La plazoleta de los Lápices: un monumento desde el Guernica y la campiña toscana
El monumento evoca una penosa página de la historia argentina
Es periodista, ingeniero civil y docente de la Universidad Nacional del Sud en materias relacionadas con el Patrimonio arquitectónico y el planeamiento urbano. Ha publicado notas en revistas Vivienda, Todo es Historia, Obras & Protagonistas y Summa +. Participa en varios micros radiales referidos a la historia de Bahía Blanca. En dos ocasiones recibió primera mención por parte de ADEPA en el rubro Cultura e Historia.
En septiembre de 1995 la municipalidad inauguró, en el paseo de calle Cuyo, la Plazoleta de los Lápices, un tributo a los seis estudiantes secundarios secuestrados, torturados y desaparecidos en septiembre de 1976, en la conocida como “Noche de los Lápices”. Una de las víctimas fue María Clara Ciocchini, bahiense de 18 años que es la que da nombre al lugar.
En memoria de ese hecho se diseñó este monumento formado por seis tabiques de hormigón de siete metros de alto, ordenados en un círculo de 17 metros de diámetro y con una forma cóncava en su parte superior. El arquitecto Horacio Miglierina, autor de la obra, menciona que ese remate se puede relacionar con la huella de sacar punta a un lápiz pero también con la expresión de una boca en dolor, inspirada particularmente en el Guernica de Pablo Picasso. “En ese cuadro hay una persona con un chico en el regazo, llorando. Me parecía que la obra tenía que dejar algo referente a ese llanto”, señala.
El Guernica de Pablo Picassso, detalle
Satélites y torres italianas
Pero el diseño también se inspiró en un conjunto similar de elementos ubicados en la ciudad Satélite de México. Son cinco torres, diseñadas por Mathias Goeritz y Luis Barragán, pintadas en blanco, amarillo, azul y rojo.
Torres Satélites, Méjico
Para esa obra, a su vez, sus autores se inspiraron en el perfil de la ciudad de en San Gimignano, una villa de la campiña toscana que se destaca por las 13 torres que identifican a distintos edificios.
Gimignano, en Italia
En el monumento local, la utilización de distintos colores buscó remarcar lo personal de cada uno de los chicos desaparecidos así como sus diferencias.
Las placas se ubican de tal forma que al rodearlas nunca se tapan entre sí. “Son seis figuras que se acarician, se abrazan, pero nunca se ocultan. Esos estudiantes que no se conocían ahora están ahí, abroquelados”, detalla Miglierina.
Ayer y Hoy
En el conjunto original las placas fueron pintadas de naranja, amarillo, azul, rosa, verde y turquesa claro, cada una con el nombre de un estudiante. En 2007 se modificaron esos colores y se borraron los nombres. También en la inauguración se colocó un cartel –que ya no está--con una frase de Julius Fucik: “Hemos vivido para la alegría, por la alegría hemos luchado y por ella morimos. Que la tristeza no sea nunca jamás nuestro nombre”.
El primer cartel que identificó a la plazoleta, con el nombre de María Clara Ciocchini, la chica bahiense secuestrada y aún desaparecida.