Bahía Blanca | Martes, 07 de abril

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Ganadería: casi todos los indicadores ratifican la continuidad de un escenario favorable

El precio promedio de la categoría novillito en el MAG evidencia una suba del 35 %. Se trata de un posicionamiento del 60 % por encima del promedio de los últimos 15 años. El informe es del Rosgan.

Producción ganadero en el sudoeste bonaerense. / Fotos: Rodrigo García-La Nueva / IA

“Como resultado de los elevados valores que presenta actualmente la hacienda, los márgenes de las actividades de cría e invernada —y, en consecuencia, de los sistemas de ciclo completo— se ubican en niveles máximos históricos”, dijo María Julia Aiassa, analista de mercados ganaderos del Rosgan.

Lo concluye a partir del último informe trimestral sobre Resultados Económicos Ganaderos, elaborado por la Dirección Nacional de Coordinación Ganadera de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación (SAGyP), donde se confirma —con indicadores objetivos— el favorable escenario que atraviesa actualmente la ganadería bovina.

Según el trabajo, durante el primer trimestre del año —con valores hasta febrero— los precios de la hacienda en pie mantuvieron una tendencia alcista. Y en ese período se registraron incrementos del orden del 11 % en terneros/as de invernada y cercanos al 10 % en las categorías destinadas a faena.

En términos reales, tanto el precio del novillito como el del ternero de invernada se ubican en los valores máximos de la serie histórica para cada categoría. “En la comparación interanual —a febrero— el precio promedio de la categoría novillito en el MAG evidencia una suba del 35 %, posicionándose un 60 % por encima del promedio de los últimos 15 años”, agrega Aiassa.

Por su parte, en el segmento de invernada, la referencia de precios del ternero en Rosgan alcanzó en este febrero los 6.269 pesos por kilo. “Este valor representa un incremento del 51 % respecto de febrero de 2025 —a moneda constante— y del 75 % en comparación con el promedio del período comprendido entre enero de 2011 y diciembre de 2025”, sostiene.

También afirma que, en este marzo, la tendencia siguió acelerándose, marcando para este último mes una referencia de valores de 6.809 pesos el kilo.

María Julia Aiassa, analista de mercados cárnicos del Rosgan.

Uno de los casos prácticos se expuso para un modelo de cría con desarrollo en una superficie de 450 hectáreas en la Cuenca del Salado, con una carga de 260 vacas y un porcentaje de destete del 72 %. “Allí, el margen bruto de la actividad se estima en aproximadamente 374.000 pesos por hectárea, constituyéndose en el valor más alto de la serie iniciada en el año 2011”, explica la consultora.

“En comparación con los resultados obtenidos para este mismo modelo un año atrás, la mejora en términos reales alcanza el 59 %, mientras que respecto del promedio de los últimos 10 años el incremento es del 62 % (medido a igual fecha)”, amplía.

“Si bien el valor actual del grano permite sostener márgenes positivos en los sistemas de engorde, el costo de reposición del ternero es alto”, dijo Aiassa.

El modelo de referencia en el caso del ciclo completo, observado en la zona centro-sur de la provincia de Córdoba, considera una explotación de 330 hectáreas, con un rodeo de 220 vacas y un porcentaje de destete del 65 %. “Bajo un esquema de engorde de aproximadamente 12 meses para machos y hembras, se alcanza una producción de 157,3 kilos de carne por hectárea”, comenta.

“Sobre estos supuestos, el margen bruto actual supera los 406.000 pesos por hectárea, lo que representa un incremento del 77 % respecto del año anterior y del 79 % en relación con el promedio de los últimos 10 ciclos productivos”, dice Aiassa.

Por su parte, en sistemas de invernada, aun considerando el costo de reposición que exige actualmente el ternero, los márgenes continúan siendo elevados. “En un modelo de alta producción, con una carga de 2,8 cabezas por hectárea y una producción de 216 kilos por cabeza en menos de 12 meses, el margen bruto se ubica en torno a los 833.000 pesos por hectárea”, indica.

“Este resultado implica una mejora del 45 % en comparación con el año anterior y del 66 % respecto del promedio de la serie analizada”, asegura.

El valor del animal terminado

También interpreta que, al pasar a esquemas de engorde, donde el suministro de grano es un componente central del sistema, los resultados económicos continúan siendo altamente favorables, impulsados —precisamente— por la conveniente relación que ofrece actualmente el maíz en comparación con el valor del animal terminado.

“Si bien la relación ternero - novillito se ubica actualmente en niveles que pueden considerarse elevados para la reposición —entre 1,40 y 1,45, frente a promedios históricos cercanos a 1,20—, la relación de compra respecto del maíz se posiciona en una zona claramente favorable”, describe.

“En la actualidad, por cada kilo de novillito gordo vendido el engordador puede adquirir aproximadamente 20 kilos de maíz, lo que representa casi el doble de la capacidad de compra observada en términos históricos bajo esta misma relación de intercambio”, calcula.

Tanto el precio del novillito como el del ternero de invernada se ubican en los valores máximos de la serie histórica para cada categoría.

No obstante, si bien el valor actual del grano permite sostener márgenes positivos en los sistemas de engorde, Aiassa sostiene que el alto costo de reposición del ternero obliga a mantener una atención permanente sobre la evolución del mercado de granos.

“Un eventual cambio de tendencia, ya sea por factores locales, como una posible reducción o eliminación de derechos de exportación, o por factores externos vinculados a movimientos en los precios internacionales de los commodities en el actual contexto geopolítico, podría revertir rápidamente los resultados favorables observados hasta el momento”, admite.

La analista no deja de indicar, por otra parte, como contracara del favorable contexto que atraviesa la producción primaria, que el incremento en los precios de la hacienda está generando tensiones, tanto en la cadena industrial como en el mercado consumidor.

En particular, dice que se observa un deterioro en los márgenes operativos de la industria frigorífica, producto del encarecimiento del costo de abastecimiento, así como crecientes dificultades para convalidar estos niveles de precios en el consumo final.

“En este contexto, la combinación de una reposición elevada, una demanda interna que comienza a evidenciar signos de saturación y un frente externo caracterizado por alta volatilidad e incertidumbre, especialmente en lo relativo a los costos energéticos y a los precios de los granos, podría derivar en ajustes inesperados, particularmente en sistemas intensivos de menor eficiencia productiva”, cuenta.

También que, en contraposición, las actividades de cría y de ciclo completo —menos dependientes de las relaciones de compra-venta de insumos y productos— se caracterizan por presentar una mayor estabilidad, aunque históricamente han resultado menos atractivas en términos económicos.

“Sin embargo, en el escenario actual estos modelos presentan menores niveles de riesgo relativo y sostienen condiciones de rentabilidad favorables, tanto para productores tradicionales como para nuevos participantes que evalúan su ingreso al negocio ganadero”, concluye Aiassa.