Bahía Blanca | Lunes, 30 de marzo

Bahía Blanca | Lunes, 30 de marzo

Bahía Blanca | Lunes, 30 de marzo

El puerto de Bahía Blanca gana centralidad en la logística del agro

El fuerte ingreso de granos en el inicio del año refuerza su rol como nodo clave del país en pleno proceso de cosecha gruesa.

El puerto de Bahía Blanca atraviesa un inicio de año marcado por un alto nivel de actividad, impulsado por el ingreso sostenido de granos en el marco de la campaña agrícola.

El volumen operado durante los primeros meses de 2026 confirma una tendencia de crecimiento que vuelve a posicionar al complejo portuario como uno de los principales ejes logísticos del país.

Durante febrero, el sistema superó el millón de toneladas descargadas, con un total de 1.162.320 toneladas y un incremento del 15% interanual, según datos dados a conocer por la  la Bolsa de Cereales y Productos  de Bahía Blanca.

El dato, lejos de ser aislado, se inscribe en una dinámica más amplia: en el primer bimestre, las descargas alcanzaron las 2.614.680 toneladas, con una suba del 31% respecto del mismo período del año pasado.

Dicho comportamiento refleja el avance de la cosecha gruesa, que comienza a intensificar el flujo de mercadería hacia los puertos y marca el momento de mayor presión sobre la logística del agro. 

En este escenario, Bahía Blanca vuelve a consolidarse como punto de concentración de la producción del sur bonaerense y otras regiones agrícolas.

Uno de los rasgos más marcados del período es el predominio del transporte por camión, que explicó cerca del 70% de los ingresos durante febrero, frente a una participación menor del ferrocarril. 

La relación da cuenta del peso que sigue teniendo la red vial en el abastecimiento del puerto (40 mil camiones en enero) y de la exigencia que se genera sobre la infraestructura en los picos de actividad.

En términos de productos, el trigo se mantuvo como el principal grano movilizado, seguido por el maíz y la cebada, que en conjunto concentran la mayor parte del volumen operado. 

Este patrón productivo no solo define la operatoria del puerto, sino también su inserción internacional, con envíos orientados principalmente a mercados de Asia, Medio Oriente y América Latina.

La dinámica observada en Bahía Blanca se inscribe, a su vez, en un contexto más amplio de crecimiento del comercio exterior agroindustrial argentino. 

Durante el primer bimestre de 2026, el país exportó 18,5 millones de toneladas, el mayor volumen de la última década, con un incremento del 8% interanual. 

En términos de valor, las exportaciones alcanzaron los 7.595 millones de dólares, un 7% más que en igual período de 2025.

El crecimiento no se explica por un solo producto, sino por una mejora generalizada de los complejos exportadores. De los 54 analizados, 26 registraron subas interanuales y 12 alcanzaron niveles récord en la última década. 

El trigo en primer lugar

Entre los principales impulsores se destacan el trigo, con un salto del 92%, la cebada, el girasol y el maní, junto con otros segmentos como la pesca, los productos lácteos y las forrajeras, que también mostraron un desempeño destacado.

A esto se suma un proceso de expansión en la base exportadora. Más de 160 productos incrementaron sus ventas externas, con subas significativas en rubros como semillas, aceites, harinas y derivados industriales, mientras que otros 36 productos lograron insertarse en mercados internacionales tras no haber registrado exportaciones en 2025. 

Este fenómeno refleja una mayor diversificación y una inserción más amplia de la oferta argentina en el comercio global.

Principales destinos

El mapa de destinos también muestra una creciente consolidación. Países como Vietnam, Indonesia, Bangladesh, Arabia Saudita y Brasil se ubican entre los principales compradores, concentrando más del 55% del volumen exportado. 

La estabilidad de estos mercados resulta clave para sostener el nivel de actividad y garantizar la salida de la producción.

Este mayor volumen de exportaciones tiene un impacto directo sobre el sistema portuario.

Más carga implica más camiones en las rutas, mayor utilización de terminales, mayor rotación de buques y una creciente exigencia sobre la infraestructura logística

La presión no solo se mide en toneladas, sino también en tiempos operativos, coordinación y capacidad de respuesta.

Nodo cerealero de primer nivel 

En el caso de Bahía Blanca, esta relación se vuelve particularmente evidente.

El incremento en el ingreso de granos durante el primer bimestre se produce en sintonía con el crecimiento de las exportaciones a nivel país, lo que refuerza su papel como nodo logístico central dentro de la cadena agroindustrial.

A este escenario se suma otro factor relevante: el aumento en el valor por tonelada de determinados productos, especialmente en economías regionales y segmentos de mayor valor agregado. 

Esto no solo mejora el ingreso de divisas, sino que también complejiza la operatoria logística, al incorporar nuevas exigencias en almacenamiento, trazabilidad y manipulación de cargas.

Desafios logísticos

En paralelo, la consolidación de nuevos mercados y la ampliación de la oferta exportable plantean un desafío adicional para el sistema portuario: adaptarse a una operatoria más diversa, con cargas heterogéneas y mayores estándares de calidad y control. 

Este cambio de escala no solo incrementa el volumen, sino que redefine las exigencias logísticas de cara a los próximos años.

De cara a las próximas semanas, las perspectivas indican que el nivel de actividad se mantendrá elevado. 

Intensidad operativa

Con más de 600.000 toneladas ya anunciadas para embarcar, el flujo de cargas continuará siendo intenso, en línea con el avance de la campaña.

El desafío para el sistema portuario será sostener esta dinámica en un contexto de creciente exigencia logística. 

La capacidad de respuesta en términos de infraestructura, coordinación operativa y eficiencia portuaria  será determinante para acompañar un escenario en el que la agroindustria vuelve a empujar con fuerza.

En ese marco, el inicio de 2026 deja una señal clara: Bahía Blanca no solo consolida su rol dentro del sistema portuario argentino, sino que se posiciona como una pieza clave para canalizar el crecimiento del comercio exterior agroindustrial.