La Universidad Nacional del Sur tendrá su portal sobre Cabrera
El acceso actual al campus pasa completamente desapercibido, sin nada que lo identifique ni destaque su presencia y lo represente institucionalmente.
Es periodista, ingeniero civil y docente de la Universidad Nacional del Sud en materias relacionadas con el Patrimonio arquitectónico y el planeamiento urbano. Ha publicado notas en revistas Vivienda, Todo es Historia, Obras & Protagonistas y Summa +. Participa en varios micros radiales referidos a la historia de Bahía Blanca. En dos ocasiones recibió primera mención por parte de ADEPA en el rubro Cultura e Historia.
Audionota: Marina López
La Universidad Nacional del Sur (UNS) convocó a un concurso de ideas para la construcción de un portal a ubicar en el ingreso que por avenida Cabrera tiene al campus de Altos del Palihue, buscando así “cualificar y jerarquizar” un sitio que hoy pasa desapercibido.
El trabajo es parte de las actividades en conmemoración del 70° aniversario de la casa y el llamado, destinado a estudiantes de la comunidad universitaria, apunta a conseguir ideas para un proyecto que integre “diseño, factibilidad técnica y viabilidad económica”, fomentando, a la vez, un trabajo interdisciplinario.
Se busca así generar “una instancia académica y formativa, que contribuya a consolidar la identidad institucional”, fortaleciendo así el vínculo entre la Universidad y la comunidad.
En los fundamentos del concurso se menciona que la universidad no solo es un lugar que transmite conocimiento, sino que “construye identidad y establece vínculos con su entorno”.
En este sentido considera que cualquier acceso a sus espacios debe conformar “un elemento simbólico fundamental”, capaz de representar su historia, su presente y su proyección futura.
De allí entonces la búsqueda de ideas para un portal que funcione como hito urbano que refleje los valores de la institución.
El acceso actual al campus desde la avenida Cabrera pasa completamente desapercibido, sin nada que lo identifique ni destaque su presencia y lo represente institucionalmente. Una situación llamativa considerando que al lugar concurren uno 10 mil estudiantes cada día.
El portal, que eventualmente puede sumar un monolito integrado, servirá de guía, tanto para la comunidad universitaria como para la ciudad en general, reconocible a escala urbana.
Requisitos
Los proyectos deberán ser desarrollados por equipos de hasta cinco integrantes, con la participación de al menos un docente en carácter de tutor.
La universidad valorará especialmente los trabajos de carácter interdisciplinarios (exigencia no excluyente), es decir en los cuales participen estudiantes de distintas carreras.
La presentación deberá incluir el diseño del elemento, su implantación, relación y armonización con el entorno, manteniendo el respeto por las condiciones del lugar.
Se deberá considerar la materialidad de la obra, que sea factible de realizar, debiendo utilizarse materiales apropiados para las condiciones ambientales y que sean de fácil mantenimiento.
“Se priorizará aquellas propuestas que integren de manera equilibrada aspectos de diseño, técnica constructiva y adecuación al entorno, con un presupuesto viable”, se indica.
El jurado que tendrá a su cargo la evaluación de las propuestas y la selección de los proyectos finalistas estará conformado por representantes de distintos organismos universitarios y del municipio. El formulario de inscripción para los interesados se puede consultar en forms.gle/894DY4EbmXFW2 kFF8
Se otorgarán primero, segundo y tercer premio, cada uno de los cuales será reconocido mediante productos de la Tienda UNS. La entrega de propuestas deberá ser antes del 23 de junio.
Un mojón que no fue
Existe un antecedente en la voluntad de identificar este ingreso. En 2010 UNS llamó a concurso de ideas para disponer en ese caso de un mojón que marcara ese punto de la avenida Cabrera.
Hubo ocho propuestas, resultando ganadora la presentada los estudiantes Federico Lousau (Ingeniería Eléctrica), Alejandra Larosa (Profesorado en Letras) y Alexis Liébana (Ingeniería Civil), consistente en una estructura de 16 metros de alto que hacía las veces de árbol cuyas hojas eran, a su vez, "páginas de un libro abierto". La obra se resolvía con una estructura metálica recubierta de aluminio.
Los autores de la obra la definieron como "un libro en medio del pastizal pampeano, con el que el hombre aprende, crece y sueña".
El segundo premio fue para un diseño que simbolizaba una pluma, representando las 26 carreras que entonces ofrecía la universidad, una obra contemporánea en su lenguaje que funcionaba como escultura o acceso.
La calidad de los trabajos resultó tan interesante que el jurado propuso materializarlos todos y ubicarlos en distintos sitios del campus, de manera de generar un recorrido –una suerte de “paseo de los mojones”-- donde apareciera cada uno.
A pesar del buen resultado del concurso y el entusiasmo del jurado, todo quedó en los papeles. La obra ganadora se consideró irrealizable debido a su elevado costo y lo mismo ocurrió con el segundo premio. Con el tiempo el proyecto se diluyó por completo.