Nación y Provincia contraponen dos visiones distintas
La columna semanal de Ricardo Salas, corresponsal de La Nueva., en La Plata.
Mientras buena parte de la población bonaerense continúa despotricando contra el modelo económico del Gobierno nacional, la estrategia política del gobernador Axel Kicillof pasa por nacionalizar la disputa electoral frente al esquema libertario del presidente Javier Milei. Son tiempos de construcción de “candidaturas futuras” para el 2027 en la provincia de Buenos Aires.
La Asamblea Legislativa se convirtió así en un escenario donde se traspasaron las tensiones internas del peronismo, las demandas opositoras y las aspiraciones presidenciales de Kicillof, en términos federales de construcción política al señalar que existe “otro camino” para el país.
La inestable convivencia con parlamentarios bonaerenses de “La Cámpora” con línea directa con la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner -que cumple prisión domiciliaria por decisión judicial- no fue ni será sencilla y el discurso fue leído como un gesto de posicionamiento dentro de esa trama de tensión partidaria.
Como botón de muestra, la diputada “camporista” Mayra Mendoza, le reprochó públicamente al Gobernador no haber hablado -ni dar siquiera una muestra de solidaridad- sobre la “detención ilegal” de CFK durante su disertación en las diagonales. Para los “cristinistas”, dicha omisión verbal es prácticamente algo imperdonable.
Otro desafío “interno” que tiene Kicillof es intentar pacificar la convivencia de su staff ministerial, un tanto aturdido por algunos caprichos intrínsecos que podrían derivar en algún que otro portazo de salida. No pocos miran furtivamente al ministro de Justicia, Juan Martín Mena, hombre de confianza de la viuda de Néstor Kirchner, así como también a la encargada del área cultural y exdecana de la facultad de periodismo platense, Florencia Saintout.
Como se sabe, las “crisis internas” hace rato dejaron de ser patrimonio exclusivo de la coalición gobernante bonaerense. También avanzan con fuerza dentro del “microclima liberal” dentro y fuera de la Casa Rosada.
Tras la apertura de sesiones ordinarias en la Legislatura, desde el arco político opositor salieron a cuestionar el eje discursivo de Kicillof señalando que el deporte favorito del Gobernador es el de “echar culpas”, aunque consideraron válido el reclamo por los fondos nacionales “recortados” por el Gobierno nacional pero que le corresponden a los contribuyentes de la Provincia.
A continuación, la dirigencia política intentó encontrar diferencias entre dos imágenes muy parecidas. “El problema no es sólo el alarde de patoterismo de Milei ante el Congreso, sino la descripción de un país paralelo que sólo puede existir en la fantasía presidencial cuando presenta números económicos que no se reflejan en la realidad cotidiana”, decían diputados peronistas en rondas de café.
Por su lado y aunque buscaban mantener una actitud indiferente, los legisladores “violetas” decidieron recoger el guante tras las críticas contra el líder de La Libertad Avanza, con una descripción de Kicillof sobre su gestión bonaerense que tampoco coincide con los reclamos y objeciones poblacionales sobre salud, inseguridad, educación y gasto público que se escuchan en el territorio.
“Parecen influencers pero son “guapos del teclado” que abundan por las redes sociales. El mensaje de Axel fue la “antítesis” del discurso de Milei, al que calificaron como “una falta de respeto a la democracia”, dijeron desde la sede gubernamental de calle 6.
“Todos los sectores industriales, turísticos, de la construcción o de servicios están viviendo una calamidad a causa de un Gobierno nacional que implantó una política antiproductiva y que, además, responsabiliza a los trabajadores y a los empresarios de la situación que atraviesan: acá el único culpable es Milei y su programa económico”, señaló días atrás el Gobernador.
“La Provincia está condicionada financieramente por Nación y no puede ofrecer una mejor recomposición salarial de la que ofreció del 9 por ciento, en tres cuotas, por este cuatrimestre”, asintieron gremialistas docentes tras la negociación paritaria apurando abrochar un acuerdo.
El debate político en torno de los despidos masivos y el impacto de la reforma laboral impulsada por el Gobierno libertario ocupan un lugar central en la agenda legislativa en los próximos meses. Legisladores amarillos del PRO señalan que la Provincia no puede quedar atrapada en la lógica de la confrontación permanente contra el Presidente, mientras los problemas estructurales siguen sin resolverse.
Experiencias recientes le demuestran a Kicillof y a su “mesa chica” un retroceso y fuertes señales de fragilidad política ante referentes legislativos del kirchnerismo duro. Los números son insuficientes para imponer algún tema en agenda sin diálogo. Tiene pocos diputados y aún menos senadores “futuristas” dispuestos a sostener una negociación donde puedan tener una negativa asegurada en las bancadas de Fuerza Patria.
Por cuerda separada, el Gobernador viene amagando con empujar la discusión sobre las reelecciones indefinidas de los intendentes distritales, como parte de un guión sobre un paquete de reforma política de mayor alcance pero que ya generó un áspero debate en años anteriores.
Si no se modifica la ley vigente que restringe la reelección, más de 80 alcaldes no podrán volver a competir por sus cargos lo que afectará a casi todos los principales municipios bonaerenses, en particular a los del peronismo K y del radicalismo, mientras los libertarios más sus aliados seguidores de la exreferente del macrismo y ahora mandamás parlamentaria de LLA, Patricia Bullrich, aparecen como los supuestos “favorecidos” de ese potencial escenario electoral.
La oposición libertaria, por su parte además, insiste en temas como la implementación de la Boleta Única de Papel en las futuras elecciones generales y con la cobertura de vacantes ministeriales en la Corte bonaerense, que hoy funciona con apenas tres jueces de los siete que debería tener.