Bahía Blanca | Jueves, 26 de marzo

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Después de años de espera, Indio Rico ya tiene su frigorífico

El emprendimiento fue inaugurado por la Provincia, aunque todavía no se encuentra en funcionamiento. En principio, se utilizará para la faena de ovinos, aunque no se descarta sumar porcinos en el corto plazo.

Fotos: Agencia Coronel Pringles

Después de varios años de gestiones, finalmente fue inaugurado en forma oficial el frigorífico de Indio Rico, en Coronel Pringles. En principio, el lugar está pensando para trabajar con animales chicos, específicamente ovinos, aunque no se descarta que en un futuro muy lejano puedan agregarse otras especies.

Además, aún no se encuentra en funcionamiento, ya que la idea es que el lugar sea concesionado por un privado, y no que el estado municipal se encuentre a cargo.

La inauguración se llevó a cabo en el marco del 95º aniversario de la localidad, y fue encabezada por el intendente pringlense Lisandro Matzkin y el ministro de Desarrollo Agrario de la provincia de Buenos Aires, Javier Rodríguez.

El proyecto no es nuevo, y para su concreción hubo que esperar ocho años. Por el momento, se utilizará para la faena de lanares, con un doble objetivo: por un lado, aprovechar que Coronel Pringles es el segundo productor provincial de estos animales, por detrás de Patagones; por el otro, tratar de llegar con estas carnes a las góndolas, buscando incrementar su volumen comercial.

El frigorífico cuenta con una planta principal de 304 metros cuadrados, con una cámara de frío para 40 animales y un laboratorio veterinario, un edificio auxiliar de 60 metros cuadrados, corrales, una sala de necropsia, un pequeño núcleo de sanitarios y una planta de tratamiento de efluentes.

Una vez en funcionamiento, el emprendimiento daría empleo a entre seis y ocho personas y podrá faenar -en principio- unos 80 animales en forma semanal, alcanzando así los 320 en forma mensual. En breve podrían sumarse porcinos, pero para eso hay que llevar a cabo el trámite correspondiente. Para bovinos habría que esperar un poco más y también llevar a cabo una mejora en la infraestructura.

Esto marca una gran diferencia de lo proyectado en 2023 por la Provincia, cuando se esperaba que el matadero municipal de Indio Rico contara con una capacidad de faena para 120 bovinos, 180 ovinos y 180 porcinos en forma diaria.

“Por el momento va a estar preparado para pequeños animales, lanares principalmente -reconoció Matzkin-. Se puede habilitar para porcinos, aunque para bovinos hay que pensar en ampliar su capacidad”.

Al respecto, señaló que -en principio- el emprendimiento estará habilitado para operar dentro de la provincia de Buenos Aires, a pequeña escala. Para cambiar esto, reconoció, solo hay que modificar su habilitación, para lo cual solo hay que llevar a cabo un trámite burocrático.

“Para Indio Rico, aunque solo sea un frigorífico de pequeña escala, ya es algo importante. Suma mucho para una localidad de un millar de habitantes, y también permite mejorar la rentabilidad de los productores locales”, explicó.

Matzkin también indicó que todavía no comenzó a operar ya que se está trabajando en una compulsa para impulsar su puesta en marcha.

“Nuestra idea es trabajar en un consorcio público-privado ya que, para mí, este tipo de actividades las tiene que llevar adelante un privado. Ya tenemos algunos interesados y estamos analizando algunas propuestas, licitación mediante”, manifestó.

El jefe comunal señaló que la industria frigorífica ovina hoy enfrenta el desafío de colocar su producción por fuera de fechas específicas y aclaró que el emprendimiento de Indio Rico colaborará en este objetivo.

“Esta es una de las cuestiones por resolver que tiene la cadena productiva ovina: los corderos se terminan vendiendo en las fiestas de fin de año, en momentos puntuales de mayor demanda, aunque termina siendo una venta casi artesanal y destinada para eventos puntuales”, remarcó.

En cambio, continuó, el proyecto indiorricense apunta no solo a faenar ovinos sino también a incrementar el volumen comercial.

“Es un proceso proyectado a mediano y largo plazo, además de constituirse como una salida más fluida para los productores de nuestro medio, porque se acortan los eslabones de la cadena comercial”, confirmó.

En cuanto al tiempo que insumió terminar este proyecto -unos ocho años- señaló que hace cuatro aproximadamente comenzó a gestionar ante el ministerio de Desarrollo Agrario la concreción del frigorífico.

Lisandro Matzkin y Javier Rodríguez.

“Así lo pudimos terminar. Todos los procesos suelen ser largos y tediosos. Entonces, se hizo en el menor tiempo posible dentro de las posibilidades que teníamos de conseguir financiamiento”, dijo.

Por su parte, durante el acto de inauguración, el ministro Rodríguez destacó el trabajo llevado a cabo en forma mancomunada con la comuna para la puesta en funcionamiento del emprendimiento, y resaltó que con su puesta en marcha “se abren nuevos desafíos”.

“Este frigorífico no solo va a fortalecer la posibilidad de que se industrialice el sector en la localidad, sino también lo hará en cuanto a una mayor cantidad de derivados de todo este proceso”, remarcó.

El funcionario también remarcó que el emprendimiento “permitirá fortalecer los procesos de agregado de valor en origen, la generación de empleo local e impulsará al resto de la cadena productiva”.

"Nuestro objetivo es potenciar la producción local de alimentos en cada distrito porque sabemos que ello genera beneficios para los productores pero también para los consumidores, ya que les permite acceder a productos de calidad a precios más accesibles”, completó.

 

Para tener en cuenta

En 2017 se recibió el primer financiamiento para la realización del frigorífico. Lo que más retrasó el proceso fue cómo llevar a cabo el tratamiento de efluentes, proceso que fue desarrollado junto a la UTN Bahía Blanca.

En ese momento se había explicado que la UTN realizaba un asesoramiento para que el sistema que se adaptase a las necesidades del matadero, de forma que fuera “lo más sustentable posible” y también práctico a la hora de reciclar la mayor cantidad de material posible que se genere como afluente.

En esta primera etapa la faena será de pequeños animales, en este caso en la categoría ovinos.

Si bien la obra se denominó Reacondicionamiento del Matadero de Indio Rico, hubo que hacer todo prácticamente de cero: originalmente se trataba de un galpón con un techo a dos aguas y nada más.

La nueva estructura cuenta con un diseño adaptado a las necesidades sanitarias, para lo cual también se llevó a cabo la colocación de rielera, construcción del cielorraso, el diseño y armado de corrales y, como se dijo, el tratamiento de afluentes. (Agencia Coronel Pringles)