Qué es la Ruta Verde, el proyecto continental que busca recuperar las plantas nativas del Sudoeste
La idea es crear, entre Tierra del Fuego y Alaska, un cordón con vegetales propios de cada región del continente. En nuestra zona hay ocho especies que se pueden utilizar.
En varios distritos de la región se viene trabajando desde hace un par de meses en un proyecto ecológico que atraviesa todo el continente americano y busca generar conciencia sobre la importancia de las plantas nativas para cada región, junto con acciones para que recuperen y proliferen en superficie en sus regiones originarias.
La iniciativa es promovida a nivel nacional desde Red Solidaria Argentina, con la Universidad Provincial del Sudoeste trabajando en ella a nivel regional. La idea de esta Ruta Verde es bien simple: crear un biocorredor que vaya desde Alaska a Tierra del Fuego, compuesto por plantas nativas propias de cada subregión, y que sea generado y cuidado por vecinos e instituciones locales. Todo esto, por supuesto, será georrefenciado y volcado en la web y las redes sociales para dejar constancia real del trabajo que se viene llevando a cabo para la conservación del ambiente.
Así, personas e instituciones están invitadas a conformar las denominadas “baldosas verdes”: espacios de distintos tamaños, como varias macetas, un cantero, un rincón del colegio o un macetero para árboles, que permitan gestionar y cuidar plantas y árboles nativos.
El proyecto se define como algo más que plantar árboles: “Es nuestra respuesta colectiva al cambio climático, a la necesidad urgente de reducir las emisiones de carbono y a fortalecer la biodiversidad en nuestro planeta”, se aclara desde Red Solidaria.
Su diseño responde a la idea de que cada persona, sin importar dónde se encuentre, pueda participar activamente. Se entiende que la plantación de especies nativas permite restaurar y promover la biodiversidad, brindando hábitat y alimento para aves e insectos; además, contribuyen a la salud del ecosistema, filtrando el aire y mejorando la calidad del suelo.
En todo el Sudoeste Bonaerense, son ocho las especies que se pueden plantar: Sombra del toro, Poa, Chañar y Espinillo, correspondientes a la subregión Estepa Pampeana, y Cardón, Molle, Arampu y Jarilla, pertenecientes a la denominada Monte.
En este marco, son varios los municipios del Sudoeste Bonaerense que se han sumado a esta iniciativa, plantando distintas especies nativas en diferentes espacios, como plazas, escuelas, parques y demás. No en todos los casos la práctica corre por parte del municipio, sino también de parte de las propias instituciones locales.
La UPSO, en el marco de actividades por el 25° aniversario de su fundación, viene acompañando el proyecto de Ruta Verde.
“Nos pareció lindo incluir todo esto dentro de las actividades del 25º aniversario de la universidad, aunque fue difícil conseguir árboles nativos -comentó Mariano Porras, de la UPSO, a La Nueva.-. Nuestra idea era implantar especies como molles y espinillos en nuestras primeras cinco sedes, pero después se fueron sumando otras más”.
Al respecto, destacó los objetivos que tiene la iniciativa, como hacer frente al cambio climático, y fortalecer la biodiversidad y el hábitat natural.
“Al final, la idea es que haya especie nativa en cada una de estas sedes. También queremos sumar a los gobiernos locales”, aclaró.
Por su parte, Ana Domínguez, docente de la casa de altos estudios y una de las principales promotoras del proyecto, manifestó que la iniciativa surgió a partir de la premisa científica de que “el cuidado de las plantas nativas permite disminuir el efecto del cambio climático”.
“Entonces, se crearon espacios para estas plantas nativas, comúnmente llamados baldosas, donde no los hubiera. La idea es que estos lugares no estén separados entre sí por más de un kilómetro y que se conviertan en un corredor biológico”, señaló.
Al respecto, aclaró que no es indistinto el uso de cualquier especie, sino que tiene que ser una específica de la región donde va a ser implantada.
“Comenzamos hace más de un año, pero hay baldosas diseminadas por toda América. En Bahía Blanca hay en edificios, en parques, en museos; lo mismo que en la zona, en ciudades como Coronel Dorrego, Monte Hermoso y Pigüé, por ejemplo”, señaló.
En ese sentido, señaló que cuando uno de estos asentamientos se pone en marcha, comienza a modificar su ambiente.
“Las especies nativas tienen una relación específica con el suelo y con la fauna, y empiezan a recomponer ese sistema: modifican el suelo, lo hacen permeable a la humedad y generan un ambiente mucho más equilibrado -dijo-. Con todo esto, buscamos una excusa para que la gente elija plantas nativas, en lugar de comprar un rosal o un pino, elija nativas”.
Domínguez dijo que no es necesaria una gran cantidad de espacio para crear estos lugares.
“En un lugar de dos metros por dos metros ya se puede generar una baldosa chica, como el cantero de una vereda. Lo ideal sería es que mucha gente se sume y ponga nativas en su jardín”, explicó.
Además, destacó que los espacios ya creados pueden formar parte del mapa continental virtual que se creó en la plataforma. Solo es necesario compartir el nombre y la ubicación de la baldosa, y la o las plantas que contiene.
Para más información, los interesados pueden ingresar en el perfil de Instagram @nuevarutaverde.
Cómo participar
Desde Red Solidaria se hizo una convocatoria a comunidades y personas, promoviendo la posibilidad de “dejar una huella positiva en nuestro medioambiente: juntos, podemos transformar nuestros espacios urbanos y rurales en lugares más verdes y sostenibles”.
“Ayudanos a crear aulas al aire libre, a construir comunidades más fuertes y a inspirar a las generaciones futuras a cuidar de nuestro planeta -se indicó-. Podés germinar semillas, plantar árboles y plantas nativas, colaborar con insumos o marcar las plantas y árboles nativos de tu zona para visibilizar y construir la ruta verde”.
También se puede sumar vecinos solidarios para cuidar los árboles plantados y participar, además de difundir la propuesta.
A tener en cuenta
El proyecto Ruta Verde es una respuesta colectiva frente al cambio climático, la urgencia de reducir las emisiones de carbono y la importancia de fortalecer la biodiversidad de nuestro planeta.
Está diseñado para que todas las personas, sin importar dónde se encuentren, puedan ser parte activa de él.