Liderazgo en transición: ¿jefe o líder? La brecha que define los equipos
Daniel Coronel, biodescodificador y creador del método Coreto (Código de Revelación Total), plantea una pregunta fundamental: ¿cómo contener en lugar de simplemente motivar?
Recibido en 1993, acumula 28 años de trayectoria en el periodismo local. Ex jefe de la sección Deportes y La Ciudad y actual secretario de Redacción de La Nueva. Ex profesor de los dos institutos de Periodismo de la ciudad. Especialista en temas deportivos, sociales y gremiales.
2026 no comienza como una página en blanco, sino como un capítulo que se escribe con la tinta del año que se fue. Para quienes ocupan una posición de liderazgo, este es un tiempo de transición crítica, un momento donde se define la energía de todo el primer trimestre.
En este contexto, Daniel Coronel, Diplomado en Cabalá, biodescodificador y creador del método CORETO (Código de Revelación Total), plantea una pregunta fundamental: ¿cómo contener en lugar de simplemente motivar?
Según Coronel, las empresas modernas buscan “líderes coach”, personas que inspiren con el ejemplo, en lugar de “jefes” que simplemente emiten órdenes. Sin embargo, se cuestiona si hemos comprendido realmente la profundidad de esa responsabilidad.
Coronel explica que la palabra jefe viene del francés “chef”, que a su vez deriva del latín “caput”: cabeza. Para los estudiosos de la Cabalá, esta conexión es inmediata.
“Cabeza” en hebreo se dice “Rosh”, y Rosh Hashaná es, precisamente, la “cabeza del año”, el comienzo de un nuevo ciclo. Siguiendo este razonamiento, Coronel afirma que todo comienza en la cabeza, en el jefe.
El líder es el responsable de los nuevos comienzos, el que traza el sendero hacia el éxito del equipo.
“No se trata de ser un arengador que grita ‘¡vamos, remen, más fuerte!’ desde la orilla”, sostiene el profesional. “Se trata de alguien que comprende, con profunda responsabilidad, que su rol es ser la fuente de la energía que el grupo necesita”.
La diferencia entre motivar y contener
En este punto del año, la tentación es motivar. Preparar presentaciones, fijar metas, empujar al equipo hacia un arranque explosivo. Pero para Coronel, esto es intentar sacar agua de un pozo seco.
Un estudio reciente de Bumeran de noviembre de 2025 indica que el 92% de los trabajadores en Argentina se siente “quemado” por su trabajo. En su opinión, los equipos no necesitan un empujón, necesitan un refugio.
Aquí radica la diferencia fundamental que plantea Daniel: “Motivar es una acción de empuje, externa. Busca generar un movimiento hacia adelante, a menudo ignorando el estado interno de la persona. En un equipo agotado, la motivación forzada solo genera más cinismo y ansiedad. Contener es un acto de recepción, interno. Es crear un espacio seguro para que el cansancio, la frustración y el dolor del equipo puedan expresarse y ser vistos sin juicio. Es un acto de empatía y misericordia. La contención no busca un resultado inmediato, busca sanar la energía del grupo”.
Según el experto, “un líder que solo sabe motivar, en diciembre y enero, fracasará. Un líder que sabe contener, está sentando las bases para una motivación real y sostenible que florecerá más adelante”.
Asimismo asevera que asumir el rol de “cabeza” no es un cheque en blanco para el ego. Cuando es el ego el que toma el poder, el jefe se convierte en un capataz. Cuando es la conexión con el alma la que guía, el líder se transforma en un canal. Un canal para bajar la energía que el grupo necesita para alimentar su fortaleza y su convicción.
Su tarea en esta transición no es solo definir objetivos monetarios, que por supuesto son importantes. Es, ante todo, consolidar al grupo humano. Comprender sus fortalezas y debilidades, sus dolores y sus anhelos.
Coronel utiliza una analogía: “Cuando un esposo se refiere a su esposa como ‘la jefa’, todos entendemos que no habla de una tiranía, sino de una guía ejercida desde la claridad, las buenas decisiones y el amor para navegar los desafíos”. Ese es el verdadero rol de una cabeza de equipo: “ejercer su función desde una conciencia elevada, por el bien común”.
Ante este contexto, Coronel recomienda actuar de la siguiente manera, de acuerdo al mes: en enero, comenzar con calma.
“No organizar un kick-off el primer día. Permitir que el equipo aterrice. Comience con reuniones uno a uno, preguntando “¿cómo volvés?” en lugar de “¿qué vas a hacer?”.
También es importante definir prioridades con claridad quirúrgica.
“La ambigüedad es el enemigo de la energía. En lugar de una larga lista de metas, defina una o dos prioridades cruciales para el trimestre. Menos es más”.
Además, en lugar de imponer el plan, el especialista sugiera involucrar al equipo en su diseño.
“¿Cómo podemos alcanzar esta meta de una manera que nos cuide? ¿Qué necesitamos para sentirnos energizados por este desafío?”.
Coronel concluye que los tiempos cambian, y con ellos, la comprensión sobre el verdadero rol de un líder.
“Ya no basta con el conocimiento técnico; se requiere una conciencia elevada para ejercer el cargo desde el amor al prójimo. El desafío, como cabeza, es decidir si será un jefe que extrae energía de su gente, o un líder que la canaliza para el bien de todos”, cierra.