Bahía Blanca | Martes, 07 de abril

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Se cumplen diez años de la muerte de Mariano Mores, autor de "Uno" y "Cafetín de Buenos Aires"

El melodista del tango falleció un 13 de abril, a los 98 años de vida.

Por Carlos Carrizo

“Mis tangos son producto de la inspiración y no del trabajo metódico”, me expresó Mores en una extensa nota que le realizara para este medio el 26 de diciembre de 1998.

“Hoy, escribir tangos tiene otro destino, porque los autores se deben comprometer con quienes manejan los espacios en la radio y en la televisión, para así tener oportunidad de venderlo, previo pago de un porcentaje”, aclaró.

"El último tango que compuse se llama 'Ahora' y es en recuerdo de mi hijo Nito (fallecido el 1 de mayo de 1984 a los 38 años), con versos del diplomático argentino Hipólito Paz, un gran amigo”.

Mores es el autor de obras que enaltecen la historia del tango, caracterizadas por su énfasis rítmico y una singular belleza melódica que moviliza y emociona también por la poesía de calificado poetas.

“No me gusta escucharlas por el cantante, acompañado por pocos músicos. Me da la sensación de tristeza, porque estoy acostumbrado a que mi música suene armonizada por una gran orquesta”.

Bahía Blanca tuvo la fortuna de disfrutar su presencia con esa formación en varias oportunidades, tanto en el Teatro Municipal como en el club Estudiantes.

“Uno” y “Adiós pampa mía” figuran entre los diez tangos más difundidos en el mundo, por los que recibió 26 discos de oro y de platino. En 1985, la Fundación Konex de Buenos Aires le otorgó la máxima distinción al mejor compositor de tango de la historia.

Amable y carismático con sus seguidores, nunca dejó de firmar un autógrafo o responder al cariño de quien se le acercaba para saludarlo con admiración.

El debut artístico de Mariano Alberto Martínez (su verdadero nombre) ocurrió en 1937, como pianista de Las Hermanitas Mores, dúo vocal integrado por Mirna (con quien se casó y tuvo sus hijos Silvia y Nito) y su hermana Margot, quienes incursionaban en el folklore y en el tango.

Sus primeros tangos fueron “Gitana”, “Estampa de varón” y la guaraña “Flor de hastío”, que tuvo especial suceso en Paraguay. Lugo vinieron unas 20 canciones con Rodolfo Sciamarella, pero nunca las editó al no quedar conforme con su estética.

El estilo llegó con "Cuartito Azul"

“Mi línea melódica la encontré con el tango 'Cuartito azul', en 1939, con letra de Mario Battistella. Se lo dediqué al lugar donde vivía, un primer piso de Terrada 2410, en Villa del Parque. Como la pared estaba a la miseria, le pasé cal teñida con azul para la ropa”.

Ese mismo año ingresó a la popular orquesta de Francisco Canaro, donde permaneció hasta marzo de 1948, en calidad de  pianista y arreglador.

“Mi segundo tango fue 'En esta tarde gris' (1940), con letra de José María Contursi, que cantó por primera vez Adhelma Falcón hermana de Ada y Amanda Falcón”.

Al año siguiente escribió “A quién le puede importar”, letra de Enrique Cadícamo, estrenado por Ernesto Famá en las cien representaciones de “Sentimiento gaucho”, con las orquestas de Canaro y Lomuto juntas.

“Ya me había dado cuenta que lo importante era componer el tema y luego adecuarle la letra, línea de trabajo de la que nunca me aparté”, nos aclaró.

En 1942 llegó el notable tema “Gricel”, dedicado a una rubia que fuera pareja de Contursi. “Era hija de alemanes y se llamaba Susana Giselle Vigano. El quería titularlo Giselle, pero lo convencí para que fuera Gricel, con c. Lo cantó Eduardo Adrián”.

El irrepetible duo con Discépolo

A Enrique Santos Discépolo lo conoció en 1940, cuando le pidió algún tango de los que había compuesto. “Entusiasmado le llevé dos a su casa: 'Tango argentino' y 'Humo en la oscuridad', que resultó el elegido”.

“Lo había escrito una noche que tocaba solos de piano en la desaparecida confitería Real, en Talcahuano y Corrientes, refugio de Cadícamo, Razzano, Charlo y el cantor Roberto Páez, quien formaba parte de un dúo con Molina, casado con Nelly Omar, más tarde el amor de Homero Manzi”.

“Discépolo tardó tres años en ponerle la letra, pero valió la pena. Al título original debimos cambiarlo, porque el público nos pedía 'Uno', en clara alusión a la primera estrofa del tema”. Así nació su tango más famoso, estrenado por Tania, la mujer de Discépolo, en 1943.

Tres años después llegó la segunda joya: “Sin palabras”, escrito especialmente para Libertad Lamarque ; y en 1948 “Cafetín de Buenos Aires”, que Mores escribió para la película “Corrientes, calle de ensueño”, y al que Discépolo le puso letra en diez días.

“Este fue el último tango que compusimos juntos, porque al morir Discepolín (1951) quedó sin terminar “Misa de réquiem”. 

Más ejemplos de su creatividad

Retornamos a 1943, cuando Mores compone “Cada vez que me recuerdes”, en colaboración con Contursi, que fue prohibido por un decreto gubernamental, por contener términos que no se adaptaban al lenguaje de los argentinos. “Hasta el día de hoy no pude saber el porqué”, acotó Mores.

Al año siguiente, el ya notorio compositor ganó un concurso radial con “Cristal”, a dúo con Contursi. Ya había editado “Adiós pampa mía”, originalmente titulado “Pampa y huella”, con letra de Homero Manzi. Resultó que al entregarle la partitura a Francisco Canaro, éste le encomendó a Ivo Pelay que escribiera el texto definitivo.

Los tangos sucesivos fueron “Tu piel de jazmín”, otro acierto con Contursi, y “Déjame, no quiero verte nunca más”, con letra de Pelay. 

La creatividad mantuvo su admirable lucidez y surgieron “Una lágrima tuya”, para el filme “La doctora quiere tangos”; “Taquito militar” (texto de Dante Gilardoni) y “Patio de la morocha”, para la comedia “Bésame, Petronila”, con letra de Cátulo Castillo, que estrenó la orquesta de Aníbal Troilo y lo cantó Virginia Luque.

Son relevantes también “Serenata orillera”, perteneciente al filme “El otro yo de Marcela", con la actriz Delia Garcés; “Adiós” (letra de Alberto Martínez), compuesto en París en 1954, grabado por Libertad Lamarque y Virginia Luque; y “Linda”, con letra en francés de Pierre Cour y en español del citado Martínez.

La vena melódica continuó con “La calesita”, para el filme homónimo de Hugo Del Carril; “Yo tengo un pecado nuevo”, “El firulete”, “Frente al mar”, estrenado por Jovita Luna; y “Por qué la quise tanto”, con letra de Rodolfo Taboada. “Este tango lo escribimos basándonos en el amor de Hugo Del Carril por la actriz Ana María Lynch.

En esa época ya había surgido su impactante instrumental “Tanguera”, utilizado en varios filmes, como  “Gatica, el mono”, de Leonardo Favio; y ”Moulin Rouge”, del australiano Baz Luhrmann.  

A la última etapa pertenecen “Tango en curda”, en dupla con Taboada, estrenado por Hugo Del Carril; “Oro y gris”, que escribió con el historiador León Benarós, estrenado por Nito Mores; y “Sabor de adiós”, en 1968, que tiene letra de Silvio Soldán.

Muchas veces le preguntaron el por qué no había escrito más tangos, y respondió: “Resultaba difícil igualar el éxito de todos los anteriores, que la gente le pedía con insistencia”.

La extensa charla con Mores en nuestra ciudad concluyó con su siguiente reflexión: “No puedo negarle a mi púbico la retribución por todo el apoyo que me ha entregado en tantos años de actuaciones por el mundo”.

Bien merecida esa constante admiración a quien se constituyó en uno de los más talentosos creadores de la historia el tango, activo y dinámico hasta poco antes de su muerte, que llegó un 13 de abril, a sus 98 años de vida. ¡Gracias, maestro!