Los pingüinos papúa de Tierra del Fuego, en riesgo por el aumento de las temperaturas
Lo detectaron científicos de la Argentina y el Reino Unido. Los pichones mueren cuando el termómetro supera los 24 grados centígrados.
El pingüino papúa, también conocido como pingüino juanito o de vincha, enfrenta nuevos desafíos en algunas de las colonias ubicadas más al norte de su distribución natural. Una investigación realizada por científicos de Argentina y el Reino Unido detectó que una ola de calor provocó la muerte de pichones en la colonia de isla Martillo, en el Canal Beagle, y reveló además que la especie está adelantando su ciclo reproductivo como respuesta al aumento de las temperaturas.
La colonia de isla Martillo se encuentra en Tierra del Fuego, un área con condiciones más templadas que otras regiones subantárticas donde habita la especie. Ese entorno permitió estudiar cómo impactan las temperaturas extremas sobre un animal adaptado a conservar calor corporal.
El estudio analizó el comportamiento de los pichones entre 2013 y 2023 mediante una cámara automática instalada en la colonia. Las imágenes permitieron registrar cambios de conducta frente al calor y seguir la evolución de cada temporada reproductiva sin interferir en el ambiente natural.
Los investigadores observaron que, cuando las temperaturas superaron los 20 grados, los pichones abandonaron el área de nidificación para buscar sombra o acercarse a la playa. El episodio más crítico ocurrió en enero de 2015, durante una ola de calor de tres días que alcanzó los 24 grados. En menos de 45 minutos murieron cinco de los 32 pichones monitoreados.
El trabajo descartó señales de hambre, enfermedades o ataques de depredadores en los animales muertos. Aunque no fue posible confirmar la causa exacta por el estado de descomposición de los cuerpos, los científicos asociaron el episodio con el estrés térmico provocado por las altas temperaturas.
La investigación también detectó un cambio sostenido en el calendario reproductivo de la colonia. La temporada de reproducción se adelantó, en promedio, dos días por año. Ese ajuste permitió que los pichones completaran antes las etapas más vulnerables de su desarrollo y quedaran menos expuestos a los períodos de calor intenso del verano.
Entre 2013 y 2023, el final de la etapa en la que los pichones permanecen expuestos al ambiente se adelantó 23 días. En las temporadas más recientes, la cantidad de horas con temperaturas extremas coincidió menos con el período de crecimiento de las crías.
Los científicos advirtieron que este mecanismo podría no ser suficiente a largo plazo. Si las olas de calor aumentan en intensidad y frecuencia, el adelanto reproductivo dejaría de compensar el impacto de las altas temperaturas y la colonia podría verse afectada seriamente en el futuro.
El estudio fue desarrollado por especialistas del Centro Austral de Investigaciones Científicas (CADIC-CONICET), WCS Argentina y la Universidad Oxford Brookes, y fue publicado en la revista científica PLOS One. (Infobae)