En plena reparación interior, la curiosa historia del ex Palacio del Cine
Ubicado en la segunda cuadra de Chiclana y desafectado como cine en 1990, desde entonces parte de su planta baja fue reconvertida para el funcionamiento de locales comerciales.
Es periodista, ingeniero civil y docente de la Universidad Nacional del Sud en materias relacionadas con el Patrimonio arquitectónico y el planeamiento urbano. Ha publicado notas en revistas Vivienda, Todo es Historia, Obras & Protagonistas y Summa +. Participa en varios micros radiales referidos a la historia de Bahía Blanca. En dos ocasiones recibió primera mención por parte de ADEPA en el rubro Cultura e Historia.
Afectado por los distintos eventos climáticos que sufrió la ciudad en los últimos dos años, comenzó la reparación interior del edificio que durante 70 años ocupara el Palacio del Cine, una de las salas más amplias de la provincia y un inmueble incluido en el inventario de bienes patrimoniales.
Desafectado como cine en 1990, desde entonces parte de su planta baja, la que ocupara el amplio hall, fue reconvertida para el funcionamiento de locales comerciales.
La sala propiamente dicha del cine fue desmontada a mediados de los 90 y una parte pasó a funcionar como cochera. Para este último uso se realizó una abertura en la pared donde se ubicaba la pantalla, de manera que los vehículos llegaban al lugar ingresando desde calle Belgrano, transitaban unos metros por lo que fue el escenario y desde allí, mediante una empinada rampa, llegaban al estacionamiento.
La suerte de este espacio no fue la mejor, se bajó parte de su altura mediante cielorrasos, resultaron dañadas muchas de sus molduras y hubo muchas afectaciones por una total falta de mantenimiento.
Sumando esta situación al temporal de diciembre 2023, se han generado una serie de daños que son los que ahora motivan esta intervención.
La presentación
El edificio del Palacio del Cine está inventariado como bien patrimonial por su valor histórico cultural, paisajístico y arquitectónico. En 1992, cuando fue incorporado al listado de edificios a preservar, ya había dejado de funcionar como cine y era ocupado por un local de juegos electrónicos.
Un renglón aparte merece la fachada del inmueble, una de las mejores obras art decó locales y posiblemente de la provincia.
Fue diseñada en 1931 por el ingeniero Guillermo Martín, de la firma Marseillán, siguiendo los lineamientos de un estilo entonces muy en boga en el mundo, sinónimo de modernidad y glamour, originario de París y adoptado por Nueva York para sus rascacielos, por Miami para sus boites, hoteles, casinos y salas teatrales y por Hollywood para sus escenografías.
El frente contaba con una suerte de pantalla vidriada, una guarda de flores de trazado geométrico y dos columnas laterales de hierro y vidrio, que generaban una interesante propuesta lumínica.
Esta fachada es desde años un verdadero mamarracho. Completamente descuidada, ha sido pintada en partes, sus instalaciones lumínicas han perdido los vidrios y la marquesina que marcaba el acceso al lugar está perdida detrás de una agresiva cartelería.
No deja de ser llamativo que nunca antes ni en estos trabajos se considere la puesta en valor de ese frente, como un elemento artístico que suma valor agregado al lugar –hoy el art decó es un estilo muy valorizado—e incluso para resultar más atractivo para quienes ocupen los locales.
Los trabajos
Cuando la semana última apareció un cerco de obra en el frente, la idea de una posible demolición pasó por la cabeza de muchos.
También la posibilidad de que fuera un vallado “preventivo”, que pusiera a resguardo a los peatones del mal estado del frente, como es el caso de los que rodean al edificio de la Aduana (avenida Colón y Estomba), la escuela Nº 2 (Vieytes, entre avenida Colón y Moreno) y el ex hotel Sudamericano-Centro de Compras de la Cooperativa (Avenida Colón y Brown).
Sin embargo esta vez se trata de una obra de reacondicionamiento interior, la cual fue avalada por la comisión de Patrimonio Histórico que integran colegios profesionales, universidades y otras instituciones. La realidad es que el lugar está en un estado deplorable y nada queda de aquel lujoso espacio: es todo parte de un completo abandono.
La presentación realizada por los propietarios solicitó autorización para el retiro de cielorrasos de madera, la limpieza de la suciedad generada por las palomas, la demolición de tabiques divisorios, el retiro de placas de yeso y parte del piso de madera.
También se cerrará el acceso que permite el ingreso de automóviles desde calle Belgrano y se demolerá la rampa existente. La nota deja en claro que “no se tocará la fachada histórica”, que en rigor es lo único que sobrevive del cine.
La comisión entendió que la mayor parte de las acciones propuestas resultan beneficiosas para recuperar el espacio original para algún uso futuro.
En relación a una posible puesta en valor de la fachada, desde la municipalidad se mencionó que no hay presentación alguna en ese sentido, aunque la comisión asesora se encargó de remarcar su alto valor artístico y la ordenanza en materia de cartelería que rige en el área central.
El lugar
El Palacio del Cine abrió sus puertas en 1928, en el remodelado edificio que ocupara el banco Anglo Sudamericano, un edificio de líneas neoclásicas diseñado por los arquitectos Paul Chambers y Pouis Newbery Thomas, autores, entre tantísimas obras, de la estación de trenes de Plaza Constitución y de La Plata.
Su interior fue adecuado ese año por el arquitecto Herminio Manfrín, manteniendo la fachada. Finalmente, entre en el verano 1931-1932, se lo modernizó completamente, construyendo el frente art decó que todavía puede verse.
¿Lo que viene?
Si bien hay un cerrado hermetismo sobre el destino que podría tener el edificio, hay quienes señalan que podría ser ocupado por la cadena de tiendas Indian, la firma uruguaya del grupo Chic Parisien que en noviembre 2024 se instaló en un local en Florida y Tucumán, en pleno microcentro porteño, De acuerdo a lo señalado por la empresa, su intención es sumar sucursales en Rosario y en nuestra ciudad.