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Iglesia vs. mormones: el arzobispo porteño criticó la construcción de un megatemplo en CABA

José Ignacio García Cuerva dio una misa en la Iglesia Santa Catalina de Siena y advirtió sobre los riesgos de la obra en esa zona colonial.

Fotos: TN

El arzobispo de la Ciudad de Buenos Aires, monseñor Jorge Ignacio García Cuerva, criticó este miércoles el proyecto del megatemplo que los mormones proyectan construir en el centro porteño.

García Cuerva ofició una misa en la Iglesia Santa Catalina de Siena, ubicada al lado de donde se proyecta la construcción mormona, y aseguró que las fisuras detectadas en el templo de 1745 podrían estar relacionadas con las obras de peatonalización de la calle Viamonte.

“Si el peatonalizar la calle Viamonte ha generado este tipo de rajaduras, no quiero ni imaginarme lo que puede generar otra edificación importante en la misma manzana”, sostuvo el arzobispo.

Al respecto, García Cuerva agregó que “estos edificios coloniales no tienen cimientos y, por lo tanto, requieren una preservación mucho más cuidadosa que cualquier otro tipo de construcción” y que “no es habitual encontrar edificios modernos pegados a construcciones coloniales”.

“Tenemos que pensar en esa misma línea, porque no se trata solo de una cuestión del pasado, sino de nuestras raíces porteñas”, agregó el religioso.

El proyecto en cuestión contempla la edificación de un complejo religioso de aproximadamente 14.500 metros cuadrados más unos 15.400 metros cuadrados de subsuelos destinados principalmente a estacionamiento. El volumen principal alcanzaría una altura de 36,5 metros y se ubicaría en el predio de la esquina de avenida Córdoba y la calle Reconquista, adquirido por la Iglesia mormona en 2023.

El diseño prevé además un espacio verde de acceso público con una réplica de la escultura neoclásica “Christus”, del artista Bertel Thorvaldsen, y un corredor peatonal que conectaría Córdoba con Viamonte.

La iglesia de Santa Catalina de Siena, uno de los monumentos más antiguos de la Ciudad presenta actualmente avisos de “riesgo estructural” y celebra sus misas al aire libre en el atrio. Autoridades del templo mormón atribuyen las grietas a las obras de peatonalización, mientras que el gobierno porteño sostiene que las fisuras eran preexistentes según evaluaciones previas al inicio de los trabajos.

Las obras de peatonalización fueron suspendidas de manera provisoria tras las denuncias.

En sus declaraciones, García Cuerva enfatizó que su postura no responde a una cuestión religiosa: “Creo que en una manzana colonial no es bueno ningún tipo de construcción. Si fuese una iglesia católica, tendría la misma opinión”. El arzobispo anunció que buscará una reunión con el secretario del área correspondiente del gobierno porteño para analizar la situación con técnicos especializados.

El proyecto mormón

Días atrás, la Justicia dejó sin efecto la restricción dictada en primera instancia, que había sido solicitada en diciembre pasado por la ONG Basta de Demoler, y autorizó a la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días a continuar con el trámite para iniciar la construcción del templo.

El plan incluye, además del templo y oficinas administrativas, una plaza pública que ocuparía el 60% del terreno, lo que, según sus impulsores, aportaría un espacio verde en el Área Central.

El conflicto por este predio se extiende desde hace más de 15 años, mucho antes de que la Iglesia Mormona adquiriera las tierras en agosto de 2023. La parcela, delimitada por las calles San Martín, Viamonte, Reconquista y la avenida Córdoba, forma parte de la manzana original del primer convento de monjas de Buenos Aires, fundado en 1745. Durante siglos albergó no solo la congregación religiosa, sino también camposantos y cultivos que hoy forman parte del registro arqueológico e histórico de la etapa colonial porteña.

En las décadas de 1960 y 1970, tres cuartos de las tierras fueron vendidos con autorización de la Arquidiócesis de Buenos Aires. Una parte se convirtió en la torre y galería actuales, la restante funcionó durante años como playa de estacionamiento.

En 2011, el Gobierno de la Ciudad aprobó la construcción de un edificio de oficinas de 18 pisos que finalmente fue revocado. En 2014, por impulso de Basta de Demoler, el conjunto Santa Catalina ingresó en la Lista del Patrimonio Mundial en Peligro de la UNESCO.

La ONG sostiene que el proyecto transgrede las normas del Área de Protección Histórica y busca la expropiación del terreno para transformarlo en una plaza pública. Actualmente, hay un proyecto de ley en la Legislatura porteña que busca declararlo de utilidad pública. Desde Basta de Demoler advirtieron que apelarán la decisión ante el Tribunal Superior de Justicia. (con información de TN)