Estudiantes desarrollan un aislante térmico con restos de girasol
Alumnos de ingeniería civil de la UNS idearon la fabricación de placas a partir del uso de los tallos del cereal.
Es periodista, ingeniero civil y docente de la Universidad Nacional del Sud en materias relacionadas con el Patrimonio arquitectónico y el planeamiento urbano. Ha publicado notas en revistas Vivienda, Todo es Historia, Obras & Protagonistas y Summa +. Participa en varios micros radiales referidos a la historia de Bahía Blanca. En dos ocasiones recibió primera mención por parte de ADEPA en el rubro Cultura e Historia.
Una idea es el “Primero y más obvio de los actos del entendimiento”. Así al menos lo define la Real Academia. Pareciera una descripción demasiado simple para un acto que muchas veces logra modificar el curso de las historia. “Plantear nuevas preguntas y posibilidades, considerar los viejos problemas desde un nuevo ángulo requiere imaginación creativa y marca un avance real en la ciencia”, señaló el físico Albert Einstein.
Es el caso del trabajo realizado por un grupo de estudiantes de la carrera ingeniería civil de la Universidad Nacional del Sur (UNS), al idear la fabricación de placas con capacidad aislante y acústica, fabricadas a partir del uso de los tallos del girasol.
La iniciativa es parte de un proyecto de investigación de la materia “Durabilidad y Sustentabilidad de las Construcciones” del Departamento de Ingeniería.
“Lo llamamos Giracrete. Se trata de un material amigable con el ambiente, de fácil fabricación e inserción directa en el mercado”, resumieron los autores del trabajo, todos oriundos de la zona, Elías Flores (Pigüé), Karla Galech (Viedma), Juan Pablo Pérez (Gral. Roca), Mailén Rossini (Gonzáles Cháves), Agustín Schavinsky (Punta Alta) y Emilia Verney (Viedma), coordinado su trabajo por los docentes Romina Meneses y Juan Manuel Moro.
“Nos propusieron hacer algo innovador recurriendo a residuos de la agroindustria. La propuesta es usar restos de la cosecha del girasol para generar un producto que reemplace a los aislantes térmicos y acústicos más tradicionales, algunos de ellos de impacto negativo en el medio ambiente”, agregaron.
Hoy el desarrollo de materiales de construcción sostenibles es crucial para atender los desafíos ambientales globales, como el cambio climático y la disminución de recursos naturales. En particular los materiales aislantes juegan un papel fundamental en la eficiencia energética de los edificios, reduciendo la necesidad de calefacción y refrigeración, lo cual disminuye las emisiones de gases de efecto invernadero.
El camino
Los estudiantes investigaron el tallo de la planta de girasol, que no tiene uso alguno, lo trituraron y lo mezclaron con cal, cemento y algunos aditivos. Así dieron forma a placas adecuadas para colocar en muros, cubiertas y cielorrasos, cumpliendo una función similar a la del tergopol o la lana de vidrio.
Argentina produce anualmente 3,4 millones de toneladas de girasol, el 55% en la provincia de Buenos Aires. Los tallos, que alcanzan hasta tres metros, no tienen un uso comercial, lo que genera una gran cantidad de residuos.
“El volumen de desechos es importante, por eso creemos que es una solución viable”, concluyó Moro, quien subrayó el trabajo con campos de cosecha en Tres Arroyos y Carhué.
“Es una solución moderna, que reduce las emisiones de dióxido de carbono que produce la industria de la construcción y ahorra recursos energéticos no renovables”, destacó Moro.
Prueba de lo valioso de la propuesta es que obtuvo el primer lugar en el concurso Inventores de Occidente, realizado en México, en el rubro materiales de construcción sustentable, y fue nominada para representar a nuestro país en los Premios Innovation Project 2024.
La forma
El proceso de fabricación de “Giracrete” se inspira en el hormigón de cáñamo y en las técnicas de producción de celulosa, en las que los tallos se licúan y filtran con aglomerantes. Los estudiantes experimentaron con diferentes aditivos para mejorar su durabilidad y resistencia al fuego.
Acerca de una posible inserción en el mercado del producto, Moro menciona que el material está generando especial interés porque es un residuo que se genera en volúmenes importantes en nuestra región.
“Se han puesto en contacto con nosotros empresas que generan residuos similares para evaluar la posibilidad de su reciclado”.
“Para una empresa que desea invertir, este tipo de proyectos puede tener importantes ventajas competitivas en cuanto a eficiencia energética, bajo costo y disponibilidad de materia prima. Nuestra intención es trabajar también con residuos de otros cultivos, como el tallo y el marlo del maíz, para contar con mayor volumen de material durante todo el año”.
Una ventaja adicional es el tallo de girasol no tiene uso alguno.
“El costo de su obtención implica solamente su recolección, con la ventaja de obtener volúmenes importantes de sectores acotados”.
Una cualidad que se busca mejorar es el coeficiente de aislación del Girocrete, que está por debajo del poliuretano expandido y la lana de vidrio.
“Si bien se podría igualar con mayores espesores, nos encontramos trabajando en un proceso de mejora de las condiciones de fabricación, ensayando distintas variantes de mezclado y la utilización de aglomerantes livianos”.
Un paso a futuro que plantean los autores del trabajo es la obtención de la correspondiente patente, aunque por ahora, indican, “tienen desafíos más urgentes”.
“En este momento buscamos lograr un material con las características más competitivas posibles. Logrado este objetivo nos ocuparemos de proteger nuestro desarrollo”.