Bahía Blanca | Domingo, 18 de enero

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Una fusión inédita en Sierra de la Ventana: el Grand Hotel y el Museo del Mate, juntos

La colección de Alberto Plaza se lucirá en el histórico edificio —el más antiguo de toda la comarca— ubicado en una esquina emblemática. El conservacionista inauguró en diciembre el Museo del Mate en Capital Federal, al lado del Café Tortoni.

La Comarca Serrana tendrá pronto el privilegio de ser protagonista de una inédita fusión que combina historia y tradiciones porque el Museo del Mate del vecino Alberto Plaza, que cobija más de 10 mil piezas, trasladará pronto toda su colección al Grand Hotel de Sierra de la Ventana, el más antiguo de toda la comarca.

Esto permitirá al Museo del Mate tener una mayor visibilidad ya que el Grand Hotel está ubicado en una esquina emblemática y brinda servicios a cientos de turistas al año. Por otra parte, quienes visiten el hotel podrán vivir una experiencia distinta al conocer más sobre su historia  y, a la vez, tener la oportunidad de conectar con las tradiciones a través de esta infusión que nos brinda identidad.

José Carlos López, uno de los propietarios del Grand Hotel, contó que esta edificación es un ícono histórico fundado hace más de un siglo por Don Dietrich Meyer, pionero del turismo en la región y está ubicada en el corazón de Sierra de la Ventana, a solo 100 metros de la avenida principal y con vistas privilegiadas a las sierras.

El Grand Hotel en 1914.

“La historia del hotel, más allá de que lo construyó el fundador del pueblo, es muy rica. Funcionó como Almacén de Ramos Generales, correo y primer cuartel de bomberos”, comentó.

Explicó que la construcción, por ende, es cuatro años más antigua que el pueblo porque cuando se construyó el  Grand Hotel, Sierra de la Ventana todavía no era Sierra de la Ventana –valga la redundancia--.

“Me pareció interesante la idea de Alberto de fusionar la historia del hotel con el Museo del Mate, el Museo del Cuchillo y el Museo de la Carneada. Por eso hemos destinado los tres salones principales del hotel para esta iniciativa” adelantó.

"El Museo del Mate será ubicado en el salón principal, donde antes funcionaba el restaurante; el Museo del Cuchillo estará donde estaba la cafetería y el Museo de la Carneada, que tendrá una cava de vinos y productos regionales, funcionará donde antes había un salón de eventos", dijo.

La idea es que este edificio sea declarado Patrimonio Cultural, algo que se está gestionando y pronto podría hacerse efectivo.

En el hotel, además, habrá un espacio destinado a la exposición de productos de yerba mate donde será posible que los turistas hagan las degustaciones de yerba a cargo de un sommelier.

Por otra parte, el museólogo Gabriel Grasso acompañará a Alberto en todo el proceso de seleccionar y exponer su colección en este famoso hotel centenario para que cada pieza pueda lucirse y apreciarse de la mejor manera.

Los originales mates de Beto tendrán su nuevo lugar.

“A Alberto le pareció que el lugar, por su infraestructura, por su historia y por estar en una esquina tan emblemática iba a tener un gran parecido a la propuesta del Museo del Mate que logró inaugurar recientemente en la Avenida de Mayo, en el ex bazar inglés, a pasos del Café Tortoni y de la Casa Rosada”, señaló.

“La idea es poder contarle al turista, en el recorrido por el hotel, dónde está parado. Es decir, contarle que el Museo del Mate no está en un lugar común, sino en uno con mucha historia”, añadió López respecto al Grand Hotel, el cual fue restaurado hace 20 años.

Los primeros pasos están dados, la fusión es un hecho y si bien hay un trabajo importante por realizar, una obra que requerirá tiempo, inversión y de la intervención de expertos, se espera que a mediados de abril la obra esté culminada y el Museo del Mate pueda contar con un espacio que le de visibilidad y acompañe el prestigio alcanzado.

La pasión de Beto y dos sueños hechos realidad

Alberto Plaza tiene 65 años y durante la mayor parte de su vida desarrolló un hobbie que aún hoy lo apasiona: el coleccionismo de mates.

Hombre sencillo, que conoció mil formas de ganarse la vida, entre ellas como ambulanciero y vendedor ambulante en ciudades turísticas, siempre mostró un gran amor por la bebida nacional de los argentinos.

Fue así que en 2008 fundó en Sierra de la Ventana el Museo del Mate con entrada a voluntad (con destino a Bomberos Voluntarios o a la Sociedad Protectora de Animales) y que en 2015 fue declarado de Interés Cultural por el CD de Tornquist.

Una de las miles de piezas de su colección.

El fundador y conservacionista oriundo de Bahía Blanca pero radicado en la comarca serrana hace muy poco, el pasado 7 de diciembre, cumplió un sueño de la mano de su nieto Alexis cuando se inauguró el Museo del Mate en Avenida de Mayo 853, centro neurálgico de la Ciudad de Autónoma de Buenos Aires.

Ahora, al recibir la confirmación de que en su ciudad adoptiva (en el partido de Tornquist) su colección podrá lucirse en el Grand Hotel de Sierras acaba de cumplir otro sueño.

“Se podrán encontrar en las vitrinas con mates, termos, pavas, latas de yerba y otros artículos de interés. Contaré con la ayuda del museólogo Gabriel Grasso, quien el año pasado ha sido fundamental en la conformación del Museo que tenemos a pocas cuadras del Obelisco”, afirmó “Beto” Plaza, entusiasmado junto a su compañera Anabel, quien lo acompaña por el país en busca de mates.

Homenaje a Maradona, elaborado especialmente para el Museo del Mate de Buenos Aires.

La colección de Plaza ya superó los 10 mil objetos, los cuales son exhibidos en forma rotativa. Además de mates antiguos abarca yerbas, azucareras, termos, latas de yerba y demás accesorios vinculados al mate como cocinas y publicidades de los años 20, 30 y 40.

El primer mate que lo inspiró a fundar el Museo fue el que su mamá le llevó cuando él estaba haciendo el servicio militar. Ahora, hay 4 mil en el imponente edificio de Avenida de Mayo, y un número menor estará próximamente en un salón lindante al restaurante y confitería del centenario hotel en Avenida San Martín 73, Sierra de la Ventana.

Este destino de vacaciones fue considerado “uno de los pueblos más bellos del mundo”. Y el nuevo Museo, en pleno centro, está a 9 kilómetros del Cerro Ventana, que con su altitud de 1.136 metros sobre el nivel del mar es una de las cumbres bonaerenses más altas, detrás del cerro Tres Picos ubicado en el mismo Parque Provincial.