Entre datos y percepciones

Asaltos: sensación de peligro latente, pero con números en descenso

5/7/2020 | 06:30 |

En lo que va del año -especialmente durante la cuarentena- creció la conflictividad social aunque no así los robos con armas y las entraderas, uno de los delitos que más preocupación genera entre los vecinos.

 

Audionota: Juan Ignacio Zelaya (LU2)

   La pandemia trajo aislamiento, encierro, angustia, incertidumbre y una disminución, casi natural, del límite de la tolerancia que derivó, desde el punto de vista delictivo, en una mayor conflictividad social.

   Los números marcan un crecimiento de casos de peleas familiares y vecinales, amenazas y lesiones. Y ni hablar de la violencia de género.

   En contrapartida, se advierte en Bahía Blanca una desaceleración de uno de los delitos que más preocupación venían generando, especialmente entre 2017 y 2019, como los robos calificados en general y las entraderas, en particular.

   La flexibilización de la cuarentena no se correspondió con un incremento proporcional de asaltos a vecinos en sus casas, según reconocieron distintas autoridades policiales y de la fiscalía.

   Sí se producen entraderas, lógicamente. Es casi imposible que no las haya en una ciudad con más de 300 mil habitantes y una cierta complejidad.

   Y aunque es difícil hablarle de números a quien la sufrió en carne propia, la prevención y represión del delito debe manejarse por estadísticas y eso es lo que marcan hoy.

   La "entradera" no está tipificada en el Código Penal. Se incluye dentro del rubro de robo calificado por el uso de armas, aunque en esa columna también aparecen los atracos a comercios y los que se cometen en la vía pública mediante una pistola o revólver, un cuchillo o cualquier otro elemento con poder vulnerante.

   En la fiscalía N° 11, que conduce el doctor Diego Conti, a cargo de esta especialización, consideran que el neologismo "entradera" no solo incluye los robos a punta de pistola en viviendas sino también aquellos en que los asaltantes reducen a las víctimas sin mostrar armas, como sucedió hace algunos días con una jubilada en la calle Caseros al 2600.

Caída en general

   "Evidentemente hay una disminución de delitos en general y de entraderas o robos agravados por el uso de armas, en particular. Han habido algunos hechos más graves que otros, pero no es el número de otros momentos", reconoce un instructor.

   "Los hechos que se daban con mayor frecuencia en la vía pública, de motochorros, también se redujeron", agrega.

   Según los datos oficiales publicados por la Procuración General, en el Departamento Judicial Bahía Blanca (la ciudad y la región) se venía dando un descenso de robos con armas (de todo tipo) en los últimos años y en el primer semestre 2020 esa caída se intensificó.

   En 2016 según la Procuración habían denunciado 486 en toda la jurisdicción (incluyendo Tres Arroyos); en 2017, 363 y en 2018, 280.

   Los datos de 2019 no están cargados en el organismo platense pero una fuente local confirmó que en los primeros 6 meses del año pasado se habían iniciado 160 causas en la UFIJ N° 11 y en los primeros 6 meses de 2020 sumaron 110, una caída del orden del 30%.

   Y si realiza una proyección anual -solo estimativa porque seguramente en este primer semestre influyeron las restricciones de la pandemia (ver aparte) y una fuerte presencia de seguridad en las calles- quedaría claramente por debajo de los años anteriores.

Factores que inciden

   De todas maneras, estos números son solo una foto. Un recorte de la realidad que sirve para compararlo con otro tramo. Apenas eso.

   Aunque el saldo es positivo muchas veces no alcanza para modificar la percepción de inseguridad latente y el temor al delito.

   En estas sensaciones influye una multiplicidad de causas, que no solo tienen que ver con la cantidad real de hechos sino con cierta desconfianza hacia los organismos que deben dar respuesta y hasta la sobreinformación de hechos violentos, porque hay gente que moldea su sentimiento por situaciones más graves que se viven en otros puntos geográficos, como pueden ser algunos distritos "calientes" del Conurbano.

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   Y las entraderas, específicamente, golpean con mayor impacto a la sociedad, porque son delitos que dejan más de lo que se llevan los ladrones, aunque muchas veces el botín puede ser una fuerte suma de dinero.

   Las víctimas -descontando lesiones físicas- sufren una violación a la intimidad, porque se pone en peligro la familia y el hogar y quedan con miedos, ansiedad, sensación de persecución, trastornos de sueño, pesadillas, cambios de conducta, irritabilidad y otras indisposiciones que limitan notablemente la calidad de vida.

   El doctor en Filosofía del Derecho Tobías Schleider, consultor en seguridad urbana, considera a las entraderas como el delito de "la oportunidad", de la cual dependen las chances, el riesgo de fracaso o la expectativa de éxito para el ladrón.

   "Es bastante frecuente en alguna clase de delito, como por ejemplo los robos, que se den un tiempo, desaparezcan y regresen", opina.

Qué pasó entre marzo y junio, con o sin cuarentena

Robos con armas. Entre el 20 de marzo y el 2 de julio pasados (tiempo de la cuarentena) se produjeron en todo el Departamento Judicial Bahía Blanca 34 robos a punta de pistola (solo con armas de fuego).

   Años anteriores. En el mismo periodo de 2019 se habían reportado 46 (es decir casi un 30% más que ahora). En 2018 fueron 32 y en 2017 llegaron a 56.

Única modalidad. Estos números no incluyen otras modalidades (robos agravados o con el uso de armas que no sean de fuego).

Fuente. La información surge de las estadísticas oficiales que registra el Departamento Judicial Bahía Blanca. 

Freno en la causa por una entradera en Palos Verdes

   La justicia de Garantías anuló el pedido fiscal de elevación a juicio de la causa por una violenta entradera en el barrio Palos Verdes, cometida a fines del año pasado y por la cual están acusados 5 personas, entre expolicías y delincuentes con prontuario.

   Se trata de Mario Jorge Rodas, Yanina Moa, Cristian Rolando Muñoz, Melania Montes de Oca y Bartolomé Néstor Pérez, a quienes se relaciona con el robo registrado la mañana del 26 de noviembre en una vivienda de Sívori al 400 -frente al predio de la UNS- donde fue reducida una joven 27 años y despojada de dólares, euros, joyas y documentación.

   La jueza Marisa Promé hizo lugar al pedido del defensor oficial Eduardo Zalba -asesor de Rodas- y declaró la nulidad de la requisitoria del fiscal Diego Conti.

   ¿Por qué? Por una razón técnica: se le imputó a Rodas (foto) un delito por el cual no fue indagado, con lo cual se violaron garantías constitucionales.

   Es que al sentarse frente al fiscal, el sospechoso aparecía acusado de un robo cometido por dos personas, pero en la requisitoria se alude a 3 sujetos y que fugaron en el auto del "tercero", con lo cual el fiscal agravó la acusación por ser "en banda".

   Pese a que Conti rechazó el planteo de Zalba por entender que no había perjuicio concreto, la jueza le dio la razón al defensor, que sostenía que Rodas "no pudo defenderse de un delito por el que no fue acusado".

   Sostuvo Promé que esta situación "no se limita la cuestión a la calificación jurídica sino que hace a la defensa material" y declaró la nulidad.

   Ahora el fiscal debe indagar nuevamente al procesado y volver a pedir la elevación a juicio.

   Moa -pareja de Rodas- y Muñoz -en una relación con Montes de Oca- eran policías y están sospechados de encubrir el hecho. Se cree que la mujer facilitó chaleco y pistola oficiales para que cometieran el delito.

   Rodas y Pérez -quien estuvo prófugo un tiempo y fue capturado- serían quienes ingresaron en la vivienda de Palos Verdes.

 

 

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