Bahía Blanca | Sabado, 25 de junio

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Autos incendiados: ¿por qué puede prenderse fuego un vehículo estando apagado?

El motor, el caño de escape y los cables son los principales puntos donde se puede originar un siniestro.

Fotos: Archivo La Nueva.

   La noticia golpeó fuerte en la fría mañana bahiense: un incendio originado en un auto guardado en un garage terminó ocasionando que el fuego tomase gran parte de una vivienda y dejara prácticamente a una familia en la calle.

   Más allá de las pérdidas materiales ocasionadas y del dolor de esta gente, varias preguntas quedaron flotando en el aire: ¿qué ocurrió? ¿cómo puede prenderse fuego un auto estacionado? ¿qué hay que hacer para evitarlo?

   En nuestra ciudad, los especialistas en electricidad del automotor coinciden en algo: que un auto se incendie estando estacionado y apagado no es extraño y, según a quién se consulte, es mucho más común de lo que parece. De hecho, algunos aseguran haber atendido, arreglado o conocido casos de vehículos que sufrieron algún percance de este tipo.

   Normalmente, las causas están vinculadas a las altas temperaturas que se dan en la zona del motor y del caño de escape, combinadas con algún fluido o combustible del motor que puede caer sobre ellos. También, y aunque parezca casi imposible, hay casos de bolsas de nylon que han quedado enganchadas al escape y terminaron generando un siniestro.

   “Los autos son bajos, y estos elementos, o los pastos altos, terminan causando este tipo de problemas”, señala Ricardo Berrios, de Electromecánica David.

   El calor también genera otros inconvenientes. Con el paso de los años, las temperaturas van secando la cobertura plástica de los cables, haciendo que se rompan o se terminen cayendo. Sin esta protección, la posibilidad de que ocurran cortocircuitos y chispas por contacto entre los cables y alguna parte metálica del motor o del vehículo se multiplica; además, muchas veces quedan cables sueltos.

   Esto, señala, se da en autos que tienen ya un cierto rodaje, normalmente a partir de los 200 mil kilómetros. También existe el riesgo de que el dueño lleve a cabo instalaciones eléctricas sin consultar especialistas, como poner un estéreo, una alarma o faros auxiliares.

   “Es fundamental controlar la pérdida de fluidos, que pueden caer sobre lugares calientes del motor como el escape o los múltiples, lo que puede generar pequeño incendio. Asimismo hay que tener en cuenta que al hacer determinadas instalaciones, también hay que poner a cabo elementos de seguridad, como fusibles de salto”, dice.

   En ese sentido, señaló que en un caso de un siniestro con origen eléctrico, la práctica recomendada -más allá del uso del matafuegos- es tratar de desconectar cuanto antes uno de los bornes de la batería.

   “Cuando se ve humo en el auto, debido a un principio de incendio, hay que tratar de no desesperarse e intentar desconectar el terminal, por que el cable se va a ir quemando hasta llegar a la fuente de alimentación”, explica.

   Por su parte, Emir Pizarro, de Electricidad del Automotor Pizarro, asegura que muchas veces los altos costos que supone hacer determinadas reparaciones, provoca que “haya que inventar arreglos raros y terminan ocurriendo estas cosas”.

   “No es normal que un auto se prenda fuego solo. Generalmente se da porque el dueño o el usuario no tiene los medios para solucionar los problemas, y el reparador de turno hace cosas no acordes”, aclara. 

   A esto se suman otras cuestiones, como que incluso algunas personas prefieran hacer los arreglos por sí mismos.

   “Hoy YouTube hace que la gente se largue a hacer cosas: miran un video y te dicen cómo tenés que hacer las cosas”, explica a “La Nueva.”.

   En ese sentido, reconoce que el riesgo de que ocurran estos accidentes se da mucho más en vehículos modificados y/o tuneados, donde normalmente “el 95% de las intervenciones tienen que ver con lo estético”.