Condena por robo: quedó grabado por las cámaras y lo reconoció un policía
Nazareno Baltazar Soto fue sentenciado a la pena de tres años de prisión por la sustracción de elementos del interior de una verdulería ubicada en la zona del barrio Avellaneda.
Las cámaras de seguridad de una verdulería ubicada en la zona del barrio Avellaneda grabaron los movimientos de un ladrón que a fines del año pasado ingresó al comercio durante la madrugada y sustrajo elementos.
El aspecto físico y los anteojos que llevaba colocados Nazareno Baltazar Soto (22) permitieron que un policía lo reconociera.
El efectivo que analizó las imágenes sostuvo que lo conocía, ya que en otras ocasiones había sido arrestado y trasladado a la comisaría.
En el marco de un debate abreviado, el juez del Tribunal en lo Criminal Nº 1, Hugo Adrián De Rosa, sentenció a Soto a la pena de 3 años de prisión efectiva.
Previamente, la fiscalía y la defensa oficial, con la aceptación del procesado, acordaron la sanción y calificación legal de los hechos.
Para el magistrado quedó probado que el 4 de noviembre de 2025, después de la medianoche, el imputado ingresó a una verdulería ubicada en Zelarrayán al 3000.
El sujeto escaló para alcanzar un ventiluz ubicado en la parte superior de la puerta trasera del comercio, a unos 2 metros de altura.
Allí provocó la rotura de un cristal y logró ingresar al local, apoderándose de dos botellas de fernet, salchichas, yogures, golosinas, fiambre y dinero.
Registro y denuncia
Los dueños del comercio manifestaron que tomaron conocimiento del hecho al observar las cámaras en tiempo real.
Señalaron que observaron la caja registradora abierta, por lo que concurrieron al lugar y constataron el robo.
Mencionaron que lograron obtener dos filmaciones de lo ocurrido, en una de las cuales aparece un hombre en el patio y desvía hacia arriba la cámara.
En otro archivo se advierte que el individuo tenía colocado un buzo o campera con capucha, anteojos con marcos grandes y portaba una mochila.
También se determinó que accedió al comercio por un ventiluz de 50x50 centímetros.
La primera persona en ingresar al negocio advirtió que el delincuente había apilado algunos cajones para poder alcanzar la abertura por la que accedió.
Detectó además el faltante de unos billetes (algo más de 50 mil pesos) que había dejado en la caja registradora.
Un rasgo "particular"
Un policía que trabajó en el caso observó las filmaciones y reconoció inmediatamente a Soto.
Declaró que en las grabaciones observó a un sujeto de 1,70 metro de altura aproximadamente, delgado y que utilizaba lentes.
Al respecto, sostuvo que lo identificó porque antes de este hecho estuvo en la comisaría por otro delito y por episodios contravencionales.
También indicó que lo reconoció por “la cara particular” y “los anteojos llamativos”.
En este sentido, exhibió fotografías para compararlas con las capturas de las filmaciones.
Más allá de esta cuestión, indicó que en la dependencia “sabían que esta persona estaba cometiendo hechos delictivos en distintas zonas de la ciudad, y en un caso, en el que interviene la comisaría Primera, saltaron huellas positivas”.
Elementos decisivos
“La prueba testimonial, documental, técnica y las imágenes tomadas del hecho se presentan como concordantes, convergentes y exenta de contradicciones sustanciales”, consideró el juez.
Señaló también que quedó “acreditado que el acusado ingresó al comercio referido del modo descripto, y sustrajo los elementos previamente detallados, extremo que pudo verificarse con claridad a partir de las imágenes captadas por las cámaras de seguridad del establecimiento”.
Finalmente, y tal como propusieron las partes, consideró como agravante “el horario en que se perpetró el hecho”, ya que “evidencia la intención de aprovechar las condiciones de oscuridad y la escasa circulación de transeúntes, con el propósito de evitar su identificación y procurar la impunidad”.