Un edificio dorado se torsiona en Dubai
Dubai sigue siendo la ciudad que impacta con la construcción de cada nuevo rascacielos
Es periodista, ingeniero civil y docente de la Universidad Nacional del Sud en materias relacionadas con el Patrimonio arquitectónico y el planeamiento urbano. Ha publicado notas en revistas Vivienda, Todo es Historia, Obras & Protagonistas y Summa +. Participa en varios micros radiales referidos a la historia de Bahía Blanca. En dos ocasiones recibió primera mención por parte de ADEPA en el rubro Cultura e Historia.
En una época fue Chicago, luego Nueva York. Hoy la cuna de los rascacielos se reparte entre ciudades de oriente, cada cual marcando tendencia con características y propuestas propias.
Las propuestas más impactantes sean probablemente las de Dubai, ciudad que empujó los límites de altura, lujo y espectacularidad, convirtiendo al rascacielos en un símbolo urbano y de marketing.
Shanghái y Shenzhen, en China, marcan tendencia en velocidad de construcción, tecnología y gran escala, Singapur integra rascacielos con vegetación y Tokio marca el camino en ingeniería antisísmica y aprovechamiento del espacio.
Una de las últimas propuestas de Dubai es la Torre Wasl, de 302 metros de altura (100 pisos) situada en la avenida Sheikh Zayed, próxima al Burj Khalifa, el edificio de 828 metros de altura.
Diseñada por UNStudio y Werner Sobek, la torre integra innovación arquitectónica y tradición material en un proyecto de uso mixto. Alberga más de 100.000 m² con hotel, viviendas, oficinas, restaurantes y salón de eventos. La circulación se organiza mediante 17 ascensores que separan flujos y conectan distintos niveles.
Cerámica dorada
Su elemento más característico es su fachada de cerámica, un sistema compuesto por miles de piezas de arcilla esmaltada que actúa como revestimiento y como una piel activa que filtra la luz solar, reduciendo la radiación térmica y canalizando el viento. Su diseño paramétrico adapta la densidad y orientación de cada elemento según la exposición solar.
La forma del edificio es ligeramente torsionada, creando una silueta cambiante según el punto de vista y minimizando la incidencia directa del sol.
La combinación de cerámica, aluminio y cámaras de aire favorece la ventilación pasiva y el confort interior, mientras que los acabados metálicos aportan variación visual a lo largo del día.
La Torre combina losas postensadas, columnas híbridas y sistemas de arriostramiento para lograr una estructura esbelta y flexible. La solución reduce las columnas interiores, ampliando el espacio útil. Además, optimiza el uso de materiales al disminuir el consumo de hormigón frente a sistemas constructivos convencionales.