Bahía Blanca | Viernes, 06 de marzo

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Las obras sociales están atravesando su momento más crítico

"En este momento resulta muy dificultoso para las obras sociales hacer frente a los costos de los medicamentos, honorarios y/o adquisición de insumos", dijo Hugo Modarelli, secretario general de ATSA, filial Bahía Blanca.

Fotos: Emmanuel Briane-La Nueva.

 

Por Hugo Modarelli

secretario general de ATSA

 

"La disputa por el manejo de los recursos de las obras sociales que están a cargo de los gremios no es nueva, porque gobiernos de facto y hasta democráticos, a partir de 1983, siempre quisieron avanzar sobre este sector, con el argumento político de mejorar el sistema de salud. 

El objetivo trazado fue confrontar con la dirigencia sindical, sin tener en cuenta a los casi 15 millones de beneficiarios del sistema, que cuando inician una relación laboral acceden directamente a contar con coberturas de todo tipo de prestaciones médicas.

Nadie les pregunta si tienen enfermedades preexistentes, si hay una persona con discapacidad en el grupo familiar o cuántos son los hijos que integran ese grupo familiar. Todo está cubierto con el aporte del titular.

¿Cómo se financian las obras sociales sindicales? Un concepto que se repite siempre y que, por desconocimiento o mala fe, se señala que el estado deriva del tesoro, algo que no es real. Los recursos para hacer funcionar las obras sociales sindicales provienen de los aportes y contribuciones de los propios trabajadores.

Respecto del cambio reciente que facultó el actual gobierno para hacer que el trabajador pase directamente a ser parte de las prepagas, lo que cambia es el procedimiento. Actualmente las obras sociales sindicales, que tienen convenio con las prepagas –hacia allí son derivados los aportes- está vigente, habida cuenta el decreto establecido en el año 1996 (N° 1141), que el entonces presidente Carlos Menem aprobó para favorecer a las obras sociales con un número menor de afiliados.

Menem firmó el decreto para habilitar a las obras sociales para que pudieran pasar a las prepagas. Eso nunca se modificó, sigue vigente.

Actualmente existen obras sociales que no son sindicales y que también suman trabajadores a las prepagas, como por caso mutuales y ejecutivos o bancarios de otras provincias. Es una oportunidad que ofrece la seguridad social y que abarca a todo el territorio argentino.

En este momento, además, también resulta muy dificultoso para las obras sociales hacer frente a los costos de los medicamentos, honorarios o adquisición de insumos. Cabe recordar que en 1989 las obras sociales estaban desfinanciadas y que posteriormente hubo un período de 10 años de congelamiento de sueldos. Por caso, en nuestra actividad el valor ascendía a 380 pesos.

Con las obras sociales desfinanciadas, la seguridad social sin posibilidad de recaudar ante el congelamiento de sueldos vigentes, las opiniones vertidas apuntaban a una sola afirmación: “de esta no salimos”.

Sin embargo, a partir de 2004, con la paritaria establecida por el presidente Néstor Kirchner y, anteriormente con los primeros tres sueldos remunerativos que otorgó Eduardo Duhalde, el panorama cambió. Hubo un repunte paulatino y un equilibrio para todos los trabajadores y las obras sociales.

De ahí el optimismo reinante de mi parte que las obras sociales, más allá de los avatares reinantes, continuarán brindando asistencia a sus afiliados".

 

 

Los medicamentos de alto costo


"Actualmente un medicamento de alto costo prácticamente triplicó su valor actual. Nuestra obra social (OPSA) cuenta con 33 afiliados de Bahía Blanca que reciben asistencia con medicamento de alto costo, lo que se traduce en una suma mensual de 110 millones de pesos.

"Por ejemplo, hay dos casos de afiliados que perciben un medicamento cuyo costo asciende a 40 millones de pesos. Uno de ellos pertenece a nuestra obra social y el otro está radicado en La Plata", señaló Modarelli.