Bahía Blanca | Domingo, 14 de agosto

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DESCOSIDOS: el taller de corte y costura para jóvenes que buscan oportunidades necesita ayuda

La ONG Casa de Betania capacita a jóvenes de entre 16 y 25 años para que puedan proyectarse y tener salida laboral. Aprenden a confeccionar distintas prendas textiles con la intención de comercializar su producción. La entidad necesita más socios y aliados para no parar. El aporte mensual es de $200. 

"Descoser no significa que seas malo cosiendo sino que tienes otra oportunidad para hacerlo mejor", una frase inspiradora para los chicos.

   

   Anahí González Pau 
   agonzalez@lanueva.com 

   El taller de corte y costura para jóvenes con vulnerabilidad económica y social, impulsado por la Asociación civil “Casa de Betania en Bahía Blanca”, está en marcha desde hace dos meses –en Roca 29- y, al igual que los demás proyectos de la institución, necesita una mano de la comunidad. 

    El taller, está capacitando a jóvenes que participan en el Centro de Día y que necesitan una salida laboral urgente.   

   Progresivamente se van sumando jóvenes en una propuesta que entusiasma y les ofrece la posibilidad de capacitarse, producir y vender sus productos. Por los protocolos de cuidado y distanciamiento comenzó con cuatro jóvenes y a medida que la situación lo va permitiendo se van incorporando más. Se espera que puedan trabajar simultáneamente 10 jóvenes.  

    La autonomía económica les permite pensar otros horizontes posibles para no reproducir las desigualdades sociales de un contexto que tantas veces los ha empujado hacia la desesperanza. 

    Con la respuesta de la sociedad bahiense, se sostiene una política solidaria que apunta a brindar oportunidades y mejorar las vidas de jóvenes y adolescentes en situaciones vulnerables. Les permite de-construir la violencia para soñar y habitar otras realidades posibles. 

    Hoy es un “Taller de Costura” que funciona en la sede: Roca 29. Surgió como propuesta de la Comisión Directiva de Casa de Betania luego de varios análisis acerca de la mejor manera de ofrecer oportunidades concretas en un contexto tan difícil como el que viven nuestros jóvenes hoy.

   Federico García, integrante de la comisión directiva de la ONG y del equipo de profesionales de orientación, destacó que los chicos no tienen los tiempos necesarios como para encarar un curso de tres meses y recién después empezar a generar ingresos.  

   “A través de los talleres de capacitación laboral, como este Taller de Costura, tratamos de generar una propuesta formativa distinta. Por supuesto, los incentivamos a finalizar sus estudios, pero hay un camino largo para hacer y en el medio hay una urgencia”, aseveró. 

   El Taller de Costura tiene un formato diferente, de formación muy personalizada, para que cada joven pueda poner en práctica lo aprendido de la forma más rápida posible, y desde allí proyectar su propio emprendimiento.

   De hecho, al poco tiempo de iniciar el taller, sus integrantes aprendieron a cortar y armar jogging, buzos y pijamas, en principio para dar abrigo a sus propios familiares pero con el objetivo a corto plazo de tener una forma concreta para insertarse en el mundo del trabajo. Confeccionan barbijos, bolsas, monederos y mucho más. También hacer arreglos, cambio de cierres, dobladillos, etc. Todo es bienvenido en esta manera de construir presente y futuro.

   “DESCOSIDOS” es una actividad puntual dentro de la propuesta socio-educativa integral que Casa de Betania les ofrece a los jóvenes. Por ello, en la organización del taller, dos instructores acompañan a los chicos y van pensando con ellos sus proyectos puntuales. 

   El “Taller Descosidos” se complementa con la “Tienda Solidaria de Casa de Betania” que está en el mismo espacio, aunque ingresando por Roca 31. En la tienda, a modo de feria, se venden usados a un precio muy económico: ropa, libros, carteras, zapatos, bijouterie, accesorios para el hogar, etc.

   “Hay quienes se acercan a hacer donaciones y hay personas que buscan obtener productos más económicos, con lo cual, la sociedad entera se beneficia. Además, la reutilización y recirculación de las prendas tiene también un aspecto ecológico”, dijo Federico García. 

    En Casa de Betania se trabaja en el aspecto vincular con los jóvenes que más lo necesitan. Se brindan espacios de encuentro con pares, apoyo escolar, acompañamiento en emprendimientos y un taller de contenidos audiovisuales que no sólo les permite expresarse, sino que también pueden pensar la comunicación de sus propios emprendimientos. También hay espacios con actividades recreativas y deportivas en Villa Muñiz. 

   “Hay otras propuestas que no tienen horario, pero surgen de la necesidad de cada uno, por ejemplo, acompañar en la cuestión habitacional, que es uno de los grandes temas con los que llegan. Esta es la mirada que soporta la presencia en el taller”, dijo García. 

   Casa de Betania tiene también su propia marca en un Proyecto Textil a través del cual produce, entre otras cosas, pintorcitos para jardines de infantes, remeras, short, pantalones, camperas de jogging y otras prendas escolares de muy buena calidad y a precios económicos. 

    La idea es sumar a esta tienda los productos de los chicos del taller Descosidos, para que cada uno vaya armando su emprendimiento y pueda tener su propia marca. 

    La tienda es entonces un primer lugar posible de venta para coordinar entregas a sus primeros clientes en un lugar físico. Por otro lado, se los acompañará en la autonomía de generar sus propias propuestas en redes sociales. 

   “El taller propone capacitación, producción y venta. Es un paso de inserción laboral concreto”, señaló García. 

   Cómo Ayudar. La Asociación necesita sumar socios y colaboradores regulares. Quienes deseen participar de este desafío pueden conocer la propuesta de Casa de Betania y sumar su aporte en http://www.casadebetania.org 

   En este momento, Casa de Betania busca generar alianzas con la comunidad para que acompañe las iniciativas desde el amor y el respeto. 

   “Que sea ese compromiso el que nos permita sostener los proyectos que tenemos y crear nuevos. Que la comunidad se interese en acompañar a los jóvenes de formas concretas”, destacó. 

   Por eso, la campaña no tiene como fin solo generar más socios sino alianzas de acompañamiento a los proyectos de los jóvenes. 

   “Hacerse socio es solo una de las formas de alianza concreta para que los jóvenes tengan oportunidades de desarrollarse y crecer pero hay alianzas de otro estilo”, dijo.

   “No hablo de "padrinazgos" porque  exponer a los jóvenes sino de gente que da una mano de distintas maneras: hay voluntarios en el taller y en la tienda y también hay comercios o empresas que ofrecen beneficios a los socios para que más socios se sumen”. 

   También hay personas que aportan saberes concretos y empresas e instituciones que su suman comprando productos textiles como remeras para aniversarios o de egresados.

    “La búsqueda va por ahí, por sumar aliados que nos permitan seguir acompañando a los jóvenes en sus vidas concretas”, destacó. 
   El sistema de donaciones esta automatizado, como una forma de garantizar la transparencia institucional y se lleva un registro mensual.  
 

El Taller: un logro de la solidaridad comunitaria. 

   El taller cuenta con 5 máquinas de coser. Dos máquinas familiares (recta y remalladora) y tres máquinas industriales (recta, remalladora, y collareta). Todas fueron donadas, en forma personal o mediante una campaña de financiamiento colectivo que en una semana posibilitó la compra de la más cara.

   También, sea acercó un persona, que con el objetivo de ofrecer oportunidades a los chicos que están “en situación de calle”, además de comprar una de las máquinas industriales, dona mensualmente el dinero para pagar los honorarios de las personas que están a cargo del taller.

    Se completa con una mesa y máquinas de corte, equipo de sublimación, máquina para colocar broches que Luis Monje pone a disposición de esta propuesta, al instalar su propio taller textil en la sede de Casa de Betania, además de su larga experiencia en el rubro.  

   Hoy ya se confeccionan pintorcitos para egresados, remeras, camperas, gorras y camisetas para clubes de barrio, lo cuales quizá no puedan comprar las que se venden en un comercio.  

   En la confección de barbijos se destacan los barbijos inclusivos, que permiten la lectura de labios y la comunicación e inclusión de personas sordas e hipoacúsicas. Además, se confeccionan obsequios varios, regalos empresariales y kits para bebés recién nacidos, a pedido. 

    Las necesidades de los y las jóvenes van movilizando la creatividad y van haciendo surgir nuevas propuestas para pensar una sociedad diferente en la que todos tenemos lugar y somos corresponsables de ello. 

   Casa de Betania se constituyó en 2015 como Asociación sin fines de lucro y está integrada por una Comisión Directiva y un equipo de profesionales: dos psicólogas, un profesor de Educación Física, un trabajador social, un psicopedagogo y un psicólogo supervisor. También hay talleristas y voluntarios. 

   Mará Rosa González, impulsora de la entidad, explicó que muchos chicos están condicionados porque la pobreza estructural de tantos años no les permite “salir” de esa situación, pero desean encontrar la oportunidad de construir su proyecto de vida basado en los derechos fundamentales de cada persona.  

   “Para ello, en Casa de Betania se les ofrece un ambiente amable, con oportunidades que les permite, no solo soñar que otra forma de vida es posible, sino acciones concretas para realizarlo”, señaló. 

 

   Si querés sumarte los datos de contacto son: 

   http://www.casadebetania.org 
   Mail: casadebetania.bahia@gmail.com 
   Facebook: Casa de Betania en Bahía Blanca 
   Instagram: casadebetania.bahia 
   WhatsApp: 291 5390641