Bahía Blanca | Domingo, 22 de mayo

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Escenario político: el principal desafío que tendrá Juntos en el Concejo

El oficialismo contará con amplia mayoría a partir de la nueva composición, pero deberá cuidar los equilibrios internos. Eso tal vez explique la movida de ubicar a Fabiola Buosi en la presidencia del cuerpo y a Adrián Jouglard como titular del bloque.

Fabiola Buosi y Adrián Jouglard. (Foto: Emmanuel Briane - La Nueva)

Maximiliano Allica / mallica@lanueva.com

   Si bien la versión venía tomando forma en los últimos días, sorprendió la decisión del oficialismo de encumbrar como presidenta del Concejo Deliberante a Fabiola Buosi y proponer a Adrián Jouglard, cabeza de lista en las últimas elecciones, como titular del bloque.

   Una vez encaminado el triunfo electoral luego de las PASO, el propio Jouglard había dado a entender que él presidiría el cuerpo tras la renovación del Concejo, que tendrá a Juntos con una mayoría de 14 ediles sobre un total de 24 bancas. Finalmente le asignaron otro rol.

   Pese a que el camino hacia 2023 es largo e incierto, el saliente secretario municipal de Gobierno es uno de los dirigentes perfilados para la sucesión de Héctor Gay y no faltan quienes leen esta decisión como una disminución de sus posibilidades. A su vez, algunos rumores indicaban que Buosi también tiene la bendición de la cúpula del Pro para anotarse en esa carrera y, este enroque, parece apuntalar esa idea.

   No obstante, existen otras lecturas. El oficialismo contará con quórum y mayoría propios en el próximo período legislativo, pero el bloque tendrá sus particularidades. Serán 7 miembros del Pro (Jouglard, Buosi, Soledad Martínez, Fernando Ascuaga, María Laura Biondini, Silvina Rubio y Rubén Gómez), 4 radicales (Silvina Cabirón, Pablo Daguerre, Gisela Caputo y Antonio Mollo) y 3 de la Coalición Cívica (Carlos Antunes, Andrea Pace y Gonzalo Vélez).

   Como escenario inmediato es improbable, pero las construcciones políticas de cara a 2023 pueden generar rispideces y repercutir en el Concejo, con los distintos "sub bloques" buscando adquirir protagonismo. Basta con mirar la división de la UCR en el interbloque de JxC en la Cámara de Diputados de la Nación para entender que nunca se sabe cómo se terminan de acomodar las fichas en el tablero.

   Si en el futuro mediato la UCR o la Coalición Cívica, por alguna razón de posicionamientos internos, chocan con el Pro, están en condiciones de quitarle el quórum y la mayoría en Sarmiento 12, o bien de trabar la labor en las comisiones. Existen antecedentes de desaires radicales, como fue el caso de Gabriela Schieda, que entró al recinto por Cambiemos pero a menos de un año de mandato se escindió para formar un bloque unipersonal, más allá de que en sus últimos días como edil retomó la senda coalicionista.

   Expresado de otra manera: con 14 concejales sobre 24, el principal desafío del oficialismo no será la relación con la debilitada oposición sino mantener en cauce los intereses cruzados de las fuerzas que lo componen. En Alsina 65 entienden que los dos años de Jouglard como secretario de Gobierno, atravesados por la pandemia, le dan una espalda en el manejo de situaciones delicadas que sus colegas no tienen.

   En este esquema, la función de articulación entre todos los bloques la cumplirá Buosi, quien ya ganó experiencia administrativa como presidenta del Consejo Escolar, y "Chopper" deberá moderar los equilibrios al interior de la coalición.

   Por números, parece fácil el tránsito del oficialismo por el Concejo en los próximos dos años. Por política, no necesariamente será así.


Emilio Monzó y Lorenzo Natali

   Uno de los principales saldos de las últimas elecciones fue la percepción, dentro de las dos grandes coaliciones, que para mejorar sus chances en 2023 les resultará imprescindible ampliar su oferta política-electoral con más voces, más figuras nuevas y, sobre todo, más visibilidad para cada una de sus vertientes.

   Hoy domina la idea de que Juntos ganó la elección en la decisiva provincia de Buenos Aires, entre otras razones, porque le abrió el juego a un dirigente como el radical Facundo Manes, una cara fresca que venía de afuera del sistema político, aunque también porque supo sostener a peronistas que acompañaron al macrismo pero no terminaron del todo bien esa experiencia, como Emilio Monzó, y además sumaron a referentes de espacios más corridos hacia el centro progresista como Margarita Stolbizer o, en el caso de CABA, hacia la derecha liberal, como Ricardo López Murphy.

   El nuevo cánon reza que las elecciones se ganan con la mayor amplitud posible para captar distintos nichos de electores. E, idealmente, las candidaturas se deben definir en primarias.

   En el Frente de Todos creen que la principal razón de la derrota fue el costo de administrar la pandemia, pero también entienden que les faltó mostrar en su propuesta electoral más colores de la gama que cohabita en esa alianza. La autocrítica es no haber tenido este año unas PASO competitivas que reflejen esa pluralidad. Ahora proyectan que en 2023 no deben cometer el mismo error sino que tendrán que mostrarse más abiertos y, por ejemplo, que exista una gran primaria donde estén representadas las corrientes kirchneristas, la massista, el peronismo de los gobernadores y, si cabe, alguna más.

   Este juego de proyecciones tiene algunos efectos inmediatos. Genera que los distintos sectores que conforman ambas coaliciones busquen ya mismo fortalecer su identidad, que se note que tienen vida propia para ir posicionándose en sus ambiciones de poder. El mencionado caso de la UCR en el Congreso es un ejemplo.

   Otro gesto claro es la decisión de Monzó y Stolbizer de armar un bloque propio en Diputados, dentro del interbloque de Juntos por el Cambio. Esa jugada de un viejo zorro como Monzó, cuyo deseo es competir por la Gobernación en 2023, incluso derivó en una versión, hasta ahora no confirmada pero con cierto asidero, de que el peronismo que forma parte de JxC amenazó con armar bancadas propias en la Legislatura bonaerense. Es decir, minibloques con dinámica autónoma, más allá de que finalmente confluyan en posiciones conjuntas con amarillos, radicales y lilitos. Como en el parlamento bonaerense no existe la figura del interbloque, esa decisión implicaría ubicarse técnicamente por fuera de Juntos.

   ¿Quiénes integrarían ese espacio? Siete legisladores de diferentes secciones, entre ellos, Lorenzo Natali, quien llegó a la política de la mano de Monzó. En este momento el exconductor de radio y TV se encuentra tironeado por su lealtad al hombre que lo colocó en el primer plano de la política regional y, del otro lado, por los pedidos de la UCR para que se mantenga dentro de ese espacio, tras haber encabezado la lista radical en la Sexta Sección.

   Cuentan en su entorno que Lorenzo está implorando para que esta versión del nuevo bloque no se confirme. Si entró en la lista de Juntos, interpretan, lo lógico sería reportar a la bancada de Juntos. A tan solo 24 horas de la asunción de los nuevos diputados bonaerenses, todavía no hay definiciones.

   Al margen de que la "separación" ocurra o no, el histórico locutor deberá acostumbrarse a estas intrigas. Si no, se cumplirá lo que algunos especialistas en rosca profetizaban al confirmarse su candidatura en julio, es decir, que un espíritu noble como Lorenzo puede llegar a sufrir demasiado la política.

   ¿Y qué pasará con la dirigente del GEN y también diputada electa Natalia Dziakowski? ¿Así como Stolbizer se unió a Monzó en el Congreso ella también se agregaría a este nuevo bloque? Aquí los margaritos responden de manera contundente: no. Dziakowski ya ratificó su pertenencia a Juntos, incluso se lo manifestó al intendente Héctor Gay en una reciente reunión.

   Mañana se verán todos las caras en La Plata. Se supone que para ese momento quedará en claro si este cabildeo es una movida real o un amague. Esto recién empieza.


Cumbre del massismo, con presencia regional.

   En el Frente de Todos también avanzan los movimientos de consolidación de identidades. Sergio Massa reunió el sábado a la tropa del Frente Renovador en San Fernando, donde pidió a su dirigencia que se oponga al pedido de muchos intendentes bonaerenses, en especial del Conurbano, de eliminar los límites para las reelecciones.

   Massa fue el arquitecto, junto con María Eugenia Vidal, de la norma que impide más de dos mandatos consecutivos en la Provincia. Parece que esta vez el tigrense sí piensa en ser coherente con definiciones pasadas. Quizás por convicción, aunque también por conveniencia. La prohibición de reelección deja fuera de juego a su enemigo íntimo en Tigre, el actual intendente Julio Zamora. En los pasillos dicen que en 2023 el presidente de la Cámara de Diputados la quiere a su mujer Malena Galmarini disputando esa jefatura comunal y necesita el camino lo más despejado posible.

   En ese encuentro de los renovadores hubo dos figuras regionales, el intendente de Villarino, Carlos Bevilacqua, y su hija Fernanda, diputada provincial reelecta por el Frente de Todos. Si bien el villarinense lidera un partido vecinalista, vuelve a quedar claro que si tiene que referenciarse hacia arriba se muestra con Massa.

   Ambos Bevilacqua, dicho sea de paso, tienen muy buena relación con el vecinalismo bahiense de Todos por Bahía. De hecho, desde Integración Ciudadana aseguraban en la campaña que el único "vecinalismo real" en Bahía Blanca era el de ellos, apuntando justamente a esa línea conductora de sus antagonistas con el massismo. Probablemente las cosas no sean tan lineales, pero la presunción es entendible.

   Hablando de vecinalistas, el excandidato a intendente Leonardo Valente anunció que se desvincula de Todos por Bahía, pero pretende seguir participando en política. Su referente es el exministro de Energía de Cambiemos, Javier Iguacel, ahora jefe municipal del partido bonaerense de Capitán Sarmiento.

   Iguacel es un hombre muy afín a Mauricio Macri y Patricia Bullrich, el ala dura del Pro. Si Valente progresa en su camino, tal vez la vertiente de los halcones gane una figura en Bahía para competirle al eje Gay-Moirano-Nardelli, de inclinación larretista.

   Este año lo intentó sin éxito el puntaltense Gustavo Bellozas. El tiempo dirá.


¿Se reconfigurará el Frente de Todos?

   A propósito de identidades, vale un repaso de la conformación de los otros bloques en el nuevo Concejo Deliberante. De menor a mayor, el primero es Avanza Libertad. Sus 2 integrantes, Martín Barrionuevo y Valeria Rodríguez, compitieron en primarias y demostraron que su pertenencia al espacio se construye por caminos paralelos.

   A partir de las próximas semanas se sabrá si pueden funcionar como tándem y, más aún, si sus perfiles conservan el ADN espertiano o se muestran más proclives a acercarse al bloque mayoritario de Juntos. Su situación de franca minoría no les deja mucho margen para incidir en los debates y votaciones, pero cada uno puede construir un perfil dirigencial para los próximos años. No es una oportunidad desdeñable para una fuerza nueva.

   Y el Frente de Todos quedará con 8 miembros. La susbiellista Gisela Ghigliani, el camporista Mariano Arzuaga, los gremialistas Analía López y Carlos Moreno Salas, la larraburista Lucía Martínez Zara y dos ediles del riñón feliuísta que podrían ser tres. A Romina Pires y Pablo Rosenfelt se agregaría Paola Ariente, ya que le tocaría una banca por el pedido de licencia de Luis Calderaro para ocupar un cargo nacional.

   Una posibilidad es que en la construcción de identidades se terminen diferenciando entre quienes se alinean con el kirchnerismo y aquellos que pretenden abrevar en un peronismo más corrido a la centroderecha, para satisfacer el paladar del bahiense promedio. Es más, ya hay varios dirigentes justicialistas (por ejemplo, un otrora encumbrado concejal) interesados en posicionarse como la "derecha" del Frente de Todos en Bahía, lo cual puede incluir un afianzamiento de los vínculos con la Iglesia. A prestar atención.

   El golpe electoral todavía duele y siguen las discusiones sobre cómo recuperar la adhesión del electorado local, tal como ocurrió en 2003, 2007 y 2011. Por suerte para los más shockeados en el FdT ya llega el verano y la montaña rusa, se supone, desacelera.