Bahía Blanca | Domingo, 29 de mayo

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Los primeros días de felicidad, en una "Colonia" que se colmó de chicos

El predio de la Asociación de Empleados de Comercio empezó a cobrar vida el pasado lunes y habrá actividad durante todo el verano.

   El verano arrancó con todo para la "Colonia de Verano" de la Asociación Empleados de Comercio. El predio se vistió de fiesta con la presencia de más de 400 chicos que disfrutaron a pleno las primeras jornadas de enero.

   Las altas temperaturas hicieron que fuera propicio el uso de las hermosas piletas con las que cuenta el predio en Aldea Romana, donde hubo actividad al aire libre y la mayoría de los juegos tuvieron lugar en el agua.

   Sin dudas, el atractivo de los toboganes acaparó la atención, especialmente entre los más chiquitos, que se divirtieron y repitieron la travesía en varias oportunidades.
Todo comenzó muy temprano -como ocurre cada día- en la sede del la AEC, donde se juntan los chicos y aguardan el arribo de los colectivos para ser trasladados hasta el complejo "Ezequiel Crisol".

   También están los que concurren por sus propios medios acompañados por sus padres, quienes los llevan y los retiran.

   Entre las medidas de control y seguridad se exigió el barbijo en cada chico, se tomó la temperatura y se cumplieron los protocolos establecidos.

   El plantel de profesores -un total de 23- estuvieron bajo las órdenes de Walter Mele, el coordinador que ya lleva varias temporadas al frente de la Colonia.

   Los grupos se dividieron por edades, a la vez que también se distribuyeron distintas tareas para evitar que todos juntos ocupen los mismos espacios.

   La función de los tres guardavidas a cargo de las piletas también resulta clave para mantener el orden y hacer que los chicos puedan desempeñarse con soltura sin correr riesgos.



El momento más esperado del año

   No hay fórmulas ni reglas al momento de estar en contacto con el agua. Los chicos se lanzan realizando piruetas y demostrando que la mejor manera de divertirse es compartiendo tiempo con sus compañeritos.

   En los toboganes lindantes a la pileta se pudo observar el mayor flujo de niños. El deleite de arrojarse desde lo más alto para caer a toda velocidad no tiene precio. Las sonrisas dominan la escena y los comentarios se multiplican. Todos quieren ser partícipes para luego contar la experiencia vivida.