Bahía Blanca | Domingo, 14 de agosto

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El paseo costero: un lugar único y una nueva oportunidad para concretarlo

El proyecto presentado hace una década planteaba la realización de un frente costero de 3 mil metros, con un bulevar de doble nivel de costanera y un mirador con un malecón de borde. 

Fotos: Emmanuel Briane-La Nueva.
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Por Mario Minervino / mminervino@lanueva.com
Audionota: Romina Farías (LU2)

   Diez años se cumplen desde que, con recursos de la provincia, se realizaron los trabajos iniciales –la primera de las cuatro etapas entonces planificadas-- del denominado Frente Costero-Paseo del Humedal, una propuesta completamente enriquecedora para la ciudad, ubicado donde funcionara por décadas el basurero municipal y uno de los pocos puntos donde se puede generar un encuentro entre los bahienses y el mar.

   Al sitio se llega por calle Belisario Roldán y se ubica a pocos metros del balneario Maldonado, sobre la costa.

   Concretada aquella primera etapa, que incluyó un malecón con gaviones, una playa de estacionamiento de hormigón armado y la limpieza del lugar, luego todo quedó en el olvido. 

   Ahora, la municipalidad buscará darle continuidad a la obra y que sea parte de la agenda del año próximo en materia de obras públicas.

   “Está en los planes municipales activarla al menos por dos vías: gestionando recursos de Provincia y Nación, además del aporte que podamos hacer desde la comuna, y ver si podemos trabajar en conjunto con el Consorcio de Gestión del Puerto, en el marco del plan Ciudad-Puerto que ya está en marcha”, señaló a este medio el intendente  Héctor Gay.

   La intención es que, una vez terminada la pavimentación de la avenida Dasso, en Ingeniero White, concentrar la mirada en este paseo marítimo, analizando el proyecto, estableciendo un plan de tareas en etapas y terminar de dar forma al lugar. 

   “El año próximo pretendemos trabajar en eso, esa es nuestra intención”, agregó el jefe comunal.

   Una mirada similar sobre la situación tiene el titular del Consorcio, Federico Susbielles, quien señaló que “todo lo que tenga que ver con mejorar la línea costera es muy importante recuperar y poner en valor”, mencionado que intervenir en el parque Almirante Brown sería “una buena decisión” para terminar de conformar un parque de acceso náutico, tanto para actividades de ese tipo como para esparcimiento de la comunidad”.

   “Desde el Consorcio estamos realizando muchas obras en ese sentido, como la banquina de pescadores ya adjudicada, la recuperación del muelle de elevadores que se licitará este año, un centro de interpretación en Puerto Galván y otro de avistaje en el club Náutico de General Cerri”, detalló.

   Por último confirmó que este año un grupo de arquitectos estuvo analizando y trabajando en un proyecto para avanzar con el paseo costero de Belisario Roldán y que espera que desde el área de planeamiento del municipio también se aporten ideas para poder dar forma a la obra final.

El lugar

   Yendo por el camino de Circunvalación se debe tomar la calle Belisario Roldán, camino al mar. El ingreso da la impresión, a pocos metros de recorrerlo, que se está más cerca de visitar un basural que un paseo marítimo. 

   A ambos costados de la calle de tierra se advierte la presencia de pequeños basurales a cielo abierto, montañas de bolsas, trapos, ramas, gomas, centenares de botellas de plástico, personas con carros levantando todo lo que pueda tener algún valor. 

   Sin embargo, a medida que uno se acerca al lugar elegido para el paseo del Humedal la situación cambia de manera favorable. Por un lado, por el buen estado del sector intervenido, donde el hormigón da cuenta de su durabilidad e incluso a pesar de estar la marea baja, con la ausencia del agua reemplazada por el barro del fondo y decenas de cubiertas de auto semienterradas.

   Un grupo de pescadores da un toque de color al sitio. La potencialidad del lugar es simple de advertir. El mar a la vista, el sol que va camino a ponerse en el horizonte marítimo. Tres mesas de cemento permiten un apoyo mínimo a los concurrentes y una línea de columnas de hormigón delatan una línea aérea ya inexistente.

   Al mirar hacia la ciudad el paisaje es impactante. El perfil de Bahía Blanca con su línea de horizonte, por un lado, y a la derecha la otra ciudad, la industrial-portuaria y petroquímica. No existe otro sitio que permita esta diversidad de visuales y las sensaciones que ofrece este paseo a medio hacer.

   El proyecto presentado hace una década planteaba la realización de un frente costero de 3 mil metros, con un bulevar de doble nivel de costanera (para marea alta y para marea baja) y un mirador con un malecón de borde.

   La idea de volver a analizar la materialización del paseo no significa que se considere aquella propuesta, pero se pueden evaluar nuevas alternativas, más viables o acordes a los recursos disponibles.

   Pero sin dudas el sitio puede convertirse, con una obra no demasiado onerosa, en un lugar de encuentro y esparcimiento único. En una época donde está demostrado la trascendencia que este tipo de propuestas genera en la sociedad y que además se condice con la nueva normalidad impuesta por la pandemia, de jerarquizar lugares abiertos, amplios y accesibles.

Una historia de siete décadas

   En 1944, el ingeniero Juan Regnasco presentó un proyecto inspirado en la denominada Rambla de Arrieta, por ser idea del ex intendente Agustín de Arrieta, dada a conocer a mediados de la década del 30. La misma se ubicaba en Ingeniero White, a un costado de la usina General San Martín (El castillo).

   Resulta interesante el espíritu de aquella propuesta, que bien puede asociarse con este Paseo del humedal. Regnasco planteaba la necesidad de asumir a Bahía Blanca como “una ciudad marítima” y al mar como “elemento formativo de su esencia y carácter”.

   Su proyecto era disponer de un área recreativa y una avenida costanera, aprovechable todo el año, con bares, cafés y restaurantes, “abrigados y con vistas al mar” y aseguraba que el contacto con el mar “nos hará más buenos, al converger hacia ella la verdad y el bien”.