Bahía Blanca | Sabado, 07 de marzo

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Bahía Blanca | Sabado, 07 de marzo

Emotiva misa en homenaje a las víctimas de la inundación en Bahía Blanca

En la Catedral, con el intendente, autoridades políticas, civiles y militares, el acto central de culto fue celebrado por el arzobispo Carlos Azpiroz Costa.

El arzobispo celebrando la misa en homenaje a los fallecidos de la trágica inundación (Fotos Andrea Castaño, La Nueva)

En una colmada Catedral de Nuestra Señora de la Merced, se celebró este sábado a las 19 horas una misa en homenaje a las 18 victimas del temporal del pasado 7 de marzo del 2025, con la presencia del intendente Municipal, Federico Susbielles, autoridades políticas, civiles y de las fuerzas.

A un año de la inundación que golpeó a la ciudad de Bahía Blanca, el arzobispo, Monseñor Fray Carlos Alfonso Azpiroz Costa, se valió de una metáfora traída de los evangelios para rescatar el poder de la palabra en contraposición a las diferencias, o en sus propias palabras, "las grietas" que se crean ante el no querer escuchar la palabra del prójimo.

"Hoy rezamos por la memoria de esta ciudad, por las 18 víctimas mortales y por sus familias, pero también damos gracias con sincera gratitud por la solidaridad que nos ha desbordado. Porque si el año pasado abundó la devastación, el desastre, sobreabundó también la solidaridad de los propios habitantes de ésta ciudad, pero también del resto de la región, la Argentina y el mundo. Además, de lo inmediato de la respuesta de todas las instituciones, que son las fuerzas vivas de una ciudad, de todo tipo y color: deportivas, políticas, partidarias, de todos los poderes, de las fuerzas de seguridad y sobre todo de las personas anónimas que se brindaron para con Bahía Blanca", inició el prelado.

El encuentro de Jesús con la mujer samaritana en el pozo de Jacob fue la imagen elegida por el Arzobispo para referir a la situación vivida hace exactamente un año. A través de ella, trajo la imagen de la grieta salvada por el diálogo y el encuentro de una situación conflictiva en un primer momento, que termina en el encuentro de la mujer con el profeta y el reconocimiento de Jesús.

"Las lecturas hablan del agua, este agua que simboliza la vida. Eso es lo que celebramos a un año de la inundación, no el agua que arrasó determinados barrios de nuestra ciudad y alrededores, que nos llevó 18 hermanos y hermanas, que provocó tanto dolor en muchas familias, sino un agua que venimos a buscar para no tener que volver a llorar estas situaciones", indicó el arzobispo.

Azpiroz Costa enfocó su palabra en buscar esa imagen de ruptura de la distancia y el temor a través del diálogo, simbolizado en el encuentro entre Jesús y la mujer samaritana. Con ello, rescató el poder de escuchar de manera atenta al otro para llegar a soluciones, éstas que se necesitan tras la inundación y todo lo que ella ha dejado, en sus distintos aspectos.

"Ella (la mujer) escucha, motivo por el que se puede salvar la distancia y la grieta generada. Si hay escucha y si hay palabra pronunciada y gesto apto, entonces hay verdadero diálogo y eso es lo que vimos después de la inundación. No es la búsqueda de culpables, ya los ingenieros hidráulicos trabajaron y lo están haciendo, para solucionar inconvenientes en un futuro, éste dialogo es fecundo porque no busca culpables, si no encuentro y se vuelve fecundo" indicó.

En su sermón, continuó profundizando en la importancia de la palabra y el diálogo en los momentos críticos y difíciles:

"Si hay algo que la inundación nos ha descubierto es que estamos hartos que nos reten y de la palabra amenazante y del puño a la altura de la oreja, todo el mundo nos dice lo que tenemos que hacer. No es lo mismo retar a alguien con el dedo índice, que hacerlo con los diez dedos y la palma hacia adelante para desafiarlo desde otro lado. Comprender, la extraordinaria capacidad de escucha y la sed que tiene Dios de esa escucha", aseguró.

Por último, Azpiroz Costa remarcó que la desconfianza es el producto del temor que impide el diálogo y el avance ante eventos que golpean a una sociedad como lo vivido el 7 de marzo de 2025:

"Anuncio, palabra y gesto, es la sociedad que tira para adelante y si uno analiza algo, no lo hace simplemente desde un dedo acusador, del resentimiento, el rencor o la revancha, si no para mejorar, para hacer de esta ciudad algo más grande para todos y que todos sean parte de la misma y no sean descartados. Una ciudad de manos y brazos abiertos", culminó citando al ex papa Juan Pablo II, en una invocación al amor por sobre el odio.