de Bahía Blanca en un centro receptor de toda la zona.

La institución cuenta con cuatro aviones de escuela y entrenamiento. Son un Piper PA-11 (biplaza) y tres Cessna: C-150 y C-152 (biplazas) y C-172 (cuatriplaza).

Los instructores son Jorge Giovagnetti, Gustavo Scelsi, Sebastián Novais, Nicolás Stickar y Juan Pablo Prieto.

Hacia la cabina comercial

Formarse como piloto privado de avión es un proceso de largo aliento que requiere rigor y horas de práctica. Veamos:

—Etapa inicial: el curso básico exige un mínimo de 40 horas de vuelo y un año lectivo de teoría dictado en las aulas del club por profesores especializados.

—Carrera profesional: tras obtener la licencia de piloto privado, los alumnos deben sumar horas para alcanzar las 200 horas (licencia comercial); luego 500 horas (para ser instructor o aeroaplicador) y, finalmente, las 900 horas requeridas por las líneas aéreas en la Argentina.

—Costos: como hay distintos aviones, los costos del curso de piloto privado son variables. Entre las horas de mínima y algún entrenamiento extra, el costo total ronda los 5.000 dólares.

El futuro del tradicional Bahía Vuela

Al ser consultado sobre el tradicional festival Bahía Vuela, que el Aeroclub venía realizando con regularidad con una relevante presencia de espectadores, Volpin se mostró cauteloso.

Tras la postergación por los daños de la inundación que sufrió la ciudad el 7 de marzo de 2025 (la última edición se preveía realizar entre el 5 y el 6 abril de ese mismo año) y como consecuencia de los altos costos operativos para contratar aviones de acrobacia, la institución prefiere, ahora, esperar un plazo prudencial antes de confirmar otra edición.

“No queremos bajar la categoría del show. Preferimos postergarlo hasta contar con todos los recursos económicos para armar un espectáculo que la ciudad y la zona disfruten sin perder el nivel con el que se venía realizando”, aseguró el dirigente.

La convocatoria para 2025 preveía un show aéreo de acrobacia, vuelos de bautismo (diurnos y nocturnos), muestra del Museo Aeronaval y paracaidismo, así como el avistaje de aviones y helicópteros de la Fuerza Aérea y la presentación de la banda del Ejército Argentino, planeadores, aeromodelistas y radiocontrolados y, especialmente, reconocidos acróbatas del aire nacionales.