"Lalo" Borromei, un referente del scrum, desde hoy en la memoria del club Argentino y del rugby bahiense
Falleció este mediodía a los 78 años.
Periodista de La Nueva desde 1995, especializado en rugby y básquetbol; con colaboraciones en casi todas las secciones de la redacción (locales, policiales, regionales, Ritmo Joven, revista Nueva, Espectáculos)
Son inmumerables los posteos, las historias, las publicaciones en redes sociales sobre la muerte de Aldo Borromei, quien falleció en nuestra ciudad este mediodía, a los 78 años.
"Lalo" enfrentó el cáncer sin rendirse. Al contrario: le dio batalla a diario con la misma épica y espíritu que lo llevaron a ser uno de los primeras líneas más importantes y respetados del rugby bahiense de los '70.
Se lo identifica con Argentino y con Albatros, pero dio sus primeros pasos en este deporte en un equipo más modesto, Biguá Rugby Club.
Cuando Albatros se anexó al club Argentino en 1970, desde el vamos se destacó y quedó en la historia del Azul al ser uno de los integrantes del primer equipo campeón del Oficial de Primera de la Unión de Rugby del Sur. Junto con otros valores como Jorge Valeriani, el capitán Ángel Subota, Pedro Quaglia, Raúl Donnari y Juan Carlos Legorburu, por ejemplo, dirigidos técnicamente por Martín "Fachenzo" Martínez.
Primero de cuatro campeonatos entre 1970 y 1975 (dos compartidos), período de dominio absoluto del Azul a partir del empuje coordinado y la bajadita aprendida de Curupaytí. Pero una vez que la fórmula del scrum fue descifrada, mermó el éxito del Chancho aunque "Lalo" no perdió vigencia. Se había convertido en un jugador indiscutido para el seleccionado URS, dirigido por Edgardo "Cacho" Gómez y por "Fachenzo" Martínez.
Su nombre también quedó en la historia del combinado bahiense que tuvo su bautismo internacional ante Gazelles, en 1972.
Tras el retiro como pilar -recuerdan que fue en 1987, cuando Los Pumas se presentaron ante la URS y Mar del Plata en Liniers-, "Lalo" le dio paso a la faceta de entrenador. En la que también dejó impronta en su amado club Argentino y en seleccionados juveniles, en inseparable dupla técnica con Carlos Franchini, actual presidente del club bahiense.
"Me empezó a entrenar después de su retiro. Tranquilamente se puede decir que era mi padre porque así lo siento. Es mi padre. Es todo. El Gordo es el club Argentino. Es el ícono del club Argentino. Todavía estamos tratando de asimilar su pérdida... Por suerte ayer estuve con él, mirando fotos, charlando y cagándonose de risa, recuerdos. Y lo ví tan bien que pensé que zafaba", dijo con enorme congoja Marcelo Spikerman, veterano del Chancho y de la URS.
Quien sí pudo compartir equipo y aquella famosa primera del Azul fue el primera línea Jorge Quaglia, jugador que tuvo bautismo internacional en el Combinado Regional Sur que enfrentó a Inglaterra en Mar del Plata (1981).
"Lalo era una persona apasionada por el rugby, tanto dentro como fuera de la cancha y tenía una personalidad que calaba hondo en los jugadores y en los que no lo eran. Me llevaba siete años, pero en esos tiempos yo empezaba a jugar en primera con 16, 17 años y la barrera generacional era notoria. Hoy perdimos a quien dió todo por el rugby. Gracias a Dios hay una cancha con su nombre", dijo Jorge, en relación al homenaje que le hizo Argentino a Borromei en 2010 en el country.
Poco después de aquel reconocimiento llegó la oportunidad de volcar sus cononcimientos sobre scrum en el ciclo de Marcelo Chorny, contratado para desarrollar a los seleccionados y lograr el objetivo del ascenso, que se concretó en 2015 con "Lalo" en el staff.
"Para mí, desde chico, fue un referente. Yo empecé a entrenar selecciones de joven y por entonces él era una figura del rugby de Bahía. Años después tuve la suerte de trabajar junto a él en Sur y gran parte del mérito del ascenso fue de él, aparte del respaldo que me dio desde que llegué Bahía. Para mí fue un maestro", dijo Chorny desde España, al ser consultado por "La Nueva.".
Rodrigo Custodio, miembro de la comisión directiva del club Argentino, fue uno de los tantos dirigidos por Borromei.
"Para los que nos entrenó fue un padre en el rugby. Yo jugué toda la vida con Lucho, uno de los hijos de Lalo. Y Joaquín Louro jugaba con Juan Pablo, otro de sus hijos. Los (camada) '76 lo vivimos toda la vida porque fue el papá de nuestro amigo y los '82 lo mismo porque era el papá de uno de ellos. Uno de sus más grandes amigos en el club es Spiki (Marcelo Spikerman), al igual que Carlos (Franchini), Carlos (Montero) y Ricky (Gortari)... Pero para todos nosotros es uno de los padres de nuestro club. El ejemplo del sacrificio, el compromiso y el trabajo", afirmó.
Quien vivió la dimensión y la pasión de "Lalo" como jugador, fue su compañero de equipo Guillermo Martínez. El hoy árbitro de la URS recordó una anécdota que pinta su liderazgo y compromiso hacia sus compañeros.
"Campeonato del '90, salimos campeones con un equipazo. Obviamente no había copa ni nada. Ponele que en el plantel éramos 25, Lalo se compró unos platos de madera de esos de asado y cuerina con las que armó unas pelotas de rugby. Barnizó las tablitas, con marcador hizo las líneas de cancha a los platos y con su letra escribió el año del campeonato. Hizo un asado y ahí nos entregó a cada uno un plato a modo de reconocimiento. Un hacedor, un voluntario absoluto para todo", dijo "El Narigón".
Y hablando de arbitraje, "Lalo" también tuvo una breve incursión con el silbato. Poco tiempo y en circunstancias que recordó el exárbitro Hugo Fioravanti.
"Un tipo que creyó siempre en el rugby y en la amistad. Lo enfrenté jugando yo en Palihue y él en Albatros primero. Fue un histórico de Albatros y después de Argentino. Era de los que siempre estaba en el club y defendía los colores de club. En una oportunidad, en un partido, me criticó algo dos o tres veces, algo normal. Al terminar le dije: `Si querés que te aclare las cosas, andá el lunes a la unión'. Intercambiamos ideas y le pedí que empezara a dirigir. Alguna Intermedia por ejemplo. Al primer partido se le pasaban las hojas en el reglamento, je. Lo fui a ver cómo dirigía. Y sin que le dijera nada, se me acercó y me dijo `La verdad que tenías razón, qué difícil es esto´. A partir de ahí nunca volvió a criticar a los réferis. La verdad un tipazo. Duro como era y como fue, pero honesto y derecho", dijo Fioravanti.
Sólo algunos momentos y recuerdos de personas que lo conocieron en el ámbito del rugby, que hoy llora su pérdida.
Sus restos serán velados mañana de 7.30 a 10.30 en Mitre 468, sala E.